Ante los ojos del mundo: la disputa pública con Kylian Mbappé que sentenció la salida de Xabi Alonso del Real Madrid
El desaire del ariete después de la derrota en la Supercopa ante el Barcelona fue una muestra clave de la perdida de poder del DT en el vestuario merengue.
La final de la Supercopa de España 2026, disputada en Arabia Saudita, no solo volvió a confirmar el dominio reciente de Barcelona sobre su clásico rival, sino que terminó convirtiéndose en el punto de quiebre definitivo del breve y turbulento ciclo de Xabi Alonso al mando del Real Madrid. La derrota por 3-2 frente a los culés dejó secuelas deportivas, institucionales y, sobre todo, internas.
El partido ofreció un desarrollo intenso y cambiante. Barcelona abrió la cuenta con un gol de Raphinha, pero el cierre del primer tiempo se transformó en una sucesión frenética de golpes: Vinícius Júnior igualó para el Madrid, Robert Lewandowski devolvió la ventaja blaugrana y Gonzalo García selló el 2-2 antes del descanso. Ya en la segunda mitad, nuevamente Raphinha apareció en el momento decisivo para marcar el tanto que definió el título a favor del equipo catalán.
Más allá del resultado, el foco se trasladó rápidamente a lo que ocurrió tras el pitazo final. En un gesto habitual, Xabi Alonso intentó ordenar a su equipo para realizar el pasillo de honor al campeón. Sin embargo, la escena se quebró de manera abrupta. Kylian Mbappé, máxima figura del plantel y referente indiscutido del vestuario, desoyó la indicación y condujo a sus compañeros directamente hacia el túnel rumbo a camarines, impidiendo el gesto protocolar.
La imagen recorrió el mundo en cuestión de minutos. El mensaje fue elocuente. El entrenador quedó expuesto públicamente, sin capacidad de imponer una decisión simbólica en uno de los escenarios más visibles de la temporada. El episodio fue interpretado como la confirmación de una fractura ya existente entre el cuerpo técnico y parte del plantel.
La relación entre Alonso y algunas de las principales figuras del equipo llevaba meses tensionándose. A las diferencias tácticas y de rol se habían sumado desencuentros públicos, particularmente con Vinícius Júnior, que evidenciaron un vestuario cada vez menos alineado con la conducción del técnico.
Menos de 24 horas después de la final en Medio Oriente, el Real Madrid oficializó la salida del entrenador. En un escueto comunicado, la institución informó que la decisión fue tomada “de mutuo acuerdo”, agradeciendo su trabajo y destacando su condición de leyenda del club. El mensaje, breve y protocolar, contrastó con la magnitud del remezón que se había producido.
El desenlace cerró un ciclo corto, de poco más de seis meses, pero con números que no resultaban catastróficos. Alonso dirigió 34 partidos oficiales, con 24 triunfos, cuatro empates y seis derrotas, alcanzando un rendimiento cercano al 75%. En LaLiga, el equipo marcha segundo, a cuatro puntos del líder Barcelona, y en la Champions League se mantiene en zona de clasificación directa a octavos de final.
Sin embargo, en el Real Madrid los resultados parciales rara vez bastan. Las derrotas ante Liverpool en Inglaterra y frente a Manchester City en el Santiago Bernabéu ya habían debilitado su posición ante la directiva encabezada por Florentino Pérez. La final perdida ante el clásico rival, sumada a la exposición pública de un conflicto de liderazgo, terminó por inclinar la balanza. El club anunció además que Álvaro Arbeloa asumirá la conducción del equipo.
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