Creador de 31 minutos: “Sugerir que en nuestro trabajo hay intenciones moralizantes o ideologías infiltradas, lo consideramos una falta de respeto”

Peirano y Díaz, con sus personajes Tulio Triviño y Juan Carlos Bodoque

Álvaro Díaz se refirió a la polémica estallada hace un par de días, cuando el Concejo Municipal de Las Condes decidió no seguir con el financiamiento a la Fundación Teatro a Mil, la que planeaba montar tres obras, entre ellas una versión de El Quijote de la Mancha realizada por 31 Minutos.



Se habían mantenido al margen de una de las polémicas que en las últimas semanas había dividido aguas entre la cultura y los municipios. Pero este fin de semana, uno de los creadores de 31 Minutos sacó el habla luego que el Concejo Municipal de Las Condes rechazara la subvención directa que anualmente le entregaba a la Fundación Teatro a Mil, esta vez para montar tres obras, incluyendo una versión de El Quijote de la Mancha de precisamente el programa infantil.

¿La razón? En una votación de 7 a 3 entre los concejales, se esgrimieron razones que fueron desde los montos excesivos que solicitaba la entidad hasta la eventual ideologización que representaban los montajes.

Ante ello, Álvaro Díaz, uno de los creadores de 31 Minutos, publicó un texto en Instagram donde daba cuenta de su molestia. “Sobre 31 Minutos El Quijote, Teatro a Mil y el asunto con la concejala pelotuda de Las Condes y sus secuaces”, parte el escrito, en alusión a Vanessa Kaiser (Partido Republicano), la concejala que argumentó razones “ideológicas” para no permitir el financiamiento.

Luego continuó: “Evidentemente no supieron ni cuando copiaron en las pruebas de qué se trataba la obra de Cervantes (el autor del Quijote, para aclararles por si llegan a leer esto). Es la creación cumbre de la lengua española y cuenta la historia de Alonso Quijano, un viejo aburrido de la vida y algo loco que, influido por los libros de caballería, sale en busca de supuestas aventuras, disfrazado ridículamente como caballero andante. Lo acompañan un triste caballo y un vecino gordinflón hastiado de la pobreza y de que lo reten todo el día llamado Sancho”.

“Interpretaciones posteriores le han dado un sesgo romántico -persigue tus sueños, todos estamos un poco locos y un poco cuerdos, hay que ser Quijotes, etc.- que en esta versión evitamos para quedarnos con el lado humorístico de la obra. La visión del mundo de Cervantes, respetando las distancias, coincide con la de 31 Minutos y se puede resumir en que toda gravedad no es ajena. El sólo trabajo de sugerir que en nuestro trabajo hay intenciones moralizantes, ideologías infiltradas y obligaciones ligadas al deber ser lo consideramos una falta de respeto”.

“De vez en cuando hacemos material educativo, campañas de bien común o directamente publicidad, pero de manera explícita, consistente y con sus respectivas aclaraciones. Cuando se trata de producciones editoriales generadas por nosotros mismos o en asociación con otras entidades artísticas, como El Quijote Teatro a Mil por ejemplo, nuestras únicas intenciones son entretener y emocionar al mejor nivel posible. Las obligaciones son con el público y con el propio rigor artístico. El riesgo de caer en facilismos y panfletos siempre está, y muchas veces hemos sucumbido a su tentación, pero los tenemos subrayados en la lista de enemigos”.

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