El Limpiaparabrisas: cómo es el corto que venció a Bestia en los Oscar

Dirigido por el español Alberto Mielgo –parte del equipo de Spider-Man: Un Nuevo Universo–, el filme de 15 minutos presenta un mosaico de imágenes que intentan responder una interrogante siempre vigente: ¿qué es el amor? “Hacer esta película fue una hazaña imposible”, ha declarado el cineasta que anoche se impuso en la reñida disputa por el premio a Mejor cortometraje animado.



¿Qué es el amor? Esa pregunta, compleja y sencilla a la vez, pero siempre vigente, es la que intenta responder el realizador Alberto Mielgo en su filme The windshield wiper (El limpiaparabrisas). Pero aquella no es una interrogante que busque desentrañar a través de una metáfora: eso es lo que se cuestiona el mismo protagonista de la producción que se extiende por 15 minutos y que anoche ganó el Oscar a Mejor cortometraje animado frente a Bestia.

La película gira en torno a un hombre de mediana edad que, cigarro en mano, reflexiona en un café mientras escucha conversaciones de fondo sobre la misteriosa naturaleza de los vínculos afectivos. Sin mayor explicación, la cinta da paso a un mosaico de imágenes que se aproximan al tema desde distintos ángulos.

Dos extraños coinciden en un supermercado mientras ocupan una aplicación de citas, una pareja observa el mar sin dirigirse la palabra, un vagabundo confunde a un maniquí con una enamorada. Meilgo propone un viaje por el mundo y por diferentes experiencias, instalando como único hilo conductor el amor.

Prefiero que el público capte la sensación de mis escenas en lugar de comprender”, dijo el realizador a IndieWire al ahondar en su apuesta artística, una aproximación para adultos a un tema universal que mezcla animación 2D y 3D. “Hoy en día, es casi como si los cineastas tuvieran miedo de hacer que la gente se vaya del cine sin entender todos los significados detrás de la historia”.

Inspirado por Las olas, el libro de 1931 de Virginia Woolf en que se reúnen las reflexiones de seis personajes, el director se convenció de que le daría una estructura libre a su corto

Alberto Mielgo y Leo Sánchez junto al premio. Foto: Frederic J. Brown / AFP

“Cada relación es absolutamente distinta, como una ventana llena de gotas que limpiamos, pero que vuelven a caer inevitablemente creando un patrón diferente al anterior”, añadió en otra entrevista, explicando el título de su filme.

Pintor y animador autodidacta, Mielgo dirigió en 2019 un capítulo de la primera temporada de la antología Love, death & robots (Netflix). También formó parte del equipo de le elogiada Spider-Man: Un nuevo universo (2018), trabajo que desempeñó mientras ya había comenzado a realizar su obra ganadora del Premio de la Academia.

Pero, según ha dicho, “hacer esta película fue una hazaña imposible”. ¿Por qué? “Nadie quería darte el dinero para financiar una historia sobre relaciones y personas. Querían algo sobre un pajarito que cae del árbol y se convierte en héroe, querían escuchar sobre una niña que es un pez y se convierte en héroe”, ha detallado.

Estrenado en el último Festival de Cannes, The windshield wiper se terminó concretando gracias al financiamiento de su propia compañía (Pinkman.tv) y al apoyo de su compatriota Leo Sánchez, el productor del filme.

En la carrera por el Oscar derrotó a otros tres trabajados independientes –entre ellos, Bestia–, pero también a Netflix, que era favorito con el amable corto Robin Robin, del estudio Aardman. A la larga, se impuso la exploración madura y experimental en torno a una pregunta que convoca a todo el mundo.

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