Inti-Illimani histórico cierra la puerta a una reconciliación con la otra facción: “Nunca hemos sido una telenovela”
En el reciente capítulo del espacio Viernes de Culto, de La Tercera, los músicos del conjunto hablaron de su historia, de sus relatos de camaradería y del show que los unirá a Congreso, Illapu y Quilapayún en abril próximo. También volveron a sepultar cualquier intención de un abrazo de reencuentro con el grupo que encebezan los hermanos Coulon: "Inti-Illimani es una manera de hacer música. Hay muchos que la imitan. Incluso ellos, nuestros excompañeros", califican.
Horacio Durán, uno de los fundadores de Inti-Illimani, recurre a una alegoría futbolera: “Es como si juntaras a Pelé con Maradona, con Ronaldo, con Messi, con Elías Figueroa y, por supuesto, con Caszely”.
La metáfora retrata el encuentro Canción Nacional que se realizará este 25 de abril en el Parque Estadio Nacional, en Ñuñoa, donde efectivamente se congregarán algo así como los máximos astros de esa cancha aún amplia y fecunda llamada música popular chilena: Illapu, Quilapayún, Congreso y los propios Inti-Illimani histórico se darán cita en una jornada maratónica que espera juntar a más de 20 mil asistentes (entradas en Ticketplus).
“Nosotros nacimos en un momento de la historia de este país que inauguró movimientos musicales”, consigna otro de los históricos, Horacio Salinas, sentado en el estudio de La Tercera para el reciente espacio Viernes de Culto y con respecto a los vínculos que los unen con sus coetáneos.
Después sigue: “Nosotros somos contemporáneos de la Nueva ola también, un poquito anterior que nosotros. Los Quilas nacieron en el 65, nosotros en el 67, y así el Congreso un poco después. Yo creo que hay una cosa muy importante que nos une y es el hecho de haber tenido una mirada cariñosa hacia un mundo de música popular que, si bien no era desdeñado completamente, nunca fue considerado como una cosa importante. Esta mirada hacia América Latina también, que surge muy intensamente en la Nueva canción chilena. Y yo creo que también, de alguna manera, el Congreso, con los instrumentos que tocan, tiene también esta apreciación de nuestras raíces, con estilos distintos, pero mirando hacia lo que nosotros somos, hacia una necesidad de pertenecer también culturalmente. Eso es lo más fuerte que nos une”.
“Por supuesto que hay también posturas políticas, pero yo creo que en términos culturales y musicales ahí está el nervio del hecho que es coherente que estas cuatro bandas, que tienen más de 50 años, se presenten juntas”, remata.
La guitarra y Springsteen
Si se trata de camaradería, la agrupación ha inscrito lazos con los más diversos artistas del planeta, como un colectivo que continuamente está estimulando tentáculos para alimentar su médula creativa, desde el guitarrista australiano John Williams (“hicimos un gran trabajo, yo estuve en Abbey Road con él”, puntualiza Salinas), hasta el flautista nacional Pedro Villagra, quien los acompaña en esta entrevista y que también estará en el espectáculo de abril próximo.
Salinas rebobina y fija la memoria en 1988, cuando los chilenos integraron el evento Human Rights Now! en Mendoza y les tocó darse la mano con otra clase de cantautores, superestrellas anglo que giraban por el mundo creando conciencia sobre la coyuntura de los derechos humanos en naciones azotadas por dictaduras. Ahí estuvieron Tracy Chapman, Sting, Peter Gabriel y Bruce Springsteen.
“Yo tengo una anécdota media ridícula”, introduce Salinas, para después desarrollar: “Íbamos a tocar El aparecido y yo tocaba el tiple, esa guitarra con cuerdas metálicas. Entonces, Bruce Springsteen me dice ‘pásame el tiple, yo quiero tocarlo’. Y se lo pasé y él me pasó su guitarra eléctrica. Yo nunca había tocado una guitarra eléctrica. Soy más de esa generación, como decía Atahualpa Yupanqui, que le preguntaron: ‘¿qué opina usted de la guitarra eléctrica?’. Y él dijo: ‘yo no soy electricista’. Pero nunca había tocado la guitarra. Toqué y me pasó la uñeta y estuve tocando la guitarra de Springsteen. Muy mal. Él en cambio tocó bastante bien el tiple. Cuando tú compartes escenarios con personajes así, es especial”.
Pero si se trata de estrechar afectos, hay una instancia que muchos seguidores de Inti-Illimani anhelan y que hasta hoy tiene etiquetado de imposible: la reconciliación entre los dos bandos en que la institución se ha enfrentado desde 2004, cuando por un lado Salinas, Durán y José Seves levantaron su propio conjunto, para dejar en la otra vereda a Jorge Coulon y su hermano Marcelo, inaugurando una trama grupal, judicial y personal que hasta hoy no exhibe bandera blanca.
Quizás lo más cercano a un eventual punto en común lo deslizaron los propios Coulon en julio del año pasado, cuando aseguraron que, con motivo de la celebración de los 60 años de Inti-Illimani en 2027, anhelaban un apretón de manos final entre ambos colectivos para olvidar por un momento el cortocircuito que ya acumula más de dos décadas.
“Es un sentimiento que compartimos, sobre todo el hecho de no morirse sin tener por lo menos un apretón de manos, de estar abierto a esa opción. Esto sobre todo pensando en los 60 años del grupo, nos gustaría organizar algo abierto a todos los que formaron parte de él”, comentó Jorge Coulon a Culto.
Como respuesta, la facción de Salinas, Durán y Seves en los últimos meses no se ha mostrado abierta a esa alternativa, dejando la puerta completamente cerrada.
En esta conversación con Viernes de Cullto, Horacio Durán lo profundiza: “Un matrimonio de larga data, llega un momento en que los matrimonios se separan, por razones que en el fondo son siempre bastante sólidas y profundas. A veces inexplicables. Aunque nosotros tenemos nuestra explicación. Pero no es el caso. ‘Oiga mijito, ¿juntémonos?’. ‘No mi amor, si ya pasó eso. Lo que vivimos y lo que hicimos fue grandioso’. Pero en algún momento, por razones que no quisiera mencionar acá, nosotros las tenemos muy claras, no tendría ningún sentido. Sería muy falso de nuestra parte".
-¿Ni siquiera un abrazo puntual, un encuentro específico?
Horacio Durán: No, esas son cosas de telenovela. Nosotros nunca hemos sido una telenovela. Y si hubo una separación, con todo lo que nos costó, lo duro, lo dramático, emocional, afectivamente. Pero fue un fin que no tenía vuelta. Y eso venía dándose hace mucho tiempo en el conjunto. Las cosas, la ruptura, se produce en la naturaleza y estos son seres humanos naturales. Se producen inesperadamente. Se producen rupturas. Y es el caso de preguntarse: ¿Vale la pena? ¿Se puede recomponer algo que cerró un ciclo? No tiene sentido. Sería caer en la telenovela. Y eso nosotros no lo vamos a hacer jamás.
Consultado por cómo imagina a Inti-Illimani en los próximos 40 años, cuando la música quede y los hombres pasen, Salinas toma el micrófono y profundiza: “Yo creo que hubo una frase bastante poco feliz de parte de nuestros excompañeros del grupo, en el sentido de decir que Inti-Illimani es un espacio para hacer música. Una cosa medio populista. Que es un espacio donde puede entrar cualquiera. Que cualquiera lo puede dirigir. No, yo creo que Inti-Illimani es una experiencia musical, que tiene sobre todo personajes bien precisos”.
“¿Qué va a pasar en 40 años más? No, no va a existir el grupo Inti-Illimani. Va a existir la música del Inti-Illimani. Porque nosotros la hemos hecho de manera increíblemente satisfactoria. Ha sido una experiencia maravillosa ver que de repente se derrama una lágrima escuchando nuestra música. Hay un enigma, una magia que rodea nuestra música. Y luego deambula y cada cual se apropia con toda la libertad. Eso está bien. Pero el Inti-Illimani es una manera de hacer música. Hay muchos que la imitan. Incluso ellos, nuestros excompañeros. Por ejemplo, de repente tocan la música nuestra. Y tocan. Pero es una imitación. Eso lo hacemos los que hicimos la música y los que interpretamos la música”.
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