La polémica prohibición a Kanye West para entrar a Reino Unido: la caída en desgracia de una figura del rap
Entre protestas, presión política y patrocinadores en retirada, Reino Unido le cierra la puerta a Kanye West: la cancelación del Festival Wireless, a causa de sus declaraciones antisemitas, evidencia cómo su figura pública terminó por devorar a su música.
Días difíciles asoman para el rapero Kanye West (o Ye por su nombre legal). Al oriundo de Atlanta se le acaba de negar este martes la entrada al Reino Unido en medio de una creciente polémica por sus anteriores declaraciones antisemitas.
West debía presentarse en para actuar durante tres noches, del 10 al 12 de julio, en el festival Wireless de Londres. Para ello, el pasado lunes había solicitado un permiso para viajar al Reino Unido mediante una Autorización Electrónica de Viaje, pero las autoridades se lo rechazaron.
La negativa tuvo un efecto colateral; forzó la cancelación del Festival. “El Ministerio del Interior ha retirado la autorización de entrada a Ye, denegándole el acceso al Reino Unido. Como resultado, el festival Wireless queda cancelado y se reembolsará el dinero a todos los poseedores de entradas”, informó la organización del evento en un comunicado.
Si en algún momento, West gozó de la aclamación y el favor de la crítica, por obras como el álbum My Beautiful Dark Twisted Fantasy (2010), calificado por Rolling Stone como “grandioso, ambicioso y profundamente personal”, hoy no puede salir del agujero que él cavó.
Su presencia en Reino Unido había sido resistida por representantes judíos locales, debido a sus polémicas (y altisonantes) declaraciones antisemitas. Para empeorar la situación en mayo de 2025 lanzó -de manera independiente- una canción titulada Heil Hitler, pocos meses después de anunciar la venta de una camiseta con una esvástica en su sitio web.
Por ello, organizaciones británicas como la CAA (Campaña contra el Antisemitismo) anunció acciones de protesta ante una eventual presencia de West en el evento. “Si las presentaciones siguen adelante, organizaremos una manifestación masiva frente al festival, cuyos organizadores deberían avergonzarse”.
La CAA también emplazó al premier Keir Starmer a prohibir el ingreso del rapero al país. El político había expresado previamente sus reparos a la presencia del rapero en el evento, señalando que era “profundamente preocupante” que West hubiera sido contratado para actuar “a pesar de sus anteriores comentarios antisemitas y su glorificación del nazismo”.
Por su lado, Phil Rosenberg, presidente de la Junta de Diputados de los Judíos Británicos, había declarado en la previa que estaría dispuesto a reunirse con Ye, pero solo si este se retiraba de Wireless.
“Ha pasado menos de un año desde que Kanye West lanzó una canción titulada Heil Hitler, la culminación de tres años de antisemitismo atroz. También hizo una serie de comentarios profundamente ofensivos sobre la comunidad negra, diciendo que los 400 años de esclavitud fueron ‘como una elección’”, señaló.
En suma, se había formado un clima de opinión muy desfavorable a la presencia del rapero en el Reino Unido.
West había tomado nota de la molestia que generaba su presencia. En una declaración apeló a mostrarse arrepentido. “He estado siguiendo la conversación en torno a Wireless y quiero abordarla directamente. Mi único objetivo es venir a Londres y presentar un espectáculo de cambio, trayendo unidad, paz y amor a través de mi música”.
El rapero se ha movido para despejar la polémica. En enero pasado publicó un anuncio de página completa en el Wall Street Journal disculpándose por su comportamiento antisemita, y atribuyéndolo a su trastorno bipolar tipo 1. “Lamento y me avergüenzo profundamente de mis acciones en ese estado, y me comprometo a asumir mi responsabilidad, seguir un tratamiento y realizar un cambio significativo. Sin embargo, eso no justifica lo que hice. No soy nazi ni antisemita. Amo al pueblo judío”.
La presencia de Kanye West había generado tal rechazo que las marcas patrocinantes del evento, como Pepsi y Diageo, se habían retirado. Por ahora, Ye no consigue salir de la marisma y su música pasó a un lamentable segundo plano. Su álbum de 2025, Bully ha generado críticas en general negativas (Pitchfork señaló que hoy “es una sombra de lo que fue”) y peor aún, tienden a coincidir en que algo del talento con el que alguna vez deslumbró, se fue para siempre.
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