Sergio Marchi: “El jardín de los presentes es el mejor disco del rock latinoamericano”

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Luis Alberto Spinetta.

El periodista y escritor Sergio Marchi parece ser el metro con el que se mide a los grandes nombres del rock argentino. Autor de la biografía definitiva de Charly García —No digas nada (1997)—, la de Pappo —El hombre suburbano (2011)— e incluso de dos tomos con la historia de los británicos The Beatles —Desde el comienzo (2017) y En el final (2019)— y otro sobre Roger Waters —Paredes y puentes (2012)—, ahora acaba de lanzar Spinetta: ruido de magia (Planeta, 2019) donde escarba —a modo de biografía oficial y en más de cuarenta capítulos y casi 700 páginas— en la vida y obra del Flaco.


En entrevista con Culto, Sergio Marchi —que escribe de música desde 1983— opina con propiedad sobre el universo creado por Luis Alberto Spinetta y se resiste a la idea de la muerte del rock. "Las bandas clásicas no han sido superadas y eso es una muestra de que el rock resiste el paso del tiempo, y envejece bien", defiende.

-¿De qué hablamos cuando hablamos de Spinetta, qué predomina en su obra: su música o su poética?

Cuando se habla de Spinetta se habla del nivel más exquisito que haya alcanzado el rock en Latinoamérica. No lo digo yo: me lo expresaron periodistas mexicanos en el Unplugged que Spinetta hizo en Miami durante 1997. Las canciones de Spinetta son integrales y la música es tan importante como su poética: está todo bien balanceado. Como un auto que tiene todas sus partes perfectamente dimensionadas.

-Martín E. Graziano, autor de Tigres en la lluvia, dice que "hay una idea de que era un artista masivo, pero nunca lo fue". ¿Estás de acuerdo? ¿Qué piensas del alcance de Spinetta?

Spinetta ha sido masivo intermitentemente, porque la fama se maneja con esos valores. Pero dentro del rock Spinetta tenía un público muy amplio y era respetado y querido por todos. Más allá de las ventas de discos, todo ciudadano argentino sabía quien era Spinetta aunque no lo escuchara.

-"Ruido de magia" es un tema que aparece en El jardín de los presentes de Invisible, ¿cómo llegó hasta el título de la biografía? ¿Es tu disco favorito del "Flaco"?

En realidad no llegó, sino que se quedó. Fue el primer título que pensé cuando comencé a imaginar el libro. Pero me pareció que iban a aparecer muchos otros y que no era buena estrategia quedarme con el primero que se me ocurriera. Hasta el final hubo otros títulos, pero el que yo escogí no le gustaba a Catarina Spinetta. Entonces le propuse una lista con otros que tenía, y el primero era Ruido de magia. Que fue el que le gustó a Cata y el primero que pensé. Sí, El jardín de los presentes es el mejor disco de la historia del rock latinoamericano en mi opinión.

Sergio Marchi.

"El rock envejece muy bien"

-Llama la atención un detalle que perfila a Spinetta en tu libro. Allí escribes que "parecía gustarle más la invención, el urdir una travesura o una canción o un disco, que el resultado final". ¿Fue tan así?

En toda su obra y en todo el disco. Le gustaba la planificación, pero también tenía la constancia de hacer realidad la idea original y generalmente mejorarla o desarrollarla a un punto donde fuera irreconocible. A eso llamaba "deformar".

Spinetta.

-Entre las entrevistas con familiares, músicos y amigos, ¿qué otro denominador común apareció en tu investigación de Spinetta?

Lo que más coinciden todos los que trataron al Flaco es en su calidez, su capacidad de concentrarse en lo que está haciendo, en su rigor y seriedad para trabajar, y también en cierto mal carácter que a veces le afloraba, quizás un temperamento italiano mal administrado. Era celoso de los suyos y de sus músicos, no le gustaba que tocaran con otros. Y si hay algo en lo que todos coincidimos es que era muy buena gente. Podía enojarse, pero no había malicia en su ira.

-Considerando que eres el autor de Ruido de magia y No digas nada, ¿qué paralelos lees entre las vidas de Luis Alberto Spinetta y Charly García?

Las profesiones son idénticas y eso lleva a encontrar muchos paralelismos. A los dos les costó mucho hacerse solistas, y pasaron por tres o cuatro grupos antes de llegar a esa instancia. Como todos los grandes artistas los dos muestran cierta inseguridad, pero es porque han buscado lo mejor. Luis fue mucho más familiar que Charly, que tuvo bastantes desencuentros con su familia.

-Lo cuentas en el libro, pero ¿fue realmente compleja su relación?

Es imposible que no fuera compleja una relación entre dos artistas tan inmensos. Tampoco es que se vieran tan seguido, pero cuando estaban juntos eran dos personalidades muy poderosas y seguramente eso afectaba mucho a los que estaban alrededor. Recuerdo que en el velorio de nuestra extrañada María Gabriela Epumer los vi encontrarse frente al cajón, mirarse, y darse un abrazo muy conmovedor. Todos los que estábamos allí sentimos que era como si se abrazaran San Martín y Bolívar, y que era el mejor tributo que se le podía ofrecer a María Gabriela.

Room service.

-Como autor de Room service: la escandalosa vida de las estrellas de rock, ¿qué historia de Spinetta crees que califica para un libro así?

Todo el viaje a París, que antes pasa por Brasil y Estados Unidos, es digno de un capítulo de Room Service. Y seguramente la historia en la que se pone a dirigir el tránsito afectado por el ácido lisérgico.

En las páginas de Spinetta: ruido de magia, el propio Luis Alberto Spinetta cuenta la anécdota desde una antigua entrevista con Sergio Marchi:

Yo no me creía Jesucristo, pero sí que me había tomado una pepa y terminé en bolas en la esquina de Cabildo y Aguilar mostrando los genitales, aunque no dirigiendo el tránsito ni creyéndome Jesús. Se ve que había una energía ahí que solo podía manifestar a través de un cuerpo desnudo. En el Citroën venían conmigo Cris, Noemí y Pomo, que se bajaron antes. Y yo después me subí al auto y me estaba por ir, entonces viene un cana y me dice que estaba mal estacionado. Entré a un bar, pedí un vaso de agua, y les dije: "Gracias, argentum". No tuve mejor idea que mandar al cana a la oncha de su hermana, y ahí me llevaron a la comisaría.

-Para cerrar, tanto Paul McCartney como los Rolling Stones están en sus 70 años y a simple vista envejecieron bien. En tu opinión, ¿ocurrió lo mismo con el rock?

Yo creo que el rock envejece muy bien. McCartney y Rolling Stones son las máximas expresiones de rock. Lo que pasa es que se ve al rock con anteojos viejos y se le sigue pidiendo que sea la música de los jóvenes, la música de moda, y que se anquilose en un tiempo donde rock significaba revolución. Las bandas clásicas no han sido superadas y eso es una muestra de que el rock resiste el paso del tiempo, y envejece bien. Es verdad que no aparecen nuevos David Bowie, Prince, Tom Petty y que el rock ya parece un “Cementerio Club”, como cantaba Spinetta, pero sigue habiendo muy buenos grupos de rock que surgen. Lo que pasa es que la música de moda es otra y con eso se intenta imponer un relato donde el rock ha muerto. Pero el rock siempre fue mucho más que la música de moda. Y lo sigue siendo.

Ruido de magia.

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