Paul Auster y los EE.UU.: “La Guerra de Vietnam nos lisió hasta ahora, que estamos viviendo casi como un país del tercer mundo”

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El afamado escritor estadounidense dio una charla virtual ayer en el evento colombiano Hay Festival, dedicado a las artes de distintos países y que se realizó de manera virtual.



El azar. La grandeza de lo fortuito. Una decisión cotidiana de un par de segundos que desvía una existencia completa.

Son los tópicos que siempre han definido la obra y el discurso de Paul Auster, uno de los escritores más exitosos y connotados de las últimas tres décadas, invitado ayer al Hay Festival de Cartagena de Indias, evento esta vez virtual consagrado a la cultura, y donde nuevamente subrayó su decálogo: “No creo en el destino o en el azar, en ninguna de estas dos cosas. Creo que nuestras vidas se van desarrollando y no sabemos qué va a pasar de un minuto a otro. Yo no creo en estar predestinado, en que llega una bruja cuando nacemos y le dice a mi madre ‘este niño va a morir a los 17 año y 3 días de edad’, no; no creo en eso, para nada”.

Con ese credo –plasmado en algunos de sus clásicos, como La trilogía de Nueva York, La música del azar y Leviatán-, Auster postuló ayer que el propio destino de una nación es absolutamente permeable a la multiplicidad de hechos que van sucediendo en períodos acotados de tiempos: desde lógicamente los más traumáticos hasta algunos con heridas más fáciles de sanar.

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En este caso, fija como ejemplo los años 60 en EE.UU., el decenio saturado de acontecimientos de toda estatura que determinaron el presente político, social, racial y cultural de su país, y que también sirve como contexto para algunas de sus mejores historias literarias.

“Los años 60 como tal, lo que llamamos los 60, empezaron en 1964. Lo que definió a esa etapa fue la Guerra de Vietnam. Nos lisió, nunca nos recuperamos después de Vietnam, nunca volvimos a estar parados sobre nuestros pies. Cuando terminó Vietnam, toda la estructura de EE.UU. cambió, fue un país menos justo, fue un país donde los salarios se volvieron menos justos, creció la desigualdad. El dinero y los salarios fueron cada vez más para los ricos, hasta ahora que estamos viviendo casi como un país de los del tercer mundo en Estados Unidos, porque muy pocas personas tienen harto y muchas tienen muy poco”.

Luego, el también guionista siguió: “Esto nos está destruyendo en la actualidad. Las repercusiones de los años 60 continúan sintiéndose hasta ahora y también fue el momento del activismo de derechos civiles, los primeros cambios en las vidas de los negros en Estados Unidos. Lo que sucedió en este último período con la muerte de George Floyd fue como si alguno de los blancos empezaran a entender lo que estaba sucediendo durante 400 años en Estados Unidos; es algo que debe cambiar, porque continúan envenenándonos y destruyéndonos, y el verano pasado tuvimos las más grandes protestas en la historia del país: dos mil ciudades y pueblos que tuvieron este tipo de protestas birraciales”.

El escritor no duda en asegurar que el estallido callejero de 2020 fue “lo más duro que he visto desde los años 60” y que además “me di cuenta que esto podría volver a suceder”.

Paul Auster y su esposa, la escritora Siri Hustvedt, junto a su hija, la aplaudida cantante Sophie.

Un súbito proceso de agitación social que tuvo como siguiente capítulo la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, derrotando a Donald Trump, figura a la que Auster se ha opuesto desde su irrupción en el ámbito político: junto a su esposa, la también escritora Siri Hustvedt, participaron activamente en un grupo llamado Escritores contra Trump.

“Ellos (los escritores) han sido instrumentales para salir a los medios sociales con este discurso. Empezamos siete y ahora somos dos mil, la mayoría de Estados Unidos y algunos del extranjero. Hemos cambiado el nombre la semana pasada, porque ya no es Escritores contra Trump: ahora es Escritores para la Acción Democrática, y queremos ser internacionales”, comentó en la cita.

¿Y está contento con la llegada de Biden? Auster al habla: “Me complace que Biden sea presidente. No fue mi primer candidato entre los demócratas, pero es el único demócrata que podía ganar las elecciones y considero que él ha cambiado durante esta campaña de forma importante. Ha tenido un inicio muy importante, ha sido maravilloso, apoyo todo lo que ha tenido que hacer durante el momento. El problema es que los republicanos todavía están allí y se han convertido en el partido de los locos, la mitad de ellos son unos locos de atar. La misión de los republicanos es bloquear todo lo que van a hacer los demócratas”.

Eso sí, en su estilo, el estadounidense -quien aún escribe en máquina de escribir, párrafo por párrafo, y donde finalmente le pide a alguien que le pase todos los textos en un computador- establece que nadie puede profetizar lo que sucederá con EE.UU. en un plano inmediato. Está claro que, para él, el destino nunca está resuelto: “Vamos a ver qué tan exitosos son los republicanos en bloquear a los demócratas. Pero no puedo predecir qué va a pasar. Lo único que sé es que hay que empezar a trabajar por la batalla del futuro”.

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