El desembarco de los cuatrillizos

Antonia, Melita, Ignacio y Alfredo Abraham (20), los hermanos más famosos del remo sudamericano, conversan con La Tercera a orillas de la represa La Angostura, donde hoy saltarán al agua con la intención de entregar a Chile sus primeras medallas de oro.


Son las 11 de la mañana en Cochabamba y el sol golpea con fuerza sobre la superficie del agua en la represa La Angostura. Aquí, a 2.700 metros sobre el nivel del mar, se encuentra la Cabaña del Arquitecto, el lugar exacto desde el que hoy tomarán la salida en sus respectivas pruebas cuatro deportistas chilenos con opciones de medalla y cuatro vidas paralelas. Son, claro, los hermanos Abraham -Antonia, Melita, Ignacio y Alfredo-, una auténtica dinastía surgida en el mismo lugar, San Pedro de la Paz (Concepción), y el mismo día (el 7 de julio de 1997), para cambiar el futuro del remo.

Bienvenido Front, el head coach del equipo, procede a hacer las presentaciones, y a pocas horas del inicio de una de las disciplinas que prometen ser más prolíficas para la delegación chilena en Bolivia, los remeros se sientan a conversar con La Tercera. Alfredo, el más callado, es quien toma la palabra primero. Competirá en las modalidades de 2xM y 8+M. Su hermano Ignacio lo acompañará en la segunda de ellas: “Llegamos preparados. Hicimos dos semanas de trabajo en Portillo, hace un mes, y ahora llevamos tres semanas entrenando acá en altura, en Bolivia. La verdad es que las sensaciones son muy buenas”, comienza diciendo. Y su hermano, su mellizo, su compañero, participante también en 4-M, recoge el testigo y agrega: “Argentina es el rival a batir, pero creo que puede caer una medallita de oro”.

Más ambiciosas que sus dos hermanos se muestran, sin embargo, Melita y Antonia. También más sonrientes. “Yo compito cuatro regatas (1xLW, 2-W, 2xW y 4xW), una con eliminatoria. Y mi meta es sacar oro en todas. Creo que hemos trabajado muy bien como equipo, hemos hecho un gran trabajo y no hay razón por la que no podamos dar nuestro máximo”, sentencia la primera. Y su hermana, Antonia, prosigue, en la misma línea. “Yo compito en single pesado y en las otras tres con la Melita. Y obviamente voy también por los cuatro oros”.

Una determinación y una confianza absoluta en sus posibilidades que, por más que parezca fundada, no deja de resultar asombrosa. Y que tiene su embrión, claro, en el propio seno familiar. Melita, la flamante campeona mundial Sub 23 de remo indoor, lo explica: “Competir como hermanos es un plus porque en la familia somos los cuatro hermanos, somos los únicos, y estar con tu familia compartiendo esto, estar mucho tiempo fuera de Chile y pasarlo con tus hermanos, lo hace todo mucho más fácil. A nosotros en general nunca nos dan ganas de volver a la casa porque estamos los cuatro y entre los cuatro nos cuidamos y nos ayudamos. Es un plus compartir la misma pasión por el remo”.

La misma pasión, pero también, en algunos casos, los mismos objetivos, una garantía de rivalidad incluso en las mejores familias. “Las rivalidades se crean más con la Melita, porque no compito contra mis hermanos, pero con la Melita siempre estamos compitiendo”, reconoce Antonia. “Pero no es rivalidad, es competencia sana”, protesta Melita. “Sí, y eso es lo que al final te hace mejorar y crecer”, termina cediendo la primera. “Aunque en realidad estoy cansada de vernos las caras”, vuelve, sin embargo, a la carga Antonia. Y Melita finaliza, sonriendo: “Sí, me tiene aburrida”. Y las dos estallan en una sonora carcajada. Comparten pieza en la concentración, son hermanas, compañeras y rivales, pero sobre todo hablan el mismo idioma. Tanto en la vida como en el remo.

El caso de los cuatrillizos Abraham es seguramente inédito. Y ellos lo saben. Y les gusta. “Una vez que fuimos al Mundial juvenil salió que éramos los primeros cuatrillizos”, comenta Melita. “En remo, al menos. Hemos sabido de trillizos en otros deportes, pero en remo hemos sido los únicos”, ahonda Ignacio. Y Antonia agrega: “Los rivales todos nos conocen, porque llevamos harto tiempo en el mundo del remo a nivel sudamericano”. “Nos tienen en la mira”, apuntilla Melita. E Ignacio sentencia: “Y esa es la idea, que nos tengan miedo”.

El cuarteto (nacido en la región del Biobío, pero afincado desde hace unos años en la de Valparaíso, concretamente en Curauma) comenzará su participación en los Juegos Odesur compitiendo de manera separada. Sus padres estarán allí viéndolos. “Yo no tengo temor a decepcionar a nadie porque creo que hemos hecho todo lo que se tenía que hacer”, asegura Antonia. “No tenemos excusas porque el Comité Olímpico junto al IND nos ha apoyado un montón, nos compraron una flota de botes nuevos, nos dieron todo y no podemos decepcionar. Nosotros en el Odesur 2014 no tuvimos ni una medalla de oro y este año esperamos poder aportar a esas 27 para lograrlo entre todos”, manifiesta Ignacio. Y Melita, seguramente la más ambiciosa y convencida de los cuatro de sus opciones de medalla, culmina, mientras comienza a alejarse junto al resto de sus hermanos del muelle de la Cabaña del Arquitecto: “El remo es un deporte estratégico en Chile y vamos a demostrar por qué. Yo creo que con el remo vamos a poder superar el objetivo de los Odesur pasados”. El primer capítulo de la nueva historia del remo chileno empieza hoy en Cochabamba.

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