La carrera comunista a La Moneda

Después de 19 años, el PC anunció que tendrá candidato presidencial de sus filas. La futura elección ya empezó a tensionar el debate interno: su carta más popular, Daniel Jadue, no es gusto de la dirigencia que comenzó a delinear a su favorita, la exministra Claudia Pascual.


A inicios de diciembre, el presidente del Partido Comunista (PC), diputado Guillermo Teillier, pidió una reunión al alcalde de Recoleta, Daniel Jadue.

Quienes conocieron detalles de la cita relatan que se trató de una conversación “franca” -cercanos a ambos reconocen que no se tienen simpatía mutua, aunque Teillier lo niega-, en la que el timonel comunista le preguntó directamente al edil sus intenciones de levantar una candidatura presidencial.

Jadue respondió lo que ya ha señalado en distintas ocasiones: “Estoy dispuesto”, no sin antes advertir que su primer objetivo será disputar la reelección en Recoleta, alcanzar su tercer período en la comuna y, con esas credenciales, representar al PC en la futura contienda a La Moneda.

El encuentro entre Teillier y el edil -el más reconocido de las figuras comunistas y el único que pelea popularidad y exposición mediática con las exlíderes estudiantiles de la colectividad Camila Vallejo y Karol Cariola- se concretó días después de que el partido hiciera pública su decisión de tener un candidato presidencial de sus propias filas para la próxima elección. Así se abrió la carrera comunista a La Moneda 2021.

La determinación del PC supone un giro de su política en materia presidencial de los últimos 19 años, cuando en 1999 la exdiputada y expresidenta del PC Gladys Marín postuló a la elección presidencial de ese año, logrando un 3,19% de los votos. Desde entonces, el PC ha entregado su respaldo a militantes de otros partidos. Lo hizo en la elección presidencial de 2005, cuando apoyó al humanista Tomás Hirsch, y el 2009, cuando el exsocialista Jorge Arrate militó de manera instrumental en el PC para poder inscribir su postulación a la presidencia. Dos meses después, en febrero de 2010, renunció a la colectividad. La historia se repitió en las siguientes elecciones. El 2013, el PC apoyó la candidatura de Michelle Bachelet y el 2017 se inclinó por el senador independiente Alejandro Guillier.

Esta vez, sin embargo, la comisión política del PC llegó a la convicción de que están las condiciones para que un representante de sus filas pueda participar en una primaria de la oposición -si es que ese escenario se da-, ya que en los últimos años han surgido figuras que han alcanzado un alto conocimiento y podrían generar adhesión en la ciudadanía.

La carrera interna, en todo caso, no se augura fácil. Y es que Jadue, su carta más popular, no es gusto de la dirigencia comunista que encabeza Teillier, la que comenzó a delinear a su favorita, la exministra del Ministerio de Equidad y Género Claudia Pascual, y -en menor medida- la presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Bárbara Figueroa.

El alcalde y la exministra

“Se siente, se siente, Jadue Presidente”. La consigna se suele escuchar en distintas actividades internas del PC. En algunas ocasiones, incluso, la dirigencia se ha visto en la obligación de llamar al orden.

Desde que fue elegido en 2012 como alcalde de Recoleta, un triunfo inesperado para la élite comunista, Jadue ha enfatizado en un estilo independiente que incomoda la dirigencia.

Militante tardío -fichó en 1993 en la colectividad-, el alcalde ha optado por formar su propio equipo sin la venia de la dirigencia y, aún más, a contrapelo de ella: un ejemplo es su jefa de gabinete, Soledad Concha, una conocida militante encargada de las finanzas del partido y que fue desvinculada de ese cargo tras una polémica gestión.

A ello se suma que establece -también sin consultas- alianzas políticas sorprendentes, como la relación que ha entablado con el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín (UDI), y que suele ser muy autónomo en su gestión, como en el impulso a iniciativas como la Farmacia Popular o la recién anunciada Universidad de Recoleta, cuyos éxitos suele capitalizar de manera individual.

“Tiene mucho protagonismo para ser alcalde, mucha autonomía, y eso no está en el ADN del militante comunista”, comentan en privado en el partido.

El problema para la directiva que dirige Teillier será explicar por qué una de sus figuras más populares y que -además- ha explicitado su interés en una aventura presidencial no termina siendo elegida la carta de la colectividad.

En el entorno del timonel comunista, no obstante, señalan que la cita de comienzos de diciembre fue una señal de que el edil de Recoleta será considerado en la carrera.

En las antípodas de Jadue está la exministra Claudia Pascual, quien entró a militar al PC a los 13 años, en 1986, y proviene de una familia con vínculos históricos con la colectividad. Miembro de la comisión política del partido y conocida como una militante disciplinada, parte del favoritismo que genera en la dirigencia se demostró cuando esta optó por respetar su decisión de permanecer en el gabinete de Michelle Bachelet y no disputar un cupo parlamentario en las elecciones de 2017.

En la colectividad, además, ven con buenos ojos levantar la candidatura de una mujer y creen que su cercanía con el movimiento feminista, junto con su lucha por aprobar la ley que permite el aborto en tres causales le han generado popularidad ciudadana.

Tras su paso por el gobierno -donde terminó, según la última encuesta Cadem de enero de 2018, como la segunda mejor ministra del gabinete de Bachelet-, la directiva que dirige Teillier la sumó a la Escuela de Formación Teresa Flores para los militantes.

Este rol le permitió a la exministra recorrer varias regiones del país, dar entrevistas locales y defender los principios ideológicos del comunismo, pero, sobre todo, les dio acceso a los militantes de base que asisten masivamente a la instancia.

Quienes han conversado con Pascual señalan que la antropóloga no ha tenido ninguna conversación formal con el partido respecto de su eventual postulación a La Moneda, sin embargo, conscientes de la disciplina que ella mantiene, nadie duda de que estaría dispuesta a asumir cualquier reto que le plantee la dirigencia del PC.

En un segundo plano, aún hay otra dirigenta comunista que suma apoyos en la élite del PC: la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa.

El nombre de la sindicalista apareció por primera vez el año pasado, durante una comisión política del partido, del cual ella misma es miembro. Su cercanía con el mundo de los trabajadores y el hecho de ser mujer son factores que se destacaron en la cita de la colectividad.

La presidenta de la CUT -en todo caso- deberá definir si irá a la reelección -en mayo de 2021-, una decisión que no está exenta de riesgos, ya que por primera vez el organismo tendrá sufragio universal, es decir, un voto, un afiliado, ya que una derrota en la antesala de la definición de la interna comunista podría debilitar sus opciones.

Hasta ahora, aun cuando en el tradicional caldillo de congrio que se ofrece el 1 de enero, Teillier enfatizó que su partido llevará “sí o sí” una carta presidencial y el pleno del comité central -que fue postergado para fines de marzo- no zanjará este tema. Lo que sí es que ya se notificó a los eventuales abanderados que podrán acompañar las campañas de los aspirantes a alcaldes y concejales.

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