Bancas sin mujeres: el fútbol femenino chileno también es un juego de hombres

Marco Olea en el staff técnico de Paula Navarro. Ahora será el DT de Santiago Morning.

Marco Olea en el staff técnico de Paula Navarro. Ahora será el DT de Santiago Morning.

El alejamiento de Paula Navarro de la dirección técnica de Santiago Morning elimina el último bastión de las entrenadoras chilenas y abre la discusión sobre las razones que las dejan sin oportunidades.


El 23 de abril, Santiago Morning anunció un cambio en la dirección técnica de su plantel femenino, que ha conseguido los últimos tres títulos nacionales, probablemente, sin medir las consecuencias de la modificación. Marco Olea, ex delantero de diversos clubes nacionales, como Universidad de Chile y Universidad de Concepción, tomaba el relevo de Paula Navarro, la gestora del exitoso ciclo de las autobuseras. Desde ese día, el fútbol femenino también se transformó en un juego de hombres. Los 16 equipos que integran la Primera División son dirigidos por varones.

Las razones de la exclusión femenina en un campo que, teóricamente, debería transformarse en un espacio para su desarrollo, alimentan el debate. Navarro aclara que su decisión tiene que ver con el cansancio y que no significa un adiós definitivo a la actividad. De hecho, día a día sigue yendo a los entrenamientos del Chago, aunque su función ahora está más ligada a lo administrativo y a la consecución de recursos para el desarrollo de la rama. “Estoy pidiendo un break después de 14 años. Estoy todo el día en la cancha, con los profes, las niñas. La diferencia es que no elijo quienes van a jugar y quienes van a salir. No me he ido del fútbol. Llegó a las 7 de la mañana igual que siempre. De mi lista de 20 responsabilidades, saqué una”, especifica.

La entrenadora intenta responder por qué ya no quedan mujeres a cargo de las bancas en los equipos femeninos chilenos donde, incluso por lógica, debería existir una mayor presencia femenina. O por lo menos alguna, de acuerdo al escenario actual. “No les dan la oportunidad para dirigir. Y también es un tema de la industria. Hay muchos más hombres disponibles en el mercado. Mucha oferta, en el fondo. Eso les quita opciones a las mujeres. Nunca nos hemos unido, tampoco. La mayoría desiste del fútbol, porque no hay pega. Se titulan y se dedican a trabajar en escuelas y municipalidades”, profundiza. Y añade otro factor que considera decisivo. “El machismo también es un tema. Es súper importante que existan mujeres en ámbitos de poder del fútbol, porque va a permitir el crecimiento del género en este deporte. Que haya dirigentas, por ejemplo, que ayuden a cambiar la mirada y a valorar el aporte que podemos realizar”, sentencia.

Claudio Quintiliani, entrenador de Palestino, analiza el fenómeno desde la perspectiva masculina. Su evaluación es descarnada. “En la cabina puedo tener preparadoras físicas, utileras, todo lo que necesite, pero siempre va a depender de la capacidad. Me da lo mismo el género. Yo no separo. El fútbol es uno solo. Hago los mismos entrenamientos en Tercera División que en el fútbol femenino, pero ellas también tienen que demostrar capacidad. Siento que el tema va por ahí. Que no hay mujeres que la tengan. Pasa lo mismo en Tercera División. Han salido varias del INAF, pero, sinceramente, creo que la única que la tiene es Isabel Berríos quien, además, tiene carácter. Yo intento manejar los camarines de forma parecida, pero a nivel de grupo, en el fútbol femenino se pueden quebrar más rápido. Entre los hombres, los problemas se solucionan más rápido. Entre las mujeres a veces te arman sus grupos. Eso complica”, sostiene.

A las mujeres no les gusta en absoluto esa apreciación. “Es una visión ridícula y poco fundamentada. No sé qué tipo de argumento podría justificar que una mujer no pueda manejar a un grupo. No se me ocurre nada lógico, aunque no conozco demasiado bien el medio de los entrenadores chilenos. Imagino que aquí hay dos posibilidades: una es que no haya mujeres preparadas como entrenadoras para hacerse cargo de los equipos femeninos y la otra es que sí las hubiera pero que no se les den las oportunidades. Normalmente es una mezcla de las dos cosas y, en cualquier caso, ambos casos tienen arreglo cuando se quiere poner las soluciones”, postula la ex seleccionadora chilena Marta Tejedor. La española inició el proceso de desarrollo de la actividad. Estuvo en Chile entre 2007 y 2011, un paso decisivo en una mirada que apuntaba hacia una mayor profesionalización.

Berríos, en tanto, habla derechamente de machismo, aunque en la visión incluye también a las mujeres. “Es un tema cultural. Lo veo de esa forma. No solo los hombres son machistas, sino que las mujeres también. Ellas creen que los hombres saben más y eso denota la falta de confianza en el mismo género. Nadie toca ese tema. No es que hable de picada. Mi profesión la he tratado de llevar correctamente, con los hombres tengo una relación increíble, manejo bien el camarín. No ha sido fácil mi recorrido, pero con profesionalismo, entrega me he ganado la confianza de la gente de la U. Tengo la Sub 9 y niños de inclusión y estoy feliz en el club, pero está instalada la percepción de que el hombre sabe más y no es así”, establece. En los azules, la banca del plantel femenino la encabeza un hombre: Carlos Véliz.

Su diagnóstico continúa. “Somos un país machista, hombres y mujeres. El fútbol femenino es una alternativa viable para todos. Es un camino que no se ha ganado totalmente y hacia allá hay que apuntar”, añade. Incluso fija un hito para determinar cuándo cambió el foco en la actividad. “Cuando empezó lo de las transferencias, los pagos, las competencias internacionales, cambió todo, incluso las prioridades. Ese puede ser el factor que cambió el foco. Antes de eso no había grandes logros. Ganaba muy seguido en Chile. No era un gran desafío. Ahora, mientras no se nos dé un desafío más grande, no van a saber de qué somos capaces. La ausencia de mujeres es por falta de confianza. En ellas y de ellas”, establece.

El INAF y el Colegio de Entrenadores miran el fenómeno con inquietud. El instituto, porque ninguna de sus 27 exalumnas tituladas ha sido considerada para tomar la responsabilidad de dirigir un primer equipo a nivel local. “Hay varias de ellas trabajando. Por ejemplo, Macarena Deichler está en Brasil, donde lleva varios años. Otras están en el fútbol joven, en el futsal. El ícono es la Isabel Berríos, que está en las inferiores de la U. No se ha conversado, pero es igual que en cualquier lado. No sabría decirlo. Hay que promover la participación de las mujeres, pero contratarlas es un problema de cada club. Las entrenadoras que salen del instituto salen con las mismas capacidades de los hombres. Nosotros formamos entrenadores de fútbol, no entrenadores de fútbol masculino o femenino”, sentencia Luis Rodríguez, el jefe de la carrera.

De igual forma, Rodríguez prefiere mirar el futuro con optimismo. “La puerta se va a abrir en algún momento. Hay pocos clubes, como hay pocos diarios, también. Siempre es una preocupación nuestra que nuestros profesionales trabajando en el fútbol como tales. Tienen que generarse los espacios”, sostiene.

Carlos Ramos, el timonel de la entidad gremial que agrupa a los técnicos, también intenta encontrar alguna explicación. “Nosotros estuvimos haciendo un trabajo. Dentro de los estatutos, hemos abierto las puertas al fútbol femenino también. Isabel Berríos, Ada Cruz y Paula Navarro son las referentes, pero es un realidad, también, que cuesta mucho encontrar entrenadoras”, explica.

El ex seleccionado olímpico en 1984 apuesta por la capacitación como una de las estrategias para combatir la apatía hacia las entrenadoras. “Hay un tema de capacitación, de actualización, de ponerse al día, de sacar el título. Tenemos un proyecto para capacitar a gente en fútbol femenino. Hay un déficit grande en eso”, anuncia.

En ese sentido, aporta otras variables que considera decisivas: “Hay un tema estructural. Todo se quiere echar en la misma bolsa. A las chicas las tienen metidas con reglamentos del fútbol menor. La federación tiene que estar aparte del fútbol profesional. Al meter todo en la misma bolsa se desordena todo. Ellas deberían tener una estructura propia. No hay mujeres metidas en el área dirigencial tampoco y lo ideal sería que lo hubiera. Es el gran problema. Debería haber un mando más horizontal también. En el Colegio estamos trabajando para incluirlas y la idea es que se integren para que vayan tomando experiencia en el tema de organización, en lo gremial. Que se hagan fuertes. No es un favor. No se trata de que las mujeres jueguen nomás. Es un campo laboral importante. Falta capacitación”, insiste.

En esa línea, Ramos y su organización planifican actividades orientadas hacia las entrenadoras. Uno de los objetivos es gestionar que Marta Tejedor les dicte cursos de especialización a sus asociadas.

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