Kathryn McDowell: “La Sinfónica de Londres seguirá viajando, ya pensaremos cómo”

Kathryn McDowell, directora general de la Orquesta Sinfónica de Londres desde 2005. Crédito: London Symphony Orchestra.

La directora general de la prestigiosa agrupación musical británica se refiere a cómo el conjunto ha sorteado la pandemia y también detalla el convenio mediante el cual la Fundación CorpArtes es ahora su embajadora en Hispanoamérica.



¿Dónde está Simon? ¿Lo has visto? ¡Tenemos que ensayar! Así parte uno de los más interesantes ejercicios musicales vistos durante la pandemia. La cápsula Where’s Simon? muestra cómo se organizan los músicos de la Orquesta Sinfónica de Londres para ensayar la obertura de Las Bodas de Fígaro cuando no logran ubicar a Simon Rattle, su director titular. Así que trabajan a distancia, desde sus casas, por familias instrumentales, y van explicando qué hace cada uno en la ópera de Mozart. Hasta que Rattle les contesta el teléfono. Entonces, se les une y tocan la pieza completa.

La idea se le ocurrió al flautista del conjunto, Gareth Davies, y la ejecutaron. Porque así funciona esta orquesta, una de las más importantes del mundo. Desde su fundación en 1904, los músicos son los dueños de su propio destino. Ellos han elegido a todos sus directores titulares, desde Edward Elgar hasta Claudio Abbado, Michael Tilson Thomas, Colin Davis y Valery Gergiev. Lo mismo, Simon Rattle, con quien la Sinfónica de Londres actuó el año pasado en el teatro de Fundación Corpartes. Visita que tiene un epílogo sorprendente: eligieron a la fundación como su embajadora en Hispanoamérica.

Del alcance de esta alianza, de la sobrevivencia en pandemia y del futuro de las giras y de los discos, habla la directora general de la orquesta, Kathryn McDowell (1959).

Nacida en Irlanda del Norte, estudió música clásica y es también una mujer de negocios que logra sacar adelante iniciativas tan monumentales como el Wales Millenium Centre, un moderno complejo arquitectónico que tiene dos teatros y varias salas, y es la sede de la Ópera Nacional de Gales y de otros siete elencos.

McDowell, además, fue encargada de música del Arts Council de Inglaterra y directora del Festival de la Ciudad de Londres hasta 2005. Ese año, asumió como managing director de la Sinfónica de Londres.

En este puesto ha podido retomar una línea de trabajo en la que fue pionera: fortalecer el músculo educativo y el vínculo con la comunidad de una orquesta, de modo que su impacto no se limite a la sala de conciertos. El programa que diseñó en los años 80 con la Scottish Chambers Orchestra fue tan exitoso, que luego estuvo a cargo del primer proyecto educativo de la Asociación Británica de Orquestas.

Así actuó la Orquesta Sinfónica de Londres en su concierto del 9 de septiembre en el centro educativo y comunitario St. Luke's. Con un público reducido de 50 personas, estrenó Last Song for Olly, obra que le comisionaron a Mark-Anthony Turnage en homenaje a Oliver Knussen. Foto: Mark Allan Photography/LSO

En forma paralela a los 120 conciertos que da cada año en el Barbican Centre, la Orquesta Sinfónica de Londres (LSO, por sus siglas en inglés) tiene hace 38 años un programa educativo y comunitario llamado LSO Discovery. Es tan abundante en cantidad de actividades y usuarios, que tuvieron que habilitar un espacio. Eligieron una iglesia de 1733 que llevaba 40 años en desuso, y la inauguraron en 2003, ya reconvertida en el centro LSO St. Luke’s.

¿Por qué es importante para la Orquesta Sinfónica de Londres el trabajo educativo?

Asumimos la misión de trabajar con la próxima generación de jóvenes, de nutrir a los futuros músicos y amantes de la música. La música es un lenguaje universal y nos hace ser una sociedad más civilizada. A través de la música, los jóvenes aprenden muchas otras habilidades para la vida; es nuestra responsabilidad hacer que eso suceda, y también es un placer. Nuestros músicos son de primer nivel y quieren actuar con los mejores directores del mundo y en los mejores teatros, y trabajar en la educación de los jóvenes también es muy relevante para ellos".

Durante el lockdown de Londres, en marzo y abril, los músicos de la orquesta desarrollaron varias iniciativas online, como Where’s Simon? y el ciclo semanal desde casa Coffee Session. Pero siempre tenían en mente el reencuentro.

“Son cien músicos brillantes que, cuando actúan juntos, son una orquesta maravillosa. Estábamos fuertemente determinados a lograr que la orquesta volviera a reunirse, y lo conseguimos en julio. Actuamos con distancia social, y con todas las buenas prácticas de seguridad. Fue un momento histórico que marcó nuestro reencuentro”, dice Kathryn McDowell.

Ese primer concierto orquestal se realizó en LSO St. Luke’s, epicentro además de su retorno post vacaciones. “Hace cinco semanas empezamos a trabajar juntos casi todos los días. Hemos estado haciendo conciertos y streaming con Simon Rattle y con una pequeña audiencia en vivo”, declara.

Con 50 personas en sala, abrieron este ciclo orquestal el 9 de septiembre con el estreno de la obra que le comisionaron a Mark-Anthony Turnage: Last Song for Olly. Así retoman también un foco que distingue a la orquesta y a Simon Rattle: el repertorio contemporáneo. “La música de nuestro tiempo es muy importante para el futuro de la música”, apunta McDowell.

Igualmente, reiniciaron una temporada de cámara, también en St. Luke’s: Lunchtime Concerts, que transmite la Radio 3 de la BBC. “Hemos vuelto al ciclo de los conciertos, y los estamos transmitiendo en muchas plataformas alrededor del mundo”, comenta.

¿Tienen planes para incrementar el público presencial?

Sí. A fines de noviembre volveremos al Barbican Centre. Partiremos quizás con 300 personas, y dos conciertos al día. Con suerte, subiremos después a 800 o 900 para llegar, más adelante, a los 1.800, que es nuestra audiencia habitual.

McDowell tiene también novedades para Chile: “Nos gustó mucho la manera en que trabajó el equipo de Fundación CorpArtes cuando fuimos a Santiago el año pasado, dentro de la gira de la Sinfónica de Londres a América Latina”. Por ello, cuenta, les pareció fantástica la idea de hacer una alianza que convertirá a Fundación CorpArtes en sus embajadores en Hispanoamérica. “Es la primera alianza que hacemos con el mundo hispanoparlante”.

El convenio implica que la Fundación CorpArtes traducirá al castellano los contenidos digitales de dos plataformas de la orquesta: LSO Play y Always Playing.

LSO Play es el capítulo digital del programa LSO Discovery. En esta plataforma, cada concierto es una experiencia interactiva: se puede elegir el punto de vista de cualquier familia instrumental y ver cómo se comunican el director y los intérpretes. Y a ello se suma una serie de recursos educativos sobre la obra y los instrumentos.

Desde el 15 de octubre, podrán verse cinco capítulos de la serie en Corpartes.cl. Entre otras, están La Consagración de la Primavera, de Stravinsky, con la dirección de Rattle, y la Quinta Sinfonía de Shostakovich, con Michael Tilson Thomas, así como la Sinfonía Fantástica de Berlioz y el Bolero de Ravel bajo la batura de Valery Gergiev.

Igualmente, la Fundación CorpArtes liberará de forma progresiva 24 conciertos históricos de la orquesta, con entrevistas y otros recursos asociados, de Always Playing. “Partiremos con nuestros abonados, y algunos serán accesibles para todo público”, adelanta Francisca Florenzano, directora ejecutiva de la Fundación CorpArtes.

“Ser los embajadores de la Orquesta Sinfónica de Londres en el mundo de habla hispana tiene un gran significado porque vamos a poder transmitir no solo conciertos, sino todo el trabajo que hacen en el ámbito de la educación ligada a la música docta. Son contenidos enseñados de una manera muy dinámica, que permitirán derribar las barreras físicas a través de las plataformas digitales, y en nuestro idioma”, agrega.

Estrategia digital

Otro foco central de la Sinfónica de Londres sigue siendo el discográfico. Acaban de lanzar un nuevo álbum con The Cunning Little Vixen de Janacek. “Cada vez que lo escucho, vuelvo a sentir la belleza y el poder del sonido de la experiencia en vivo”, dice McDowell.

Con más de 2.500 grabaciones realizadas desde 1914, la orquesta dio un golpe de timón en el año 2000, al fundar su propio sello discográfico.

“Es realmente importante que los intérpretes, en este caso, una orquesta, sean propietarios de su propio copyright, porque te permite comunicar tus prioridades. Me emociona ver cómo cada grabación logra comunicar un acontecimiento musical memorable”, asegura.

¿Cómo ven el futuro de las giras?

Esperamos volver a viajar pronto; tenemos un concierto en París en diciembre. Debemos planificarlo con el mismo cuidado que tuvimos para volver a reunir a la orquesta en Londres. Tendremos que volver a pensar nuestras políticas internacionales, pero la Orquesta Sinfónica de Londres seguirá viajando. El trabajo que estamos haciendo ahora con Fundación CorpArtes es parte de una nueva aproximación al trabajo internacional. Porque no deberíamos ir a América Latina cada año, no es bueno para el medio ambiente. Tal vez sí cada siete años. Y en el intertanto podemos mantener la conexión a través de nuestros discos, las transmisiones en internet y los programas de educación musical. Con esta estrategia digital podemos construir un vínculo con nuevas audiencias en América Latina. Así, habrá personas que quieran escucharnos cuando tengamos la posibilidad de hacer una gira.

Los contenidos de la plataforma LSO PLay han sido traducidos y adaptados a la realidad hispanoamericana por Fundación CorpArtes y habrá cinco capítulos disponibles desde el 15 de octubre. Foto: Fundación CorpArtes.

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