¿Por qué hay personas que se adaptan mejor que otras a la sociedad?

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Foto: Andrés Pérez

Investigación de la U. Adolfo Ibáñez reveló que las variables socio-afectivas, como el autoestima, son las que tienen mayor incidencia en que las personas estudiadas -correspondiente a la población más vulnerable de la Región Metropolitana- se adapten exitosamente a la sociedad.




La psicóloga del Centro de Neurociencia Social y Cognitiva (CNSC) de la U. Adolfo Ibáñez, Alejandra Neely, publicó recientemente un estudio con el objetivo de comprender qué aspectos psicológicos ayudan a la adaptación social de las personas que viven en contextos vulnerables. Para ello, reunió a 232 personas de entre 18 y 89 años pertenecientes al percentil 40 del Programa Social Chile Solidario del Ministerio de Desarrollo Social.

"La adaptación social la definimos como la capacidad de adecuarse a la sociedad, modificando y acomodando ciertos procesos mentales y conductuales", explica Neely. A partir de esto, los autores del estudio analizaron, a través de cuestionarios, variables cognitivas y socio-afectivas.

Los resultados indicaron que este último tipo de variables tienen una mayor importancia que las cognitivas, con un 31,8% de la varianza (promedio de variables socio-afectivas), mientras que las variables cognitivas representaron un 7%.  Neely explica que dentro de estas variables, la más significativa es el autoestima, con un 27,7%.

Cuando la inteligencia se cristaliza

Dentro de las variables cognitivas, se estudiaron aspectos como la inteligencia cristalizada, que tiene que ver con los conocimientos que una persona adquiere durante su vida; la inteligencia fluida, que explica cómo se utiliza cierta información para resolver problemas; o la memoria de trabajo, que se refiere a la cantidad de unidades de información que se tiene en la mente en el momento de enfrentar problemas.

A su vez, consideraron variables socio-afectivas, como la autoestima, el locus de control -que se refiere a la percepción que tiene una persona sobre las causas de lo que pasa en su vida- y el apego ansioso.

En cuanto a los resultados, la psicóloga del CNSC explica: "Que el autoestima sea la variable más significativa, no quiere decir que las personas con baja autoestima tengan una menor adaptación social, sino que al tener un alta autoestima, aumentan las posibilidades de tener mayor adaptación social".

Además, indica que los estudios de psicología sobre poblaciones vulnerables son escasos. Si bien existen varios que tratan el tema de la pobreza, ninguno ahonda en cómo este grupo se inserta en la sociedad.

"Claramente se necesita más investigación al respecto para crear políticas públicas, porque al ver este estudio, uno podría concluir que se debe poner énfasis en aumentar el autoestima y así generar políticas que desde la infancia la desarrollen, ya que el autoestima tiene mucho que ver con el entorno social del niño o niña", indica Neely.

Por lo tanto, dice, si bien estos resultados podrían aportar el desarrollo de políticas públicas, aún se deben realizar investigaciones de mayor envergadura y que abarque un mayor número de personas, incluidas aquellas que no se encuentran en un contexto de vulnerabilidad.

Cabe destacar que para el desarrollo de esta investigación, los autores se aseguraron, a través de entrevistas y evaluaciones, que las personas estudiadas no tuvieran ningún trastorno psiquiátrico o psicológico.

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