Yo no toqué en ese hit

Este es un listado infame: canciones y álbumes legendarios donde los miembros de bandas emblemáticas no participaron.



*Behind my camel / The Police

Zenyatta Mondatta (1980) no solo fue el álbum de consagración mundial para The Police con un nombre exótico que no decía nada, sino la primera trizadura en el power trío más popular de la historia. Si en Regatta de Blanc (1979) el baterista Stewart Copeland había inscrito su nombre en los créditos de seis canciones, en este tercer título Sting se adelantó, trabajó el material por su cuenta y lo impuso al resto. Copeland solo escribió un par, mientras el guitarrista Andy Summers compuso con la ayuda del productor Nigel Gray el instrumental Behind my camel.

Cuando presentó el tema, Sting lo rechazó y Copeland no mostró entusiasmo por sus tétricos acordes reiterativos y escaso dinamismo, dos minutos y 54 segundos no destacan por ingenio en la obra de The Police. Aportó de mala gana -”sólo toqué (...) porque no había nadie más para tocar la batería”- y Summers grabó el bajo.

En 2000, Sting declaró haber cogido la cinta y enterrarla porque “odiaba esa canción”. En rigor, había sido lanzada a una pila de material descartado. Cuando armaron el listado para el disco, se dieron cuenta que faltaba un corte y lo agregaron a regañadientes.

En 1982 Behind my camel ganó como mejor instrumental rock en los Grammy Awards. Nigel Gray asistió a la premiación y contó a los postulantes, entre ellos Rush por el pirotécnico YYZ de Moving Pictures (1981), que la pieza casi no queda en el álbum. “Les hizo gracia, pero también se enfadaron”.

*Baby, I love you / The Ramones

En la afiebrada mente del productor Phil Spector, The Ramones era la banda de acompañamiento del cantante Joey Ramone.

El álbum a su cargo, End of the century (1980), sería registrado según sus viejos estándares de los 60, recurriendo a sesionistas en lugar del grupo. El creador de la Muralla de Sonido -un recurso que le había convertido en el Midas del pop 20 años antes- reclutó al tecladista Barry Goldberg, al baterista Jim Keltner, Steve Douglas en saxo y a los hermanos Dan y David Kessel en guitarras y bajo. Para los estándares de The Ramones, las tres semanas de grabación fueron una eternidad. Una sesión completa se fue en el primer acorde de Rock ‘n’ Roll high school, gatillando uno de los enfrentamientos más memorables en la historia del rock. Cuando el guitarrista Johnny Ramone se cabreó de las interminables tomas, Spector sacó un arma.

“¿Qué vas a hacer?”, reaccionó Johnny con desdén, “¿dispararme?”.

Baby, I love, un éxito de The Ronettes compuesta, entre otros, por Spector, se convirtió en una especie de single solista de Joey. “Ninguno de nosotros toca en esa canción”, confiesa Johnny en su autobiografía Commando, junto con catalogarla como “lo peor de cuanto hicimos”.

*Pateando Piedras - Corazones / Los Prisioneros

Siempre se dio por descontado el liderazgo de Jorge González en Los Prisioneros, pero se suponía que la música era un asunto más colaborativo. El trío de San Miguel evolucionó rápido desde el formato tradicional de guitarra-bajo-batería en La Voz de los 80 (1984), hasta adoptar sintetizadores y batería electrónica en Pateando Piedras (1986). A esas alturas, los intereses de González colindaban con Depeche Mode antes que el molde The Clash de los inicios. El entusiasmo por las máquinas no era transversal, así que el cantante y bajista se dedicó a aprender y dominar aquella tecnología de complejo montaje en esos días, obligado a programar nota por nota.

“Fue un trabajo de chino pero yo feliz, feliz, feliz”, declaró en Berlín en 2013. “Yo era el único que a) tenía ganas de hacerlo y b) tenía la capacidad, pero la capacidad venía por las ganas”.

Según el músico, los pololeos de cada integrante mermaban los deseos de trabajar.

“¿Qué se iban a quedar encerraditos con un tecladito si tenían una polola linda y todo? Yo también tenía polola. Pero mi polola era un siete”.

Sobre la marginación musical del baterista Miguel Tapia en Corazones (1990), virtual debut solista de Jorge González grabado en Los Ángeles con la producción de Gustavo Santaolalla, el ícono lo resume así. “Miguel iba a puro parar el dedo. Si las programaciones de las baterías las hice todas yo”.

Antes de la salida del guitarrista Claudio Narea, el proyecto de Corazones consideraba un trabajo más democrático. Los músicos se llevaron los instrumentos durante un mes. El equipo de Tapia y Narea compuso cuatro temas que impresionaron al líder, en tanto González escribió casi una veintena. Canciones como We are sudamerican rockers y Las sierras eléctricas estaban consideradas para el álbum, pero también representaban un estilo que comenzaba a aburrir a Jorge González. Sus gustos iban por el house, el hip hop de RUN DMC y N.W.A., y artistas pop como Soul II Soul, Rick Astley y Sabrina.

“Todas esas huevás que sonaban tan bien”.

*She said she said / The Beatles

“Se lo que es estar muerto”, repetía el actor Peter Fonda el 24 de agosto de 1965 en medio de una fiesta en una casa de estilo español en Beverly Hills, que The Beatles había arrendado como descanso tras una gira. Estaban todos en ácido menos Paul McCartney. Según Fonda, George Harrison no podía tripular el viaje. Para calmarlo, le mostró una horrorosa cicatriz producto de un disparo en el vientre que había sufrido a los diez años. Él sí sabía lo que era coquetear con la muerte.

La sentencia tenía harto a Lennon (Fonda le cayó pésimo y lo echó de la fiesta), pero fue la semilla de una letra tentativamente bautizada como He said he said. Luego John cambió “he” por “she” y compuso en colaboración con George, naciendo así una de las canciones más psicodélicas de Revolver (1966), donde la sentencia “I know what it’s like to be dead” quedó inscrita.

En las sesiones, Paul McCartney se peleó con el resto por los arreglos y se marchó. El bajo quedó en manos de Harrison y The Beatles convertido en un convincente trío.

*Pet Sounds / The Beach Boys

Para Brian Wilson, el líder de The Beach Boys, Pet Sounds (1966) es su debut solista. La voz líder y la composición corren por su cuenta con el grupo excluido casi en la totalidad en los instrumentos. El cantante Mike Love, que acostumbraba escribir algunas letras, quedó limitado a un par. Los versos del álbum que cambió el curso del pop y considerado como puntapié del rock progresivo, fueron redactados por Tony Asher, un periodista dedicado a la publicidad, creador del eslogan de los juguetes Mattel. Según Asher, el trabajo consistió en interpretar los renovados intereses de Wilson, dispuesto a dejar atrás las letras superfluas sobre amor, surf y autos típicas del cancionero del conjunto, para adentrarse en asuntos personales.

Las sesiones de ambos, desarrolladas entre enero y febrero de 1966, estuvieron acompañadas de generosas dosis de cannabis. Asher asegura que su aporte no fue sólo lírico sino también musical en tres canciones.

Wilson sólo adelantó vía telefónica parte del material a Mike Love. El resto del grupo, algo desconcertado por el giro estilístico, aprendió las canciones en el estudio aunque intuyendo que representaban un notable avance.

En Pet Sounds figuran 42 músicos pertenecientes al colectivo The Wrecking Crew, legendario grupo de sesionistas de Los Ángeles tras miles de grabaciones, que solían colaborar con Phil Spector en la conformación de la Muralla de Sonido. A esa alineación se suman otros quince músicos de cámara.

The Beach Boys solía producir sus discos con sesionistas -el baterista Hal Blaine era recurrente-, aunque también acostumbraban interpretar sus instrumentos. Sin embargo, en Pet Sounds sólo tres de los seis integrantes aportaron. Descontando a Brian Wilson en piano, órgano y bajos, sólo Carl Wilson figura en guitarra en un par de temas, y Dennis Wilson tras la batería en apenas un corte.

*Dynasty / Kiss

Peter Criss puso la cinta de Hotel California en la radio del auto y despertó en el hospital con la nariz y las manos quebradas. El accidente automovilístico sufrido en 1978, el alcoholismo y la sobrecarga de trabajo con más de 200 shows anuales, mermaron sus capacidades notoriamente. En 1979, después de dos años sin álbum desde Love Gun, Kiss volvió al estudio. Todos, menos Peter. En los créditos de Dynasty, que contiene el hit disco I Was made for lovin’ you, el baterista sólo figura en Dirty livin’, una canción de su autoría, la única seleccionada de las cuatro que presentó.

Sus condiciones obligaron a buscar reemplazante. El elegido fue Anton Fig, legendario baterista de Paul Shaffer and the World’s Most Dangerous Band del late show de David Letterman.

Peter Criss no volvería a tocar en Kiss hasta Psycho Circus (1998), el álbum de reunión donde sólo aportó en un título.

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