Columna de sismología: Indonesia: El golpe, el impacto, y el murmullo

En los últimos 10 días hubo dos sismos importantes en Indonesia, de magnitudes Mw 6.4 y Mw 6.9 . Más de 100 personas han muerto, lo que ha configurado una tragedia. Esta es una historia en 3 partes.


El golpe

La vida puede cambiar en unos pocos segundos. Hoy los habitantes de la isla de Lombok, en Indonesia, tienen más que claro que eso no es un lugar común, sino que una realidad tremenda. Esta región recibió dos terremotos notorios en la última semana: el primero ocurrió el 31 de Julio, tuvo una magnitud Mw 6.4, y su hipocentro fue bastante superficial, por lo que se sintió muy fuerte. El segundo sacudió el piso el pasado domingo, y su magnitud fue mayor, ya que fue un evento de magnitud Mw 6.9. Fue también relativamente superficial, por lo que su intensidad fue importante. Ninguno de los terremotos duró más de 45 segundos, pero la vida de cientos terminó en ese breve momento.

La Isla de Lombok fue el lugar donde ocurrieron los terremotos, y es uno de esos lugares tremendamente turísticos en el mundo, donde muchos llegan año a año. Sin embargo, la preparación contra terremotos del estilo de la semana pasada fue totalmente deficiente, y más de 100 personas han muerto estos días, con miles damnificados. Estos sismos al parecer ocurrieron sobre un sistema de fallas relativamente superficiales, en una zona donde no habían ocurrido terremotos de ese tamaño en un tiempo considerable. Las características de los dos fueron bastante parecidas, lo que sumado a la cercanía de ambos sugiere que los dos rompieron distintas zonas de un mismo sistema de fallas. Sismos fuertes, no tanto por la magnitud, sino por lo poco profundos que fueron.

El impacto

Como chilenos conocemos el largo proceso de recuperación después de un terremoto que fue acompañado por destrucción, por lo que sabemos que en estas situaciones necesitamos confianza en las autoridades, empatía para transmitir información verdadera y útil, y paciencia. Durante estos días el pánico se ha apoderado de muchos turistas sobre todo, y muchos medios irresponsables se han dedicado a festinar con la tragedia de otros. Titulares como “Indonesia fue golpeada por SEIS TREMENDOS terremotos en dos días” (sic) para referirse al fenómeno natural que son las réplicas después de un terremoto mayor, sólo ayudan a sembrar el terror en un lugar que no lo necesita. Menos cuando Indonesia aún sufre la pérdida de cientos de vidas, y el daño a muchas construcciones ha dejado a un gran número de personas sin un hogar. Lo peor es que un país como Indonesia suele ser afectado por terremotos, muchos de ellos tremendos (no olvidemos el terremoto Mw 9.2 de Sumatra-Andaman, que ocurrió el año 2004), por lo que duele más ver que la preparación fue deficiente para un evento como este. La isla de Lombok es un lugar muy turístico, pero también tiene un problema no menor de pobreza, lo que probablemente llevó a tener construcciones mal preparadas para un terremoto. Con el tiempo, el país seguramente podrá revisar esto, y hacer los cambios para poder avanzar. Pero lo que pasó es simplemente un desastre.

La situación de los turistas es otro tema. Muchos de ellos quedaron atrapados en lo que tuvieron que haber sido horas estresantes. No es fácil estar en un país extraño, y no saber exactamente qué hacer. Hay varios reportes que hablan de la sorpresa y el miedo propios de algunos que experimentaban terremotos por primera vez en su vida, seguidos de la confusión natural en estos casos. Confusión que tenemos que aprender a reducir para el futuro en general. Pero con el tiempo los turistas encontraron formas de salir, sobre todo los que quedaron atrapados en islas más pequeñas. Muchos de ellos ya han vuelto a sus casas en este momento, después de presenciar justamente como todo cambió para muchas personas en menos de un minuto.

Hoy por hoy lo más relevante es la recuperación de la Isla de Lombok. Una recuperación que llevará un tiempo, y donde se necesita la ayuda de todas las partes de la sociedad. Los terremotos habrán pasado, pero la situación no se ha terminado.

El murmullo

Indonesia también tiene volcanes, un montón de ellos, de hecho. Y, como Chile, muchos de estos volcanes están activos. De hecho, cerca de la zona donde ocurrieron los terremotos hay tres volcanes muy importantes: el Agung, el Rinjani, y el Tambora. El Agung es un volcán que ahora mismo está en erupción, con varios pulsos durante el día, y además tuvo erupciones con VEI=5, como la del Monte Santa Helena en 1980, durante el siglo pasado. El Rinjani es el culpable de la erupción más grande en el mundo en los últimos 2000 años, y ha tenido 5 erupciones en los últimos 35 años, pero ninguna de ellas ha sido ni de cerca lo enorme que fue aquella megaerupción. El Tambora es un volcán que tuvo una tremenda erupción en 1812, que generó el famoso “año sin verano” en Europa, pero no ha tenido erupciones hace tiempo. Como hemos hablado en una columna anterior, los terremotos pueden alterar la actividad de los volcanes, aunque no necesariamente eso va a llevar a una erupción. Y gracias al monitoreo constante, hoy podemos saber qué pasa con los volcanes día a día, y así poder evaluar de alguna forma cómo un terremoto los puede alterar.

El Rinjani es el volcán más cercano a las zonas de rupturas de los dos terremotos, y por lo tanto es el que recibió el impacto mayor de las ondas producidas por ellos. El conteo de sismos del observatorio Volcanológico Magma Indonesia muestra que los sismos que más ocurren después del terremoto Mw 6.4 son sismos tectónicos locales (barras morado claro en la foto de arriba). Esto es esperable, ya que se tienen que captar las réplicas de los sismos principales. Sin embargo, si bien en un principio la cantidad de ellos decae en los días que siguen al primer terremoto, llega un momento donde mantienen relativamente fijos en número, hasta que llega el segundo sismo, y vuelven a subir. Eso sugiere que varios de estos sismos vienen desde fallas locales del volcán, que fueron activadas por los terremotos.

El Tambora hoy muestra bastantes sismos por día, lo que lo marca como un volcán activo. El aumento en los sismos registrados obviamente viene de la secuencia de réplicas de los terremotos (las barras moradas oscuras de la figura de arriba). Pero fíjense como los sismos volcánicos (barras rosadas) y los sismos ligados al movimiento de fluido (barras naranjas) aumentan mucho, y se sostienen en el tiempo, después del primer terremoto. Esto también pasa después del segundo terremoto, por lo que el Tambora recibió el golpe, y luego cambió su actividad. Su nivel de alerta no ha cambiado, por lo que es una respuesta breve, y no de mucha energía, pero allí está.

El Agung está en erupción, por lo que ya estaba alterado antes de que ocurrieran los terremotos. Los datos de la figura de arriba también muestran la cantidad de réplicas de los terremotos (barras rosadas), pero fíjense como la cantidad de explosiones (barras naranjas) aumenta después del primer terremoto, y luego del segundo la cantidad de sismos volcánicos (barras rosadas) también aumenta. Es decir, mientras más sismos hubo, ¡más explosiones hubo también! Eso es una tremenda respuesta de parte del Agung, que mantiene el mismo nivel de alerta que tenía hace dos semanas.

Entiendo y comprendo que la idea de volcanes reactivando se después de un terremoto puede asustar a varios, pero ninguno de ellos ha visto su nivel de alerta incrementado. Esto seguramente porque no hay argumentos para hacerlo. Lo que sí nos muestra la evidencia es que los volcanes en efecto respondieron frente a los sismos, aunque no hay señales de que vaya a haber una nueva erupción del Rinjani o el Tambora, ni que la del Agung vaya a recrudece tremendamente. No fue un grito después del golpe, sino más bien un murmullo. Y es que así de sensibles pueden ser los volcanes. Tenemos que conocerlos más. La investigación es la clave, y por supuesto, la adecuada comunicación al público general.

Cristian Farías Vega es doctor en Geofísica de la Universidad de Bonn en Alemania, y además profesor asistente en la Universidad Católica de Temuco. Semanalmente estará colaborando con La Tercera aportando contenidos relacionados a su área de especialización, de gran importancia en el país dada su condición sísmica.

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