7 zapatillas que se transformaron en iconos
De las canchas de básquetbol a los escenarios del hip-hop, pero también de la montaña a la ciudad: en el Mes de la Zapatilla, repasamos siete modelos que permiten entender cómo el calzado deportivo se convirtió en una forma de expresión.
Una zapatilla puede contar una historia incluso antes de dar el primer paso. Puede remitir a una cancha de básquetbol, a un videoclip de hip-hop o a la estética de los corredores de principios de los 2000.
Aunque muchas nacieron para responder a una necesidad deportiva, su presencia en la música, la moda y las calles terminó por darles otros significados.
Ese recorrido explica por qué hoy conviven diseños tan diferentes: siluetas discretas que llevan décadas vigentes, suelas voluminosas y modelos técnicos que parecen preparados para un sendero de montaña.
Algunos son clásicos históricos; otros, propuestas más recientes que reinterpretan ese patrimonio y expresan los nuevos códigos del vestuario urbano.
“La cultura de las zapatillas tiene que ver justamente con eso: con cómo una misma pieza puede adquirir significados distintos dependiendo de quién la usa y de la escena en la que se mueve”, explica Ángela Stuardo, gerente de Marketing de The Line.
A propósito del Mes de la Zapatilla, estos siete modelos ayudan a recorrer esa transformación.
1. Nike Air Force 1: del básquetbol al hip-hop
La Air Force 1 resume como pocas el viaje del calzado deportivo hacia la cultura popular.
Nació vinculada al básquetbol, pero su identidad se expandió cuando artistas y comunidades estadounidenses la incorporaron a su vestuario cotidiano, estrechando su relación con el hip-hop.
Parte de su permanencia está en una silueta que sigue siendo reconocible pese a las variaciones de colores y materiales.
Puede cambiar la combinación o la generación que la usa, pero conserva ese vínculo entre cancha, música y calle.
Esa capacidad de admitir nuevas interpretaciones sin perder identidad es una de las claves de un clásico.
2. adidas Adistar XLG: la vuelta del running de los 2000
Las zapatillas de running de principios de siglo tenían una apariencia que hoy vuelve a ocupar espacio en la moda: volumen, superposición de materiales y detalles técnicos a la vista.
La Adistar XLG recoge esos códigos y los traslada al vestuario cotidiano.
Su presencia en esta selección responde a ese regreso de la estética deportiva de los 2000. Más que representar una historia equivalente a la de los clásicos más antiguos, permite observar cómo se construyen nuevos referentes a partir del pasado.
“Hay códigos que regresan, pero lo hacen transformados por nuevas generaciones y nuevas formas de combinar las prendas”, señala Stuardo.
3. New Balance 9060: el archivo deportivo toma otra forma
La New Balance 9060 también mira hacia la historia del running, aunque su propuesta consiste en reorganizar esas referencias dentro de una silueta contemporánea.
El resultado combina elementos deportivos familiares con proporciones que le dan protagonismo en el vestuario.
Esa mezcla permite incorporarla tanto a combinaciones cotidianas como a propuestas de streetwear, la moda vinculada a la cultura urbana.
Según Stuardo, el color también resulta determinante: una nueva combinación puede cambiar la percepción de un diseño, incluso cuando su estructura permanece intacta.
4. Puma Suede: un clásico que encontró su lugar en el breakdance
La historia de la Puma Suede está atravesada por el encuentro entre deporte, música y baile.
Durante las décadas de 1970 y 1980 ganó presencia en escenas relacionadas con el hip-hop y el breakdance, especialmente en Nueva York.
Su relevancia cultural se construyó a través de quienes la usaban: bailarines y comunidades que la hicieron parte de una identidad compartida.
La combinación de negro y blanco sigue siendo una de sus versiones más reconocibles y refleja la capacidad de un diseño sencillo para atravesar generaciones.
5. Salomon XT-6 GTX: de la montaña al asfalto
La incorporación de prendas y accesorios de montaña al vestuario urbano abrió una nueva audiencia para las zapatillas técnicas.
Esa tendencia, conocida como gorpcore, convirtió en recursos de estilo características que antes se asociaban principalmente con actividades al aire libre.
La familia XT-6, incluida aquí en su versión GTX, representa ese cruce.
Su apariencia técnica dialoga con la moda de la ciudad y permite entender cómo el contexto modifica la lectura de un producto: lo que en un sendero comunica rendimiento, en la calle también puede expresar una preferencia estética.
6. Jordan MVP 92: la herencia cultural del básquetbol
La influencia del básquetbol en las zapatillas tiene un nombre ineludible: Michael Jordan.
Su figura contribuyó a que el calzado asociado a una estrella deportiva se convirtiera en un objeto de identidad y pertenencia, con una vida mucho más amplia que la competencia.
El Jordan MVP 92 recoge ese imaginario para llevarlo al uso cotidiano.
Su lugar en este recorrido está en la continuidad de una herencia: la estética del básquetbol sigue alimentando la moda urbana, incluso en modelos cuyo destino principal ya no es jugar un partido.
7. ASICS GEL-NYC: la comodidad también define el estilo
La ASICS GEL-NYC combina referencias del archivo de running de la marca con una propuesta que se integra al streetwear.
Forma parte de una corriente que recupera el aspecto de las zapatillas deportivas y hace de la comodidad un componente central de su atractivo.
Su diseño conecta esa memoria del running con una necesidad cotidiana: moverse por la ciudad.
En esa relación entre uso y apariencia aparece otra de las claves de la cultura de las zapatillas, donde la elección puede responder al mismo tiempo a cómo se ve un modelo y a cómo se siente al caminar.
Para Stuardo, esa diversidad explica por qué conviven tantas siluetas y maneras de llevarlas: “No existe una sola manera correcta de usarlas ni un único código que las defina. Su valor cultural está precisamente en esa capacidad de ser apropiadas, mezcladas y reinterpretadas por cada generación”.
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