John Frusciante por sí mismo: “Tengo muy claro que la música es infinita”

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John Frusciante.

Acá, John Frusciante recuerda el solo de Red Hot Chili Peppers donde —asegura— le "estalló el cerebro", además de armar el mapa de los músicos que lo llevaron a colgarse la guitarra y escoger su mejor disco abordo del grupo al que acaba de volver. El guitarrista se confiesa, ante todo, un admirador del sonido de Jimi Hendrix: "Fue el mejor de todos los tiempos".



"Cuando el lado intelectual se impone al espiritual al tocar la guitarra, no se llega a los puntos más altos". Quien habla es John Frusciante, histórico guitarrista de esa incombustible institución de la música llamada Red Hot Chili Peppers.

Como ejemplo, Frusciante citará el lado B “Lyon 6.06.06”, grabado en vivo en Francia hace quince años y publicado como single por los Red Hot.

"Recuerdo que me estalló el cerebro. La energía fluye hasta tal punto que ya no hay motivos para pensar", confesó el guitarrista sobre su ejecución en una entrevista con Rolling Stone:

Pero John Frusciante, la reciente reincorporación de Red Hot Chili Peppers, es también uno de los guitarristas de técnica más avanzada del rock.

Su historia es más o menos conocida: que nació en Nueva York y creció en el sur de California, que se encerraba en su dormitorio y, con los discos de base, tocaba la guitarra de manera obsesiva. Hasta que en 1989 se unió a los Red Hot en reemplazo del fallecido Hillel Slovak. De estilo vibrante y camaleónico, su precisión melódica y creatividad resultaron esenciales para éxito comercial de Blood sugar sex magik (1991). Pero Frusciante abandonó la banda en 1993 e inició un descenso de siete años de aislamiento y drogas. Regresaría para Californication, en 1999. Y volvería a irse en 2009.

La crítica ha estado de acuerdo en que el guitarrista supo mezclar la energía del punk y la experimentación de Jimi Hendrix para dar con un original estilo explosivo.

Sus antihéroes en la guitarra —como definió a la "gente cuya originalidad excede la estética del héroe de la guitarra"—, van desde Lou Reed —"que introdujo el sonido blanco y el lirismo negro en la guitarra de rock"— a Sterling Morrison, de Velvet Underground, hasta Keith Levene de Public Image Ltd., John McGeoch de Magazine y Matthew Ashman de Bow Wow Wow —"que fusionó el rock y el afrobeat"—.

Sobre los músicos que lo llevaron a colgarse una guitarra, Frusciante enumera a Ace Frehley de Kiss, Jimmy Page de Led Zeppelin y Joe Perry de Aerosmith. Aunque pasó mucho tiempo antes de que se comprara una guitarra eléctrica, fue cuando se obsesionó con Greg Ginn de Black Flag —"que llevó el metal apocalíptico al punk de Los Ángeles"—, Pat Smear de Germs, y Joe Strummer y Mick Jones de The Clash.

"Pasó mucho tiempo antes de que pensara que la técnica tenía algún sentido. Pero Pat tiene un estilo increíble", dice sobre el también guitarrista de Nirvana y Foo Fighters. "La mayor parte de los guitarristas punk se basa en un sonido bajo. Pat tiene una interesante combinación de altos y bajos. No puedo describirlo, pero el color y el sentimiento de lo que él hacía fueron muy importantes para mí", añade.

"Antes de incorporarme, los Chili Peppers eran todo estilo. El sonido no se relacionaba con un movimiento armónico ni con la textura musical. Era energía pura. Hillel tocaba de forma mucho más simple que otros guitarristas porque Flea hacía un gran trabajo en el bajo. Una vez que sentí que entendía esa simplicidad, hice a un lado mi idea del papel original de la guitarra en la banda. No componía cosas que me recordaran a los Chili Peppers. 'Under the bridge' fue un intento de hacer un tema al estilo de los temas más lindos de Jimi Hendrix, como 'Castles made of sand':

"Y 'Bold as love'":

Para componer "Under the bridge", el músico contó que "Anthony escribió la letra y la melodía vocal. Fui a su casa y adaptamos la melodía según los acordes que me pareció que iban a quedar bien. Saqué la idea del coro de un tema de Joe Jackson, 'In every dream home (a nightmare)' —del disco Beat crazy—. La percusión hace una pausa antes del coro y luego empieza la música. En 'Under the bridge' hice lo mismo":

"El acorde que toco antes de la pausa de la percusión es algo que saqué de 'Rip off', de T. Rex":

"La mayor parte (de un solo) es improvisación, pero a mí me gusta llegar con una idea sobre cómo empezar. En Stadium Arcadium compuse pocos solos, en 'Dani California' y 'Make you feel better'. Los solos de 'Hey' y 'She's only 18' eran diferentes de una toma a otra. El solo de 'Hey' es el que toqué en la pista de base, pero era de una toma diferente, de modo que lo editamos".

Durante los siete años que estuvo fuera de Red Hot Chili Peppers, antes de 1999, el músico abandonó la guitarra.

"Llegué a entender que no importa volver con más fuerza. Podría haber sido un derrotista y decir: 'Recuerdo cuando tenía tanta fuerza como Jimi Hendrix en la mano izquierda'. Eso es un indicio de la fuerza de alguien como guitarrista, el sonido de la fuerza de la mano izquierda. Pero todo lo que aprendí como persona en ese período, todo lo que viví, todo eso se volcó a la música. Me gusta más la forma en que toco en Californication que en Blood sugar sex magik. Si bien tenía mucha menos capacidad, di lo máximo de mí. En Blood sugar… todavía veía todo en relación con Hillel. En Californication la onda es más: '¿Qué le vamos a hacer? Somos cuatro amigos que hacen música. Podemos hacer lo que sea'".

De Jimi Hendrix, confiesa, “me gusta Electric ladyland. Para mí su música es perfecta. Domina el sonido y abarca todas las dimensiones. La mayor parte de la gente piensa la música en dos dimensiones, pero él la pensaba en cuatro. Creo que fue el mejor guitarrista de todos los tiempos. Es imposible superarlo. Crea un lugar en el que uno puede perderse. Hace aflorar aspectos del sonido que no sabíamos que existían. Creo que hay gente que está avanzando por ese camino, si bien no son guitarristas, como Aphex Twin y Squarepusher”.

“Por suerte, siempre me pensé como músico más que como guitarrista. Como siempre cambio en el plano personal y también cambian mis gustos, eso se refleja en la forma en que abordo el instrumento. Nunca siento que me estoy quedando sin ideas, ya que tengo muy claro que la música es infinita”.

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