El juego de tronos del fútbol chileno: la trastienda de la incierta elección en la ANFP

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El 29 de noviembre se decide el futuro de la presidencia de la Asociación Nacional de Fútbol en una cita inédita. Nunca antes se habían presentado tres listas y tampoco se había visto tan cerca una segunda vuelta. En un escenario tan incierto, una cosa es indiscutible: el que hoy mueve el mapa electoral es Harold Mayne-Nicholls.




"Lo que importa no es a quién le seas leal. Lo que importa es no perder el voto".

Así define el presidente de un club lo que se juega en las próximas elecciones de la Asociación Nacional de Fútbol (ANFP).

La ocasión es inédita. Nunca habían competido tres listas por la directiva de la ANFP. Nunca existió la posibilidad de una segunda vuelta. Y, se suponía, nunca más Harold Mayne-Nicholls volvería a ser candidato.

En medio de complejos cálculos, alianzas y amenazas de traiciones, los movimientos del expresidente de la ANFP lo dejaron en una posición única. Ser el candidato con menos posibilidades y, a la vez, el factor clave para decidir quién será el próximo mandamás del fútbol chileno.

El candidato Harold

Las matemáticas aquí son simples. Treinta y dos clubes de fútbol son los equipos que participan en las elecciones de la directiva de la ANFP, que se realiza cada cuatro años. Dieciséis clubes son de Primera División y 16 son de Primera B. Los votos del primer grupo valen por dos, y los del segundo, solo representan un voto. O sea, son 48 puntos en total los que están en juego. Para ganar las elecciones se necesita mayoría absoluta, es decir, 25 puntos.

Harold Mayne-Nicholls sabía que obtener los votos era difícil. Y, paradójicamente, fue el primero en anunciar su candidatura. Si bien eso fue en septiembre, fuentes cercanas aseguran que su trabajo comenzó en enero.

Lo hizo con una premisa: las cosas tenían que ser distintas. Aunque a fines de su periodo, en 2010, ganó muchos más enemigos, ahora no podía volver a caracterizarse por lo que alguna vez le criticaron. Su soberbia.

Necesitaba hacer un gesto. Uno de sus primeros movimientos fue llamar a uno de sus principales detractores en 2011: Gabriel Ruiz-Tagle, hoy presidente de Colo-Colo.

Se juntaron en dos ocasiones. Cercanos a Mayne-Nicholls dicen que salió con una impresión positiva de los encuentros, hasta con la remota esperanza de que Ruiz-Tagle podía apoyarlo. Los mismos cercanos explican que aquellas reuniones no fueron más que eso, reuniones. No sinónimo de apoyo.

La invitación para unirse a su lista que Mayne-Nicholls hizo a Federico Valdés fue vista como un gesto en la misma línea. El expresidente de Universidad de Chile había sido uno de los grandes opositores en su primer mandato. La propuesta fue rechazada.

Los movimientos y el lobby, según el expresidente de la ANFP entre 2007 y 2011, comenzaron oficialmente en junio. No era una fecha casual. Era el mes del Mundial de Rusia 2018 y Chile había quedado fuera.

–"¿Por qué no vuelves a la ANFP?". Desde que se produjo la eliminación de Chile empezó a haber una pregunta generalizada. No de la gente de la calle, sino que de la gente del fútbol –dice Mayne Nicholls.

Su retorno fue sorpresivo para algunos. Luego de perder la reelección en la ANFP, dijo que nunca más volvería. Pero el periodo de Mayne-Nicholls es recordado como una época de oro para el fútbol chileno. Inauguró cuatro estadios, logró la revalorización monetaria del deporte. Y fue él quien trajo a Marcelo Bielsa, el director técnico argentino que condujo a la selección chilena de vuelta a un Mundial después de 12 años.

Mayne-Nicholls era un rockstar. Su popularidad fue tan alta, que incluso le ofrecieron ser candidato a senador.

Hacia afuera, el expresidente de la ANFP tenía una buena imagen. Internamente, no tanto. Era demasiado autoritario y soberbio. La repartición de las ganancias del Canal del Fútbol (CDF) también fue un capítulo difícil. Mayne-Nicholls proponía un sistema en el que el reparto fuera en partes iguales entre todos los equipos. Colo-Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica –los "tres grandes"– se opusieron a la idea. La discusión le valió muchas enemistades entre los dirigentes con más influencia y su posterior derrota en las elecciones del 2010 contra Jorge Segovia.

Esas elecciones marcaron un hito para la ANFP, la selección chilena y para Mayne-Nicholls. La cercanía del expresidente con Michelle Bachelet era evidente, y esa misma relación se reflejaba en el empático vínculo de Bielsa con la Presidenta. No así con Sebastián Piñera. Bielsa se mantuvo distante con el nuevo Presidente y eso se vio como un elemento incómodo para el gobierno de Piñera. No son pocos los que apuntan a que la mala relación de Bielsa con el Mandatario y el rol anterior de Piñera en Colo-Colo, donde se comenta que hubo movimientos para cambiar la directiva de la ANFP, significaron la salida de Mayne-Nicholls.

Pero Mayne-Nicholls también reconoce errores. El escaso lobby que hizo para las elecciones de 2010 ni siquiera lo hizo él: lo delegó en representantes. Creía que la reelección estaba ganada.

No fue así.

–Me dejé estar. Fui a pocos clubes en un comienzo. Cuando vi que la cosa se había desordenado y que estábamos por perder, retomé yo. Ya era tarde. Esta vez, dije, vamos a hacerlo al revés– reconoce Mayne-Nicholls.

Hasta el momento, el expresidente de la ANFP se ha juntado con la mayoría de los clubes para mostrar su proyecto. Su búsqueda de votos lo ha hecho recorrer todo Chile. Los únicos conglomerados que no han estado dispuesto a juntarse son Antofagasta, Rangers, Unión San Felipe y Ñublense.

Segundo tiempo: continuismo vs. oposición

No hay números generales sobre los dineros que maneja el fútbol en Chile. Se saben algunos datos. Por ejemplo, que el CDF será vendido a Turner por US$ 2.000 millones. Las mismas ganancias que tuvieron los bancos en el primer semestre de 2018.

El famoso sillón de Quilín hoy no es sinónimo de problemas. Tampoco de crisis. Atrás quedaron los días en que el déficit financiero de la ANFP llegaba a los 24.182 millones de pesos, en 2015. Hoy no hay nada pendiente. Incluso, la situación financiera del organismo obtuvo utilidades en 2017.

La casa está ordenada. El problema es que es un trono sin futuro rey.

En 2016, luego de que Sergio Jadue dejara vacante el puesto de presidente en la ANFP tras abandonar el país para testificar en la investigación por corrupción en la FIFA, Arturo Salah asumió como presidente en medio de la peor crisis del fútbol chileno.

Esa elección fue simple. Dos listas: la de Salah, que corría con el apoyo de la mayoría de los clubes de Primera División, y la de Pablo Milad (Curicó Unido), autodenominada la "lista de los pobres". La incertidumbre no fue mucha. Salah ganó con 28 votos.

El escenario de hoy es radicalmente distinto y recién en septiembre comenzaron a moverse las piezas. Había fuerzas en disputa, pero no candidatos.

Antes de eso, Arturo Salah aún se veía como candidato a la reelección a la ANFP. Su mérito había sido "ordenar la casa". Los clubes sabían eso, pero las personas fuera de ese círculo, no. Además, se le criticaban sus pocas apariciones en los medios, no haber sido tan duro contra Jadue y los roces con Claudio Bravo.

Pero el 27 de septiembre fue el mismo Salah quien comunicó a su directorio que no iría a la reelección. El desgaste y otros motivos, como el delicado estado de salud de su mujer, eran las razones. La lista de posibles candidatos a suceder a Salah estaba desierta.

Había un cupo. Y ningún nombre.

El "continuismo" buscó por todas partes. Se pensó en Andrés Fazio, vicepresidente de la ANFP, pero tenía que cumplir los requisitos. Haber sido presidente de algún club profesional por a lo menos un año o haber sido parte del directorio de la ANFP por no menos de tres años. Fazio lleva dos años y 11 meses. No era alternativa. Las posibilidades del "continuismo" sin candidato para ir a la reelección eran, obviamente, nulas.

Luego vino Sebastián Moreno.

El actual secretario de la ANFP surgió como una opción ante la inexistente oferta. Fuentes cercanas a la asociación aseguran que es hábil y directo. Incluso, fue él quien, durante las Eliminatorias Rusia 2018, gestionó la defensa de Chile en el TAS ante Bolivia. Pero también ha tenido problemas: desencuentros con varios presidentes de clubes, como con Miguel Nasur, presidente de Santiago Morning.

Aunque la candidatura de Sebastián Moreno era inminente, todavía no era oficial. Pero aún sin candidato, el bloque "continuista" había conseguido 26 votos, mayoría absoluta. Hasta ese momento, fuera quien fuera el candidato de Arturo Salah, se convertiría en el próximo presidente de la ANFP.

Eso hasta el 16 de octubre.

Días antes, parte de la actual directiva había designado a Moreno como candidato. Querían a alguien que siguiera con el programa de Salah, pero no hubo consulta al resto de los presidentes. La mesa se quebró.

Varios timoneles decidieron lanzar una candidatura paralela. En el desacuerdo, los más grandes formaron una alianza. Esa idea también estaba siendo fraguada hace un tiempo. Resucitaba un clan.

La primera alternativa de la "oposición" fue Juan Tagle, actual presidente de Universidad Católica. Pero la ANFP nunca ha sido presidida por alguien de los llamados "tres grandes", porque la exposición es demasiada. En Cruzados le pidieron a Juan Tagle no ir a la elección. Su candidatura terminó tan rápido como comenzó. Entonces apareció el nombre de Pablo Milad.

El expresidente de Curicó Unido pasó del fútbol a la política: el 26 de febrero fue nombrado intendente del Maule. Milad estaba bien evaluado por la gestión en Curicó. Para varios equipos era carta segura. Tener un cargo político, pensó Milad, quizás no era un impedimento para postular a la ANFP. Pero lo era.

Lo único que le faltaba al intendente era reunirse con Sebastián Piñera para comunicarle su intención de renunciar. Fuentes cercanas a Milad aseguran que se reunió con el Presidente y su respuesta a la petición del intendente fue tajante: no podía renunciar. En el gobierno no querían verse involucrados en una elección de la ANFP de nuevo.

Pasaron tres semanas antes de que el bloque "opositor" encontrara un candidato. Fue el 16 de octubre cuando Jorge Uauy -actual presidente de Palestino- cambió las piezas del juego. La oposición tenía candidato.

Uauy explica que su carta siempre fue Salah. Pero Salah se bajó.

–Queríamos tener una lista única. Pero Moreno no ha sido presidente de ningún club. Unos pocos lo nominaron, me sentí con una cachetada en la cara –dice Uauy.

Según el presidente de Palestino, varios clubes lo llamaron para pedirle que levantara su opción. Fuentes cercanas dicen que a Uauy lo llamaron los "tres grandes". Otros dicen que Uauy le dio la espalda a Moreno.

El 24 de octubre se cerraron las listas de candidatos. El lobby continuó incluso hasta ese día. El plazo final de inscripción fue a las 18 horas. Ese día se inscribieron Mayne-Nicholls, Moreno y Uauy. Solo horas antes, Uauy sumó a Jorge Aguilar –director de la Inmobiliaria Estadio Colo Colo– a su directiva. Uauy era la carta de los tres "grandes": Colo-Colo, Universidad Católica y Universidad de Chile.

Prórroga: tarjetas amarillas

Si fuera por votación popular, Mayne-Nicholls sería el próximo presidente de la ANFP. Un sondeo realizado por Cadem lo ubicó como el candidato de los hinchas, con un 77% de las preferencias.

Hay pocas certezas respecto de la elección. Una de ellas es que Harold Mayne-Nicholls es el mejor candidato.

Así lo reconocen varios presidentes de clubes. La mayoría asegura que es un tipo competente, con gran experiencia y con los mejores contactos. Pero sin las habilidades blandas necesarias para seducir al complicado grupo de empresarios que maneja el fútbol chileno. Un grupo conformado por 32 "hijos únicos": todos parte de una misma agrupación, todos sumamente diferentes y todos con un gran ego.

El caso de Jorge Contador también ha sido un tema para Mayne-Nicholls. Contador fue parte de su ANFP y hoy aparece como parte de la lista que encabeza Jorge Uauy. A la hora de definir las lealtades, pertenecer al club, dicen algunos, es más importante.

Y Harold Mayne-Nicholls, para la gran mayoría, no va a ganar. No lo hará en primera vuelta, menos en segunda. Votar por él, dicen, es perder el voto.

Jorge Uauy también ha tenido trabas. Se comenta que Uauy se juntó hace un par de semanas con Arturo Salah. Algunos dicen que es porque está trabajando en un equipo gerencial. Otros, que lo hizo porque de administración de la ANFP poco y nada sabe. Fuentes cercanas a Salah añaden que el actual presidente considera que Uauy es el candidato con menos habilidades para el cargo por su inexperiencia.

Incluso, hay quienes apuntan a la candidatura de Uauy como la que representa a los dueños de los factoring, quienes hacen préstamos a los clubes.

–Es una estigmatización de una actividad que es absolutamente legal. Y hoy no tiene ninguna relevancia –dice Uauy.

Pero el eje que agrupa a los equipos relacionados con el factoring sí tiene importancia. Se ve en los consejos de presidentes. Especialmente a la hora de votar, cuando se miden las fuerzas al interior de la ANFP. Primero las negociaciones se resuelven en los cafés del mall Plaza Egaña o en El Golf. Luego, con una decisión tomada por bandos, se vota en los consejos.

Pasó este año, cuando el actual directorio quiso modificar el número de ascensos y descensos. El grupo relacionado con el factoring se paró y se fue. La idea era bloquear la votación por falta de quórum.

Aunque el peor obstáculo lo sufrió Sebastián Moreno cuando el 12 de noviembre Fox Sports emitió un reportaje sobre él y su salida de Codelco. En esa empresa trabajó como abogado en jefe de la División El Salvador. Las acusaciones apuntaron a que Moreno no habría investigado debidamente un robo de 45 mil millones de pesos de concentrado de cobre.

Aunque el tema no ha sido judicializado y el diputado RN Andrés Celis pidió un oficio para aclarar la situación, quienes conocen a Moreno dicen que no perjudicó su candidatura.

Penales: el factor Mayne-Nicholls.

Nadie gana en primera vuelta.

Esa es la premisa con que los tres candidatos llegarán este 29 de noviembre. Aunque los escenarios pueden cambiar. Y, según dicen, el que va perdiendo es el que lleva la cuenta.

La división de los votos, que varía minuto a minuto, sería así hoy: 19 votos para Uauy, 17 para Moreno y 12 para Mayne-Nicholls. Como se necesitan 25 votos para ganar, habría segunda vuelta. ¿Qué pasará entonces? El balotaje sería ese mismo 29 de noviembre, inmediatamente después de la primera votación.

Hasta hace un mes, el consejo que más recibió Harold Mayne-Nicholls fue que se bajara. Hoy tiene una chance de, al menos, pasar a segunda vuelta. Necesita tres votos, y si es capaz de quitárselos a Moreno, Mayne-Nicholls quedaría con 15 y Moreno con 14.

Un escenario posible, pero poco probable. Aunque es el más competente, la mayoría de los presidentes de clubes no olvidan. Los que se rehúsan a Mayne-Nicholls tienen sus razones: en su primer periodo algunos clubes sintieron que no representaba sus intereses y que a través de la opinión pública les exigía. Era por presión, no un trabajo en conjunto.

Aunque no pase a segunda vuelta, Harold Mayne-Nicholls, el ignorado, el outsider, la persona non grata de las elecciones, es quien está moviendo el mapa electoral de la ANFP.

En las últimas semanas, los tres candidatos se han dedicado a capitalizar sus apoyos y comprometer votos para la segunda vuelta. También han destacado los desafíos que tienen si asumen la presidencia: fortalecer las divisiones menores, profesionalizar la estructura de la ANFP, apoyar la labor social y organizar la final a partido único de la Copa Libertadores 2019, que se jugará en Chile.

¿Y qué pasa con Reinaldo Rueda? Nada. Los tres candidatos no han manifestado la necesidad de hacer mayores cambios en relación a la dirección de la selección chilena.

Los tres candidatos tienen una meta: convencer a los indecisos.

Aunque los votos de Mayne-Nicholls tenderían a alinearse con la candidatura de Moreno, porque se oponen a la "hegemonía" de los tres grandes, los votos no son endosables.

–Todos se reúnen con todos, pero nadie compromete el voto. La elección se define en el minuto –dice un cercano a la ANFP.

También se puede negociar. Más préstamos para el fútbol joven, que cierto club reciba un mejor servicio, o puestos en la ANFP, podrían ser la moneda de cambio por votos para la segunda vuelta.

Hasta hoy, Uauy cuenta con 19 votos. Aunque en su entorno aseguran que aquellos indecisos lo apoyarían. Serían 22 votos. Hay algunos que aventuran que Uauy podría sumar tres puntos más, quedar en 25 y ganar en primera vuelta.

Independiente de los cálculos, las sumas, las restas, los votos anulados, la elección de la ANFP está abierta. El ganador podría ser cualquiera. La definición incluso podría ser milimétrica y tener que decidirse gracias al VAR.

Solo hay algo seguro. Aquí la pelota no entra nunca.

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