Culto

El regreso de Dracma abre Lollapalooza 2026: una dosis de aggro rock necesaria

Entre hits históricos y potencia técnica, Dracma sacudió el escenario con el sonido crudo que los alzó como íconos del nu metal. Fue el show que abrió los fuegos de Lollapalooza Chile 2026.

El regreso de Dracma: una dosis de agro rock necesario en Lollapalooza 2026 FOTO: PEDRO RODRIGUEZ / LA TERCERA

Lollapalooza Chile 2026 comenzó pesado. Muy pesado. Cuando toda la luz del inicio de la tarde quemaba fuerte sobre las cabezas, Dracma hizo su debut absoluto en el festival en el Banco de Chile Stage. Su presentación marca el regreso de quizás el mayor exponente chileno de nu metal.

Con Verte morir, el grupo firmó un arranque sólido para el deleite de los y las valientes que a esa hora aguantaban estoicos el sol. Valientes y entusiastas para vibrar con el sonido crudo y deudor de la escena agro de los 2000.

El conjunto sonó muy aceitado, como si los años de inactividad no le hubiesen pasado la cuenta. Una interpretación impecable y Dracma sonó como en sus inicios, con Felo Foncea en la voz y teclados, y con ese motor al fondo que es Cote Foncea. Un baterista que mezcla perfecto tener mucha técnica (sus tresillos le suenan pronunciados y fuertes), y garra. Mucha garra. Dan ganas de tocar la batería cuando uno lo ve.

Así fueron pasando canciones como Todo lo que puedo hacer, o Como un animal parte de su único álbum, el homónimo de 1999. Conscientes del paso del tiempo, agradecían “a la gente joven que no nos conoce” que de hecho se apostó para escucharlos y sacudieron sus bisoñas cabezas con la potente Chilenada.

De hecho, la banda apunta a un regreso coronado con su esperado segundo álbum, así lo comentó el líder y fundador del grupo, el baterista Cote Foncea en una entrevista con el portal Nación Rock.

“Queremos lanzar un disco completo de 12 canciones. Tenemos una deuda interna con Gerhard y con Cris de grabar ese segundo disco”.

Sobre el proceso de grabación de este nuevo material, Foncea añadió: “Entramos al estudio con más de veinte canciones y estamos eligiendo las mejores. El primer single es completamente nuevo, pero también hay canciones que compusimos para el segundo disco y que nunca escuchó Santaolalla. Cuando las volvimos a escuchar dijimos: ‘estábamos bien’”.

El show terminó con su hit Hijo de puta, aquella canción de 1999 que les dio rotación internacional en los días de la MTV. El tema sonó tan épico como en aquellos años, como si musicalizara una escena de sangre de House of the Dragon. Ese rock áspero necesario en días de indie plano y exceso de música urbana. Un rock muy necesario.

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