Aborto: la historia de la película de Pedro Chaskel que vuelve restaurada

El cortometraje de 1966 dirigido por el renombrado cineasta y montajista muestra a una joven que es atendida en un hospital tras someterse a un aborto clandestino. Un filme que acaba de ser restaurado por la Cineteca de la Universidad de Chile y que se exhibe dentro del Festival de Cine de Viña del Mar.



“No había una gran intención de hacer una película neorrealista. Simplemente las condiciones en que nosotros trabajábamos en ese tiempo eran muy parecidas a las que tenía el cine italiano en la posguerra. Con muy pocos recursos puedes lograr una calidad respetable”.

Pedro Chaskel (1932) evoca los días en que timbró su huella en el plano local como parte del Nuevo Cine Chileno y, en específico, durante la realización de Aborto (1966). El cortometraje de media hora está impregnado de los influjos de la realidad y, hasta pasados sus primeros minutos, cuesta distinguir si se trata de ficción o no ficción.

Suena una ambulancia, un grupo de enfermeros ingresa a un conventillo a buscar a una mujer y la suben a una camilla, hasta llevarla a un recinto de salud. Una voz masculina detalla una ficha: “María Gatica Pérez. Edad: 27 años. Chilena. Casada. Lavandera. Embarazos: cuatro. Niños vivos: tres. Abortos: uno, provocado”. De manera minuciosa pero con tacto, la cinta se detiene en el procedimiento de emergencia al que deben someterla y, recién cerca de los diez minutos, se escucha a la propia mujer relatando su experiencia.

Documentalista y montajista antes que cineasta de ficción, Chaskel recibió en esa época una propuesta de la Asociación Chilena de Protección de la Familiar, que buscaba realizar un filme que contribuyera a concientizar sobre la urgencia que enfrentaba el país en cuanto al alza de abortos clandestinos.

Chaskel decidió encarar la tarea únicamente contando con dos actores profesionales: Sara Astica, más tarde protagonista de Valparaíso mi amor (1969), de Aldo Francia, y Rubén Ubeira (Largo viaje, 1967). El resto de los personajes que aparecen tanto en el cité como en el hospital son personas que habitaban Santiago en esos años.

“Viendo la película ahora sobre todo, me da la impresión de que, a pesar de que yo era fundamentalmente documentalista, parece que tenía cierta facilidad para entenderme con la gente”, señala Chaskel sobre el cortometraje, la única cinta de ficción de su carrera como director, que acaba de ser restaurada por la Cineteca de la Universidad de Chile y que se exhibe dentro del Festival de Cine de Viña del Mar. Una oportunidad para recuperar una película cuya “copia antigua era un desastre”. A partir del próximo año, Aborto se podrá ver en la web de la Cineteca.

Chaskel añade: “Como era un encargo, podría haber sido una obra más en que un locutor cuenta la historia y se ponen algunas imágenes. Pero la película es un ejemplo interesante de cómo se puede convertir una película encargo en un desafío para hacer una historia que muestra un aspecto de la realidad de nuestro país”.

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La historia de la protagonista no se basaba en un caso en particular, sino que una situación que se reiteraba en el país. “El aborto siempre era clandestino y por eso se abordó con esta Asociación. Nos planteamos poder llegar a los espectadores, y las espectadoras, con el problema realmente”.

La Batalla de Chile

Dentro de su amplia y reconocida trayectoria (El Chacal de Nahueltoro), Pedro Chaskel fue montajista de La batalla de Chile, el fundamental documental de tres partes de Patricio Guzmán. Una pieza que se mostrará entre este viernes y domingo en La Red.

“El montaje fue un trabajo largo. Estábamos shockeados por todo lo que había pasado. Entonces trabajar el montaje fue una especie de catarsis. Era nuestra respuesta a la dictadura en ese tiempo. Para mí, trabajar con Patricio fue importante”, señala.

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