Por Andrés GómezReseña de libros: de Idea Vilariño a Charles Darwin
No, el último poemario y el más despojado de la poeta uruguaya; la autobiografía sin censura del autor de El origen de las especies, y un volumen de crónicas sobre historias de amor a la chilena: sacrificadas, a veces dolorosas y solidarias, en las lecturas de la semana.


No, de Idea Vilariño (UDP)
El último libro es acaso también el más despojado de Idea Vilariño (Montevideo, 1920-2009). La poeta uruguaya publicó la primera versión de este poemario en 1980 y continuó agregando y corrigiendo hasta el año 2000. El título breve y contundente, más que clausurar, parece abrir resonancias: No es ante todo una declaración, una renuncia y una forma de libertad. El volumen recoge poemas que abarcan medio siglo, desde 1951. De ese año son precisamente los versos que abren el volumen: “Ni con delicadeza/ ni con cuidado./ Acaso/ tiene delicadeza/ vivir/ romperse el alma”. La pregunta existencial y la reflexión en torno a la soledad atraviesan un libro donde alcanza, como sugiere Malena Rey en el prólogo, su mayor austeridad expresiva. “Uno siempre está solo/ pero/ a veces/ está más solo”. Las imágenes nocturnas cubren estas páginas con versos como: “Noche de soledad/ de oscuridad/ de noche./ Nada de más/ de menos/ Sólo lo justo/ eso/ lo perfecto/ la noche”. El desamor, tema tan presente en la obra de la poeta, toma aquí la forma de una despedida: “Tanto que estuve amando/ tanto tiempo/ tanto que amé/ que tuve/ y que ya dejo/ porque este mundo mío/ ya no es mío/ porque ahora abandono/ y resigno/ y me voy/ y doy la espalda”.

Autobiografía, de Charles Darwin (Ediciones UACh)
Cuando emprendió el viaje en el Beagle, Charles Darwin aún se aferraba a la Biblia. Pero progresivamente fue abandonando la fe. Para el naturalista, el relato bíblico era incompatible con el conocimiento científico. Y aun reconociendo la belleza del Evangelio, “me resulta difícil comprender que alguien deba desear que el cristianismo sea verdad, pues, de ser así, el lenguaje liso y llano de la Biblia parece mostrar que las personas que no creen -y entre ellas se incluiría a mi padre, mi hermano y casi todos mis mejores amigos- recibirán un castigo eterno. Y esa es una doctrina detestable”. La frase forma parte de los fragmentos censurados de su Autobiografía. Escrita para sus hijos en 1876, se publicó en forma póstuma en 1887, pero fue editada por la familia, en parte debido a la moral de la época. Recién en 1958 la nieta de Darwin, Nora Barlow, recuperó la edición original. Y esta es la que publica Ediciones UACh. El autor de El origen de las especies cuenta en estas páginas sus dificultades escolares, la influencia de su padre médico, así como su pasión de niño por la historia natural y la colección de escarabajos. Con sencillez y humor, atribuye su éxito, más que a la inteligencia, al amor a la ciencia, a la paciencia, a la observación, a la imaginación y el sentido común.
Amor a la chilena, de Richard Sandoval (Debate)
A Paulina le detectaron un tumor uterino en 2024. El médico de San Felipe, donde vive, le dijo que su caso tenía un tratamiento sencillo. Pero durante meses estuvo en el laberinto del sistema público esperando que la atendieran. Finalmente, y luego de levantar un reclamo en la Superintendencia, fue derivada a Santiago. Tras la quimio y la radioterapia, la dieron de alta. Entonces su familia le financió un PET: el tumor se había extendido a los pulmones y los ganglios. “Hay un medicamento, pero tú no lo puedes pagar”, le dijo el médico. Nataniel, su marido, organizó bingos, rifas, tocatas, bailes para pagar los 4,5 millones de cada dosis. Cuando llevaban siete de ellas y no les quedaba dinero, Nataniel viajó a Santiago y fue a buscar ayuda en televisión. Al principio no le prestaron atención, pero insistió hasta que lo escucharon. Esta es una de las historias que Richard Sandoval relata en Amor a la chilena, un conjunto de crónicas en torno a relaciones a menudo afectadas por dolores y pérdidas y donde resalta la entrega, el sacrificio y solidaridad. Como la historia del bombero que arriesgó su vida para salvar a dos bebés en los incendios de Coronel, o la conmovedora búsqueda de Leila Nash de los restos de su hermano Michel, fusilado en Pisagua por oponerse al golpe militar.
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