Américo canta a su amor, León Murillo divide al público y Gepe con todo: así fue la tercera noche de Olmué 2026
La jornada contó con un núcleo musical dominado por los clásicos cumbieros de Américo y los hits de pop folclórico de Gepe. Ambos hicieron bailar al Patagual y construyeron dinámicas de interacción con el público que aumentaron su entusiasmo, que no se replicó en el humor para un León Murillo que incomodó desde lo político.
Durante la noche del 17 de enero, la edición 55 del Festival del Huaso de Olmué pasó más de la mitad de su desarrollo. Esta vez la música nacional, folclórica y de cumbia se tomó el Patagual, con clásicos como Américo y Gepe acompañando a un León Murillo cuya rutina con menciones políticas arrancó algunas pifias.
Américo y el romance
Tras una aplaudida obertura del conjunto vocal Los de San Pablo, quienes recibieron un reconocimiento por sus 50 años de carrera en el folclore, y unas payas enérgicas de Eduardo Fuentes y María Luisa Godoy, los animadores dieron pie al inicio de la jornada con el tercer show de Américo, el Rey de la Cumbia, en la historia del Festival de Olmué.
El cantante chileno, luego de un preludio instrumental que demostró el talento de su banda, encendió al Patagual inmediatamente con su éxito Te Vas. Esto marcó el inicio de un show lleno de cumbia y música tropical que hizo bailar y gritar a un público que, más que eufórico, estuvo gozoso desde el respeto de ver en vivo a un imprescindible de la música nacional
Con una banda enorme que estableció sus sonidos tropicales regidos por instrumentos de viento (saxofón, trompeta y trombón definieron las canciones con sus solos, con las cámaras dedicándoles mucho tiempo a sus músicos), una estética marcada por luces rojizas, anaranjadas y ocasionalmente azules y un uso abstracto de las pantallas (utilizadas para mostrar más luces de colores), Américo conquistó el Patagual con clásicos como Que levante la mano, No me mientas y Traicionera, acompañados de un repertorio con covers y homenajes. Respecto a esto último, el cantante hizo honores a Selena a través de un medley con Si una vez, Amor prohibido, Como la flor y La carcacha, junto a Nunca es suficiente y Cómo te voy a olvidar, ambos temas de Los Ángeles Azules.
El público, de mayor edad que el día anterior, gritó consignas ocasionales a Américo y demostró su complicidad con el cantante, su carisma y su prestigiosa trayectoria. Ciertos problemas vinculados a la forma con que el artista tomó el micrófono (a veces lo alejó de su boca y eso hizo que se escuchara un poco bajo), pero no fueron suficientes para frenar al Rey de la Cumbia, quien bailó, cantó apasionadamente y preguntó varias veces al público si estaba cansado y este siempre respondió que no.
El Patagual bailó y cantó los coros de los temas de Américo, entre los cuales varios están consagrados en la cultura popular chilena. La interacción con la audiencia alcanzó cuotas altas y trajo consigo anécdotas memorables como Américo diciendo: “Ni un brillo las mujeres”, en relación a la potencia del grito que el artista pidió a las féminas del público, y el lanzamiento de poleras y globos que el cantante hizo a distintas zonas del Patagual.
Pese al cargado desamor presente en la mayoría de los hits del Rey de la Cumbia, esta presentación estuvo marcada por el romance. Américo le dedicó Nunca es suficiente a la actriz Yamila Reyna, su pareja, quien estaba en el público alentándolo, lo que permitió que durante la misma canción se dieran un beso. “Se ha vuelto nuestra canción. Ha sido muy rica esta etapa de mi vida; sentirme como de 15-16 años. No sabía cómo se sentía enamorarse otra vez. Ha sido fantástico. Voy a amar cuanto pueda y no voy a dejar espacios para no hacerlo. De eso se trata vivir”, declaró Américo en la rueda de prensa posterior al show.
A diferencia de los días anteriores, en que el peak de rating estuvo en los comediantes, esta vez Américo se quedó con la mayor audiencia punta de la noche, con 942.000 personas, y un rating promedio de 828.759 espectadores por minuto viendo al Rey de la Cumbia.
León Murillo y un escape incómodo
No tanto éxito obtuvo León Murillo. El humorista, conocido por sus más de 20 años de trayectoria como guionista, actor y comediante, llegó por primera vez al Festival de Olmué con el humor político directo y ácido que le caracteriza, pero se encontró con un público dividido que no entró transversalmente en la dinámica de su rutina.
Murillo empezó de inmediato a bromear sobre contingencias políticas. Sus chistes sobre Venezuela, Nicolás Maduro y Donald Trump fueron recibidos con risas moderadas, pero escuchados con respeto. La polémica inició cuando se refirió por primera vez al presidente electo José Antonio Kast y a su triunfo, lo que desató pifias y aplausos del público a partes iguales. Al principio estos gestos parecían representar la aprobación del político, pero el comediante continuó haciendo bromas sobre el tema y, tras los primeros atisbos de humor sobre Kast, empezaron a oírse pifias fuertes de un grupo no menor sentado en el sector Galería.
Estos abucheos se trasladaron a las bromas siguientes de su rutina, ligados a TVN, el nepotismo y el neoliberalismo, derivando en el grito de consignas como “¿Y cuándo cuentas un chiste?”. Es importante aclarar que las pifias no fueron transversales, ya que León Murillo pudo seguir con su rutina gracias a los aplausos del resto del público, que opacaron las pifias en más de una ocasión y le dieron el apoyo suficiente para continuar.
Vista la situación, el comediante cambió su enfoque y dejó de lado el humor político, pasando a abarcar temas más personales y casuales. Así, León Murillo bromeó sobre bajar de peso, los nutricionistas, los delincuentes, el pan, su paso por La Divina Comida, Pedro Astorga, Pangal Andrade y su casa, la dislexia, la infertilidad, su perro (mostró el Instagram de su can en la pantalla del fondo), los dentistas y los reyes magos, sacando risas considerables y moderadas, dependiendo del remate. Progresivamente lo dejaron de criticar hasta que nadie más lo pifió.
Su cierre también estuvo marcado por la incomodidad, ya que Murillo, entendiendo la ambivalencia del público, no tenía claro si el Patagual quería que siguiera, por lo que, luego de recibir el Guitarpín, se fue hasta que se dio cuenta que la audiencia pidió su regreso. Sin embargo, esta solicitud estuvo acompañada de pifias y gritos de “¡No!” cada vez que los animadores y el comediante preguntaron si la gente lo quería de vuelta. Al final, el público que gritó “¡Sí!” ganó la puja y León Murillo realizó su bis en el Festival de Olmué, culminando una presentación incómoda pero que pudo tener un final mucho más abrupto.
“La presentación fue de menos a más. Hubo gente a la que ciertas ideas no les parecieron afines ni simpáticas y tenían que ver con la política. Está súper bien; tengo claro que cuando uno abraza esta forma de hacer humor están este tipo de posibilidades. Me parece fenomenal que la gente tenga la posibilidad de expresarse desde el público”, afirmó León Murillo en la conferencia de prensa posterior a su show.
Gepe y un show folclórico movido
El último artista de la noche en presentarse fue Gepe, conocido por sus canciones que mezclan géneros con un enfoque principalmente centrado en el folk-pop. Sus ritmos suaves, que beben mucho del folclore latinoamericano (sobre todo chileno), y hits famosos lograron que el show despertara las ganas de bailar y cantar del público; sin euforia, pero con placer.
La gran banda musical, presentada por el propio Gepe y compuesta por muchos instrumentos (batería, charango, percusiones, bajo eléctrico, trompeta, trombón, saxofón y dos guitarras), fue un elemento clave para propagar el amor por la música chilena que quiso contagiar el artista. El recital destacó por la interpretación de los éxitos Fruta y té, Ser amigos y Hablar de ti, pero también por su énfasis en covers nacionales y, específicamente, de cuecas recuperadas en su momento por la folclorista Margot Loyola Palacios. Gepe explicó durante el show que ella fue una maestra para él y quiso homenajearla a ella y a las profesores con reversiones de Calambito temucano (canción de Violeta Parra) y Corazón canta y no llores (de Isabel Parra y recuperada por Loyola), para las que Gepe tocó la batería.
La presentación fue llamativa por el uso de colores variados (principalmente rosado, verde, azul y naranja) en las luces y los videos de la pantalla del fondo, los cuales mostraban contenidos diferentes dependiendo de la canción y significaron un buen aporte. También fue una sorpresa la aparición colaborativa de la cantante Catalina Plaza, vocalista de la banda Catalina y Las Bordonas de Oro, quien cantó con Gepe las canciones Bolero Libra y Corazón canta y no llores. Entre las voces también estuvo la de Belencha, artista de folclore que estuvo tocando guitarra durante el show y cantó Paloma con el artista,
A pesar de algunas fallas técnicas que afectaron a Gepe, como el uso de un micrófono que no funcionaba y un pitido muy fuerte que sonó en el público durante unos segundos, la audiencia se pudo dar por satisfecha con la caminata del cantante por el Patagual, que le permitió saludar y desatar euforia en fanáticos más accérrimos. Se armó una gran multitud alrededor de Gepe, pero él pudo volver al escenario a salvo, luego de conectar con sus seguidores en una acción que demostró cercanía, despreocupación y alegría.
La tercera jornada del Festival del Huaso de Olmué 2026 promedió en rating 643.088 personas por minuto, lo que permitió a TVN superar ampliamente a su competencia televisiva.
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