The Handmaid’s Tale: un nuevo clásico en medio de un mundo incierto

Su primer ciclo le bastó para alcanzar estatura de ícono de la TV de los 2010, y luego la serie con Elisabeth Moss se limitó a administrar sus mayores virtudes. Con su cuarta temporada, que se lanza este domingo 2 en Paramount+, la ficción distópica busca nuevos aires configurando un escenario inédito para su protagonista. De paso, interpela los últimos vaivenes de Estados Unidos y resuena en un planeta confinado.



Hace rato que el streaming volvió una costumbre ofrecer títulos en diversas formas y extensión. El abanico puede ir desde la grata sorpresa que fue Pretend it’s a city –la escritora Fran Lebowitz diseccionando Nueva York frente a Martin Scorsese– hasta incluso las entrevistas de Oprah Winfrey en Apple TV+.

Pero la esencia de las plataformas son las series de ficción. Y en ese apartado el arranque de 2021 ha tenido pocas luces. La francesa Lupin (Netflix) rindió como eficaz escapismo, algunos títulos de la plataforma de Apple se han consolidado con su segunda tanda de capítulos (Servant, For all mankind), y dos de las mejores producciones de estos meses han emanado de los cómics (WandaVision, Invincible). Por su parte, Mare of Easttown, la miniserie policial de HBO con Kate Winslet, empieza a ganar espesor y tiene cara de primer gran acierto del canal durante esta temporada.

En ese panorama más bien árido, The handmaid’s tale vuelve después de casi dos años, con sus nuevos episodios disponibles este domingo 2 en el servicio de streaming Paramount+ (a cinco días de su estreno en Hulu en Estados Unidos). No es la misma serie que encandiló con su debut en 2017, tampoco es tan sobresaliente como Succession –juntas son las dos únicas ganadoras del Emmy que continúan al aire–, pero sí es una de las “veteranas” de la TV que pese a sus puntos bajos sigue valiendo la pena seguir.

El regreso de la adaptación de la obra distópica de Margaret Atwood gana interés en medio de unos meses de vacas flacas para la ficción seriada, pero también por méritos propios y por –de nuevo– haber conectado con el turbulento devenir de Norteamérica. Si su primer ciclo fue leído como una no planeada pero urgente reflexión sobre las sombras de la moral Trump, su cuarta temporada se acerca a las preguntas que pueden estar afrontando los estadounidenses ante el aparente inicio de una nueva era para el país. La posibilidad de un eventual futuro diferente, asediado por la agitación del pasado reciente.

Aunque no tenían cómo haberlo predicho, los nuevos capítulos –grabados durante el segundo semestre de 2020– interpelan desde los inéditos retos que encara su heroína, June (Elisabeth Moss), quien luego de tres ciclos finalmente logró abandonar Gilead, el régimen totalitario que somete a las mujeres en cada ámbito de sus vidas en un mundo donde la fertilidad prácticamente se extinguió. Magullada y con más de 80 niños rescatados, se interna en Canadá todavía sedienta de venganza tras haberlo perdido casi todo.

La crítica de cine y series Zofia Wijaszka llama a esta temporada “verdaderamente única”, por las interrogantes que lanza en torno a la libertad y por cómo divide la atención entre quienes huyeron de Gilead y los que permanecen allí. “Algunos personajes enfrentan las consecuencias de sus acciones, algunos tendrán que seguir adelante, algunos se quedarán atrapados en el pasado. Las decisiones que los creadores tomaron con sus personajes este año son sorprendentes, a menudo crudas”, dice a Culto la especialista, integrante de la Asociación Online de Mujeres Críticas de Cine.

Por fin inserta en un nuevo escenario (con Moss debutando en la dirección y haciéndose cargo de tres episodios), la historia se conduce hacia terreno inexplorado de cara a un ya confirmado quinto ciclo, mientras reitera algunas de sus teclas favoritas: el descarnado retrato de la violencia, el estudio del trauma, la reivindicación feminista.

Pero además profundiza en una trama sobre una huida en medio de la pandemia que aún acecha al mundo, por lo que “esta temporada definitivamente resuena de manera diferente dentro de nosotros”, estima Wijaszka. La crítica de series también propone una idea que podría devolverle la fe a los que en algún punto abandonaron la ficción: “The handmaid’s tale será la serie de la que hablaremos durante los próximos años”.

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