Por Polo Ramírez“No tiene mucho sentido”: el nuevo rector de centenaria universidad que se opone a acortar las carreras
El nuevo rector de la U. de Santiago, Pedro Palominos, entra de lleno a la discusión sobre la duración de las carreras: “Este debate no ha sido muy profundo; porque esto tiene que ver con lo que queremos de nuestros graduados para que su perfil de salida de las universidades sea el adecuado”, plantea el doctor en Ingeniería que asumirá el primero de junio.

Pedro Palominos Belmar asumirá la rectoría de la Universidad de Santiago de Chile, la Usach, el primero de junio, tras -literalmente- una vida entera vinculado a esta centenaria casa de estudios fundada en 1849 como Escuela de Artes y Oficios. Porque el ahora doctor en Ingeniería Industrial de la prestigiosa U. Politécnica de Cataluña inició su vida escolar en una escuela básica dependiente de la U. Técnica del Estado (actual Usach) donde trabajaba su padre; lo mismo ocurrió en la secundaria. Luego se graduó de ingeniero en ejecución textil y a mediados de los 80 obtuvo el título de ingeniero civil industrial.
El dos veces prorrector de la Usach obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones del 29 de abril, coronando una larga carrera académica y de gestión en su institución que posee la acreditación de excelencia de siete años. Ubicada en el tradicional campus de 32 hectáreas en Estación Central, la Usach tiene 24.971 estudiantes que se reparten en 88 carreras de pregrado, 20 diplomados, 39 magíster, 12 doctorados y 20 especialidades médicas.
“Somos parte del aparato estatal, en el cual nos debemos a varias cosas. Primero, así como otras universidades, contribuimos a la inteligencia estratégica del desarrollo del país. Pero, además, esta inteligencia y este desarrollo no está anexado a grupos de interés político, religioso o de otro tipo. Aquí se busca una universidad muy pluralista, con un sentido crítico”, afirma Palominos.
La Usach tiene una tradición histórica ligada a la movilidad social y a la formación pública. ¿Cómo se expresa ese sello hoy día?
Nuestros graduados tienen competencias técnicas, científicas y tecnológicas muy altas. Son reconocidos por su trabajo; son muy flexibles para cualquier tipo de organización y empresa o lugares donde se desarrollan. Sin embargo, tenemos que avanzar un poco más allá de lo técnico: queremos formar personas con sentido crítico, integrales, humanistas, de manera tal que su aporte a la sociedad no solo sea científico-tecnológico.
¿De qué manera impacta el recorte presupuestario que está realizando el gobierno producto del déficit fiscal en las universidades del Estado?
Impacta. No a corto plazo, sino que a mediano y largo plazo. Eso hay que tenerlo claro. Si un país no invierte en innovación, ni en investigación, no se va a desarrollar. Chile tiene una dependencia tecnológica de otros países; no tenemos soberanía tecnológica, que es lo que hay que desarrollar. Por eso, en la Usach generamos capital humano avanzado para poder tener tecnologías propias. Sin los recursos adecuados, hipotecas al país a una estructura productiva muy básica, porque no habrá desarrollo local, sino que siempre vamos a estar comprando tecnología.
¿Cuál es su posición frente al debate sobre el acortamiento de las carreras en la educación superior?
Esa discusión no ha sido muy profunda. De poder, se puede. El problema es si vale la pena o no hacerlo, y si ello tendrá mayor impacto. En el mundo, tenemos el modelo europeo en el cual un bachiller dura tres o dos años, y después tienen tres años, lo que suma cinco, con un encadenamiento para tener un magíster. O el modelo americano, que es el College, que tiene dos años de College y tres años después para universidad, también suman cinco. Entonces, esta discusión del acortamiento tiene que ver con qué es lo que queremos nosotros y por qué. Hay distintas situaciones. La que se plantea a favor, argumenta que el conocimiento avanza muy rápido y que, por lo tanto, queda obsoleto en poco tiempo. Eso es relativo. El segundo, que es contra esta posibilidad de acortarlas, es que la formación de los estudiantes que recibimos no está al nivel del ingreso a la universidad, hay que nivelarlo, porque lamentablemente el sistema escolar chileno tiene déficit. Por eso, acortar por acortar las carreras no tiene mucho sentido, sino que el debate tiene que ver con lo que nosotros queremos de este graduado, que su perfil de salida de la universidad sea el adecuado.
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