La U copia el modelo de Buljubasich para intentar recuperar el protagonismo

Larrivey

Joaquín Larrivey

Los azules suman cinco refuerzos para la temporada 2020, en la que pretenden ser protagonistas y evitar las pesadillas que sufrieron en 2019. Las apreturas financieras obligaron a Azul Azul a cambiar la estrategia para potenciarse. Se acabó el despilfarro de millones.




José María Buljubasich se ha transformado en un objeto de culto en el último mercado de fichajes del fútbol chileno. El gerente deportivo de Universidad Católica ha recibido profusos elogios por su gestión en el club cruzado. La llegada de Ariel Holan como reemplazante de Gustavo Quinteros le valió aplausos, aunque el principal objeto de reconocimiento ha sido la capacidad que ha mostrado el exarquero para conseguir el arribo a la precordillera de figuras a bajo costo. O, incluso, a costo cero. Un modelo del que toman apuntes otros clubes. Incluso, archirrivales como Universidad de Chile.

La muñeca del Tati se ha traducido, también, en el arribo de figuras como Fernando Zampedri, Gastón Lezcano y Tomás Asta-Buruaga, quienes arribaron a préstamo a Las Condes, aunque lo más trascendente es el vuelco que le ha dado a la continuidad de Edson Puch, para la que llegó a acuerdo con el delantero y logró un entendimiento con el grupo Pachuca, el dueño de su pase.

El derroche

Los azules apuntan. Y aprenden la lección. Ya les quedó suficientemente claro que no es necesario derrochar dinero para allegar figuras, como lo hicieron en cada apertura del mercado en las temporadas anteriores. Emblemático es el caso de Jean Beausejour, por cuya cláusula de salida pagaron US$ 2,5 millones para levantárselo a Colo Colo a mediados de 2016.  La espiral de gastos continuó al año siguiente, con fichajes como los de Mauricio Pinilla y Rafael Caroca, aunque lo más sintomático fueron los US$ 700 mil dólares que desembolsaron por Francisco Arancibia, un jugador que les dio nulos réditos futbolísticos y terminó divagando por clubes de menor orden en Brasil y volviendo a O'Higgins. O las inversiones millonarias para contar con las figuras del momento, como Yeferson Soteldo, Ángelo Araos, Jimmy Martínez y Gabriel Torres. Siempre a un alto costo, avalado por el respaldo financiero del entonces timonel, Carlos Heller.

Sin ir más lejos, en 2019 el gasto alcanzó los US$ 4 millones y réditos no hubo: la campaña terminó siendo nefasta y la U coqueteó peligrosamente con el descenso, que no se materializó por el abrupto fin del torneo producto de la crisis social.

El giro

Este año, en cambio, la estrategia es diferente. La U salió al mercado con más gestión que recursos. Y, sobre todo, basada en una política de ahorros cuyos ajustes comenzaron el año pasado, con el elementos llamativos como el recorte de la provisión de shampoo a los futbolistas, en el pago de cuentas de gimnasio y hasta en el aguinaldo de Fiestas Patrias. Entre los hinchas e incluso en el CDA había escepticismo en torno al éxito de la opción de fichar jugadores de trayectoria.

El plan para reforzarse apela también al atractivo que significa defender la camiseta estudiantil. El modelo está sustentado en la credibilidad que despierta Rodrigo Goldberg, quien ha encabezado las tratativas. Y considera, ciertamente, el aspecto emotivo. Walter Montillo, por ejemplo, volvió a los estudiantiles poniendo de su dinero: aportó para pagar la cláusula de salida que había acordado con Tigre, que alcanzaba los US$ 100 mil dólares para interrumpir un vínculo que se prolongaba originalemente hasta mediados de año. La Ardilla, quien ayer fue recibido por numerosos hinchas en el aeropuerto, cumple hoy su primera actividad formal en el CDA.

El caso de Joaquín Larrivey es similar. El atacante reconoció a su llegada que había realizado "un esfuerzo económico" para fichar por los laicos. Sin embargo, de inmediato, reconoció que estaba "muy contento". El otro factor clave para el arribo del delantero es, incluso más íntimo. "Hablé con mi suegro,  que dejó mucho acá en Chile y me habló maravillas". El suegro es Gerardo Reinoso, ex volante argentino que se transformó en ídolo en Universidad Católica en los noventa.

El venezolano Luis del Pino Mago es otro ejemplo de la astucia para negociar que mostraron, esta vez, los estudiantiles. Una vez que advirtieron las complicaciones que tendría para renovar con Palestino, intervinieron y consiguieron al jugador adquiriendo un porcentaje del pase con un desembolso menor. "Y otra parte del pase se pagará cuando sea transferido en caso de que así ocurra", afirman desde el CDA.

Costo cero

Pablo Aránguiz, el otro de los arribos estelares de los laicos. Y otro de los ejemplos de que se pueden reclutar figuras sin incurrir en gastos excesivos. El volante formado en Unión Española fue conseguido a préstamo desde el Dallas FC, el dueño de su pase. En su caso, se estableció una opción de compra. Fernando Cornejo llegó desde Audax Italiano, aunque su última campaña fue en Coquimbo Unido, con la misma fórmula.

En tanto, Sebastián Galani, quien en la última temporada defendió a Coquimbo Unido, tampoco demandó gastos, pues volvió del préstamo, tal como Franco Lobos, quien retornó después de pasar por Unión La Calera.

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