Oliver Jeffers, autor e ilustrador norirlandés: “Se puede incentivar el cuidado del planeta sin ser aburrido”

Oliver Jeffers (1977) estará este domingo en el lanzamiento de la iniciativa ecológica junto a personalidades como Alexandra Cousteau, activista y nieta de Jacques Cousteau. Foto: Caroline Tompkins.

El escritor de libros infantiles tan populares como El Niño Come Libros y Cómo Atrapar a una Estrella será este domingo una de las figuras de la iniciativa ecológica Re-Acciona por el Clima, programa impulsado por el Ministerio del Medio Ambiente y la Comunidad Europea.



Oliver Jeffers tiene un instinto visual que le permite crear historias para niños (y adultos) con referencias evidentes o tácitas a su querida ciudad de Belfast y también introducir las preocupaciones medioambientales a través de imágenes. Gran parte de su vida la ha pasado en Nueva York y el paisaje múltiple de la gran ciudad del este norteamericano ilumina sus obras, sus divagaciones y sus memorias. Diáfano y diestro en el habla como en el trazo, el ilustrador y escritor nacido en 1977 dentro de una familia norirlandesa avecindada momentáneamente en Australia recuerda historias que podrían perfectamente ser ilustradas por un sólo gran cuadro.

“Para tomarle el pulso a lo que ha pasado con los cambios climáticos, sólo me basta traer a mi memoria una Navidad en Nueva York junto a mi familia”, comenta énfaticamente a través de una conversación zoom desde su casa en Belfast (Irlanda del Norte), ciudad a la que se trasladó para cuidar a su padre . “Nueva York en Navidad es para muchos sólo nieve y edificios, sin embargo en ese invierno estábamos todos en la calle en pantalones cortos”, cuenta aludiendo a la inusual temperatura que pudo haber azotado a la ciudad en pleno diciembre.

“Pero hay otra imagen más” se apresura a relatar con un entusiasmo casi infantil, en directa y espontánea conexión con sus primeros y principales lectores. “He vivido en Nueva York durante 15 años, específicamente en el sector de Brooklyn Heights. Desde la ventana de nuestro departamento se ve el famoso puente de Brooklyn que cruza el río East. Pues bien, la última vez que el río se congeló totalmente fue cuando el puente construyó, en 1870”.

Considerado uno de los narradores e ilustradores infantiles más importantes de los últimos 15 años, Oliver Jeffers se hizo conocido prácticamente desde su debut, con el libro Cómo atrapar una estrella (2004). Hasta la fecha ha creado algunos títulos tan populares y entrañables como Perdido y encontrado (2005), El increíble niño comelibros (2006), El corazón y la botella (2010) o El día que los crayones renunciaron, en colaboración con Drew Daywalt (2015), entre muchos.

Varios de ellos han ingresaron a la lista de bestsellers de The New York Times y los rasgos estilísticos de su dibujos son inconfundibles: gran utilización del espacio, líneas que parecen gozar de una simpleza y nitidez infantil, delicadeza en los contornos. Su marca narrativa respira un poco el mismo canon: no hay nada presuntuoso y sus tramas combinan la emotividad con un sensato espíritu de alerta ante la realidad.

Fue un poco caminando hacia este territorio que la conciencia medioambiental de Jeffers creció al punto de que sus dos últimas obras, Aquí estamos: Notas para vivir en el planeta Tierra (2017) y Lo que construiremos (2020), lidian directamente con la relación del hombre en su entorno. La primer de ellas, sin ir lejos, acaba de ser adaptada en una película animada narrada por la actriz Meryl Streep y ya está disponible en Apple TV+. En este contexto, la participación de Jeffers en el programa Re-Acciona por el Clima, es absolutamente coherente.

La iniciativa organizada por el Ministerio del Medio Ambiente, la Unión Europea y el Festival Internacional de Innovación Social (FIIS) se lanza este domingo 8 de noviembre a las 18 horas y su objetivo principal es impulsar a la población a participar en acciones de conciencia ecológica, cuidado del medio ambiente y combate contra el calentamiento global. Habrá talleres, charlas, presentaciones de películas por streamings, reuniones por web (webinars) y capacitaciones a futuros recicladores, entre otras actividades.

Sus principales expositores y animadores en el primer día serán la activista Alexandra Cousteau (nieta del conocido biólogo marino Jacques Cousteau), la cantante nacional Cami y el narrador e ilustrador Oliver Jeffers a través de la fecha y hora indicada en CNN, Radio Biobío y el portal Porelclima.cl

Escena de la película Aquí Estamos: Notas para Vivir en el Planeta Tierra, filme basado en el libro infantil homónimo de Oliver Jeffers narrado por Mery Streep y disponible en Apple TV+

¿Cómo cree que la preocupación medioambiental puede volver a tomar la agenda considerando que la pandemia ha sido la gran preocupación del año 2020?

Es verdad que hasta el año 2019 se habían realizado grandes avances en la persuasión y toma de conciencia ecológica de la población y que lamentablemente el covid 19 ha hecho olvidarnos de eso de alguna manera, pero por otro lado esta pandemia sólo nos ratifica la inextricable relación del hombre con la naturaleza. Creo que ese sólo hecho ayuda en nuestra concientización medioambiental.

¿Cuando comenzó a crecer el espíritu ecológico en usted?

Es algo que nunca realmente me pregunté, pero es probable que mientras más evidencia del cambio climático podía observar a mi alrededor más me iba haciendo sentido lo que leía y se decía al respecto. Y, al mismo tiempo, más incoherente me parecía el discurso que lo negaba. Y, en fin, como dice mi padre: “¿Cuál es el daño que uno le hace a alguien o a algo si es que prefiere llevar un estilo de vida más saludable consigo mismo y con el mundo?”.

¿Cómo lo hace para que sus obras puedan persuadir sobre el cuidado del medio ambiente sin caer en un discurso retórico o perder la calidad?

La verdad es que siempre he pensado que una obra, sea del tipo que sea, debe ir más allá de la mera entretención. La primera vez que tuve conciencia de aquello fue a través de una conversación que tuve con Bono, el vocalista de U2. He trabajado en algunos de sus discos en la parte de ilustración y lo conocí a través de un amigo que tiene un bar en Nueva York. La primera vez que hablamos me preguntó que hacía yo y le respondí que trabajaba en libros para niños. Aún me acuerdo de su respuesta: “Wow, eso es una enorme responsabilidad”. No entendí muy bien a lo que se refería hasta que agregó: “Eres el primer contacto de un niño con el mundo de la cultura”. Creo que esa idea me quedó dando vueltas y desde entonces estoy convencido de que si uno quiere a sus lectores y estima a los que están alrededor tuyo no siempre debes decirle lo que quieren oír o lo que esperan. Siempre existirá alguna manera de comunicar a través de una historia algo que vaya más allá de ella. Se puede incentivar a un niño al cuidado del planeta sin ser aburrido.

Lo Que Construimos es el nuevo libro de Oliver Jeffers, disponible próximamente en Chile.

Es curioso que en medio del bombardeo digital los libros para niños se sigan vendiendo igual o mejor que antes.

Creo que de la misma manera que el videoclip no mató a la estrella de la radio (hace un juego de palabras en inglés con el hit pop de los 80s Video killed the radio star), el salvaje oeste del mundo digital tampoco le hizo nada al libro. Ha estado ahí por cientos de años y lo seguirá estando. Como un amigo me ha dicho, vivimos una época de brutalidad digital dónde todos se preocupan por ser los más rápidos, pero en un momento determinado las cosas se estabilizarán y habrá un estado de paz mundial donde seguirá estando el libro.

¿En qué medida le afectó crecer en la Irlanda del Norte de los conflictos entre católicos y protestantes?

Me afectó muchísimo. Aunque nací en Australia por un trabajo de mi padre, desde los tres a los veintitantos años viví en Belfast, una ciudad dividida políticamente. En primer lugar creo que debido a los problemas que afectaban constantemente a Irlanda del Norte desarrollé un particular sentido del humor que es oscuro y algo retorcido, pero que sirve como mecanismo de sobrevivencia. En segundo término, en mi país coivivían dos paisajes físicos y espirituales bastante opuestos: el de las calles, aguerrido y agresivo, muy contestatario; y el de una vida casi romántica y ensoñadora, anclada a otros tiempos. Eso me hizo tener la capacidad para comprender puntos de vista opuestos al mismo tiempo, sin ser excluyente. En tercer lugar, mientras trabajaba en mi libro Aquí estamos hice investigación sobre como la Tierra era observada por los astronautas desde el espacio y comprendí a mis amigos de Nueva York y Gran Bretaña cuando no entendían nada de los conflictos religiosos, políticos y nacionalistas que asediaron a Irlanda del Norte. En el contexto global son batallas pequeñas que a nadie le importaban demasiado y se veían tan minúsculas como la Tierra en el cosmos para los astronautas. Es por eso que siempre he desconfiado de cualquier persona que sea muy patriota u orgullosa de ideas que fomenten el individualismo. Para mí, la gran solución es la unión global.

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