Qué es la Dexametasona, el primer fármaco que puede salvar las vidas de pacientes graves de coronavirus

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Según científicos de la Universidad de Oxford, la dexametasona redujo en aproximadamente un tercio la mortalidad de los pacientes hospitalizados con COVID-19 con ventilación mecánica, y un quinto de personas que requirieron oxígeno. Hoy se anunció su utilización en todo el Reino Unido.




Un grupo de científicos de la Universidad de Oxford anunció hoy los resultados preliminares de un estudio que apunta a la dexametasona como el primer fármaco que hasta la fecha ha demostrado ser eficaz en los casos más graves de coronavirus.

El ensayo involucró a miles de médicos, enfermeras, farmacéuticos y administradores de investigación en más de 175 hospitales en todo el Reino Unido, con el apoyo del personal de la Red de Investigación Clínica de NIHR, NHS DigiTrials, Public Health England, Public Health Scotland, Departamento de Salud y Asistencia Social, y el NHS en Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

El trabajo comenzó en marzo de este año, cuando se realizó un ensayo clínico aleatorizado para evaluar una variedad de tratamientos potenciales para el coronavirus, incluyendo Lopinavir-Ritonavir (tratamiento comúnmente usado para el VIH), la Hidroxicloroquina (ahora se ha detenido por falta de eficacia), Azitromicina (antibiótico de uso común), Tocilizumab (tratamiento antiinflamatorio administrado por inyección), plasma convaleciente (recolectado de donantes recuperados de COVID-19 con anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2), y dosis bajas de dexametasona, un esteroide que generalmente se usa para reducir la inflamación.

Así, de los 11.500 pacientes, 2.104 fueron asignados al azar para recibir 6 mg. de dexametasona una vez al día -por vía oral o por inyección intravenosa- durante diez días, comparando los resultados con 4.321 pacientes asignados al azar con la atención habitual.

Entre los pacientes que recibieron la atención común en estos casos, la mortalidad a los 28 días fue más alta en quienes requirieron ventilación (41%), mortalidad intermedia en pacientes que requirieron sólo oxígeno (25%) y mortalidad más baja entre pacientes que no requirieron intervención respiratoria (13%).

Pero de acuerdo al ensayo, firmado por los doctores Peter Horby y Martin Landray de la Universidad de Oxford, la dexametasona redujo en aproximadamente un tercio la mortalidad de los pacientes hospitalizados con COVID-19 con ventilación mecánica, y un quinto de personas que requirieron oxígeno, mientras que no hubo resultados en quienes no recibieron asistencia respiratoria.

Según los científicos, se evitaría una muerte mediante el tratamiento en alrededor de ocho pacientes ventilados, o alrededor de 25 pacientes que requieren sólo oxígeno.

La dexametasona es el primer fármaco que se ha demostrado que mejora la supervivencia en COVID-19”, afirmó el Dr. Horby. “El beneficio de supervivencia es claro y amplio en aquellos pacientes que están lo suficientemente enfermos como para requerir tratamiento con oxígeno, por lo que debería convertirse en el estándar de atención en estos pacientes”.

“La dexametasona es económica, está disponible y se puede usar de inmediato para salvar vidas en todo el mundo”, sostuvo.

“Desde la aparición del COVID-19 hace seis meses, se han buscado tratamientos que puedan mejorar la supervivencia, particularmente en los pacientes más enfermos. Estos resultados preliminares son muy claros: la dexametasona reduce el riesgo de muerte entre pacientes con complicaciones respiratorias graves”, indicó el Dr. Martin Landray, coautor del ensayo.

La dexametasona es un esteroide que se ha utilizado desde la década de 1960 para reducir la inflamación en una variedad de afecciones, incluidos ciertos tipos de cáncer. Se ha incluido en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS desde 1977 en múltiples formulaciones, y actualmente está fuera de patente, disponible de forma asequible en la mayoría de los países. El Reino Unido anunció hoy su utilización oficial en todo el país.

Efecto dominó

El Dr. Alejandro Guerra, médico coordinador de Unidad de Paciente Crítico de Clínica Ciudad del Mar, explica que “hace un tiempo a nivel mundial sospechábamos que los corticoides podían entregar alguna ayuda en el tratamiento de los pacientes de coronavirus, debido a que se han utilizado con otro tipo de enfermedades. Y si bien los resultados eran variables, igualmente indicaban una tendencia favorable hacia su uso, sobre todo en condiciones de enfermedades pulmonares graves”.

“Este estudio podría ayudar en apoyar el uso de corticoides que varios médicos a nivel mundial ya estaban empezando a explorar, basados en la poca información que existía previamente. Además tomamos la experiencia vista con los pacientes de coronavirus en la UCI, con resultados favorables”, afirma.

El Dr. Guerra menciona que la ventaja de este fármaco es que entre los distintos tipos de corticoides, es uno de los más económicos y puede ser utilizado de manera bastante más amplia. “Existen muchos tipos de corticoides en el mercado y entre ellos tienen una suerte de 'equivalencia’, por lo que si bien tienen diferencias, se pueden homologar. Pero la dexametasona tiene acceso universal. En ese sentido poder encontrar resultados favorables con este corticoide es una buena noticia”, sostiene.

El especialista explica que "los corticoides son medicamentos que interfieren en la inflamación del cuerpo humano. Este mecanismo, natural, es la manera en la que los seres humanos respondemos a ataques, agresiones e infecciones y cicatrizaciones. Y los corticoides intervienen en este proceso inhibiendo la inflamación. Bien utilizados buscan evitar enfermedades que provocan inflamación reduciendo la posibilidad de daño”.

“En el caso del coronavirus, parece estar ayudando a disminuir la inflamación a nivel pulmonar, una de las características principales que tiene el daño pulmonar generado por la infección”, añade.

“En este caso, lo que el medicamento hace es disminuir la inflamación gatillada por la enfermedad, que funciona tal como una cadena de dominó. El coronavirus provoca un 'primer empujón’ hacia los mecanismos de inflamación, de modo que una vez que el coronavirus pasa los primeros días y empieza a irse del cuerpo, la enfermedad puede seguir al igual que el el dominó sigue su curso propio. La secuencia ya se detonó”, afirma Guerra.

En la Clínica Las Condes, también han empleado este medicamento. El Dr. Leonardo Soto, médico intensivista y jefe técnico de pacientes críticos de este recinto, dice que "funciona igual que otros glucocorticoides, pero la dosis que se requiere es menor. El estudio demuestras que la utilidad de este fármaco es para pacientes hospitalizados que están con soporte de oxígeno. Los corticoides pueden causar efectos adversos como hiperglicemia, descompensaciones de diabetes, alteraciones metabólicas, retención de sal y edema, exacerbación de la hipertensión y osteoporosis en el largo plazo”, dice.

El Dr. Carlos Pérez, infectólogo Clínica Universidad de los Andes y Decano Facultad de Medicina y Ciencia de la Universidad San Sebastián, dice que en Chile desde el inicio de la pandemia se utilizan medicamentos corticoesteroides que son habituales en otros casos de enfermedades con un gran compromiso inflamatorio como inflamación grave de pulmón, distrés respiratorio del adulto y shock séptico.

“La dexametasona es un glucocorticoide que se utiliza en estados inflamatorios graves y ahora se ha estado indicando en algunos casos específicos de Covid-19, en pacientes que están hospitalizados porque está indicado en formas graves de la enfermedad”.

“Es un estudio que se dio a conocer como información preliminar, pero que apoya su uso entre los corticoesteroides. Cada institución tiene protocolos propios. Cuando conozcamos el estudio, se podrían hacer algunas adecuaciones pero siempre considerando que se indica en pacientes graves que están hospitalizados y que estén con suplementación de oxígeno o intubados”, explica.

El Dr. Michel Serri, infectólogo de Clínica Dávila, señala que “aún hay que leer completamente el trabajo -está pendiente de publicación-, pero efectivamente la dexametasona es un corticoide que estamos utilizando”.

“Al principio de la infección hubo mucho riesgo de saber en qué momento se empleaba. Porque cuando el virus está en fase replicativa, el uso de corticoides podía activar aún más la enfermedad. En general la ocupamos en fases después de siete días de la infección, cuando sabemos que el patógeno no se está replicando, pero provoca la inflamación pulmonar”, agrega.

El especialista dice que hasta ahora se estaba utilizando, pero en una dosis distinta a la del trabajo publicado, después del séptimo día y no más de siete días. "En el trabajo hablan de 10 días, pero hay que leer completo el reporte cuando sea publicado, así como la dosis y el esquema a utilizar”.

“Aún así nos ha ido muy bien, los pacientes han respondido y se desinflaman. Es bueno que salga este trabajo, porque ratifica que lo estábamos haciendo de la manera correcta”, sostiene Serri.

El Dr. Jaime Rodríguez, infectólogo de la Clínica Alemana, manifiesta su optimismo por la publicación: “Esto era bastante esperado, ya que el corticoide controla la fase inflamatoria de la enfermedad, y se usan en el tratamiento del COVID-19. Si bien también se emplean distintos tipos de corticoides, aquí hay un estudio sólido publicado por el Reino Unido. Son muy buenas noticias para el futuro”.

Por su parte, el principal organismo sanitario mundial también valoró los resultados preliminares sobre el uso del fármaco: “Este es el primer tratamiento que se ha demostrado que reduce la mortalidad en pacientes con COVID-19 que requieren oxígeno o asistencia respiratoria”, dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. “Esta es una gran noticia y felicito al Gobierno del Reino Unido, la Universidad de Oxford y los numerosos hospitales y pacientes en el Reino Unido que han contribuido a este avance científico que salva vidas”.

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