Los coletazos de la salida de Poyet: Juan Tagle enfrenta su primera gran crisis en la UC

Juan Tagle enfrenta su primera gran crisis en Cruzados, tras la salida de Poyet.

Juan Tagle enfrenta su primera gran crisis en Cruzados, tras la salida de Poyet. FOTO: AILEN DÍAZ/AGENCIAUNO

El abogado asumió la presidencia de Cruzados a mediados de 2016 y, hasta ahora, no tuvo mayores inconvenientes en una etapa marcada por los éxitos deportivos. Sin embargo, el mal momento futbolístico generado por la deficiente campaña del uruguayo, la tardanza en despedirlo y el férreo respaldo que le brindó al charrúa hace solo tres semanas, lo hicieron blanco de las duras críticas de los hinchas.



La crisis de Gustavo Poyet también es la primera de Juan Tagle como presidente de Cruzados. Hasta ahora, el timonel de Universidad Católica no había tenido mayores problemas al mando de la institución y la única mancha era una pobre temporada 2017, con Mario Salas como entrenador.

Eso sí, la situación era totalmente distinta a la actual, porque el Comandante venía precedido de un bicampeonato histórico y tenía mucho crédito a favor. No así el uruguayo. Pese a lograr dos de los tres objetivos propuestos, no consiguió nunca la regularidad necesaria. Su proceso venía a los tumbos y el tricampeón iba en caída libre. Una etapa que pedía su final a gritos, hace varias semanas, pero que recién terminó ayer. Tiempo perdido que le puede costar muy caro a la gestión del actual mandamás y que empañan su mandato.

Por lo mismo, el abogado, quien asumió la testera de la sociedad anónima a mediados de 2016, ha sido fuertemente criticado por los hinchas, sobre todo, en las redes sociales. El principal dardo apunta a la tardanza en cesar al charrúa. Desde que el Torneo Nacional entró en receso, la UC disputó 15 partidos entre Copa Chile, Copa Libertadores y el campeonato local. Apenas ganó tres.

Más allá de algunos encuentros de buen nivel, que al final solo fueron excepciones, el juego de los cruzados nunca convenció ni satisfizo las expectativas de los simpatizantes. Incluso, pese a clasificar a los octavos de final del certamen continental, jamás hubo una línea clara de funcionamiento y el rendimiento como visita fue paupérrimo. Tanto, que prácticamente igualó al de la pobre etapa del argentino Julio César Falcioni, en 2014.

Ni siquiera los jugadores estaban a gusto. Varias veces se encargaron de demostrarlo en la cancha, con gestos y reclamos al aire o a la misma banca. Fernando Zampedri sufría cada partido ante las pocas opciones que se generaba el tricampeón. Era el rostro visible del hastío del camarín.

La falta de regularidad se sumaba a las numerosas lesiones del plantel y a otras cuestiones poco comunes, como los constantes arrebatos de Poyet contra la prensa, o de su hijo Diego, al borde de la cancha. Pese a todo, se mantuvo intocable como entrenador del tricampeón.

Y cuando ya parecía que el ciclo llegaba a su fin, después de la derrota ante Universidad de Chile, en el clásico universitario, el propio Juan Tagle salió a respaldar al uruguayo, en una actividad del club realizada en Renca. “Nuestra manera de trabajar es no estar discutiendo la continuidad del técnico por uno o dos partidos, o porque los hinchas tengan alguna opinión”, lanzó el jurista, el 10 de agosto.

La frase irritó a los aficionados, que lo apuntaron a él como el gran sostenedor de Gustavo Poyet en San Carlos de Apoquindo. Un error de cálculo, porque, evidentemente, la UC venía de muchos partidos al debe, no de uno ni de dos. Sin ir más lejos, en mayo el DT había encadenado tres derrotas consecutivas, mientras que, previo a esa declaración, el equipo había perdido ante Deportes Antofagasta y la U.

“Entendemos que puede haber hinchas que tienen posiciones u opiniones, esa es la gracia del fútbol, pero no. Estamos trabajando bien, con confianza en el trabajo que está haciendo”, agregó en aquella oportunidad. Tres semanas después, el oriental dejó la banca precordillerana.

El respaldo tan férreo de Juan Tagle a Poyet chocaba de frente con el pobre nivel de la UC y con la frustración de los hinchas, que descargaron su ira en Twitter, la red social de la que el presidente de Cruzados es un ferviente usuario.

El abogado era el primero en tuitear cuando el equipo ganaba, perdía o empataba. Sin embargo, la presión se hizo tal que, luego de la derrota ante Huachipato, en medio de discusiones virtuales, pidió que denunciaran a un suplantador de su cuenta y no volvió a referirse a un partido de Católica. Hasta la conferencia de ayer, cuando oficializó la salida del charrúa.

Ni siquiera después del empate de local ante Ñublense, duelo en el que la UC caía por 0-2 y lo remontó corajudamente, el timonel reapareció. En las tribunas, los gritos de Fuera Poyet se hacían sentir cada vez más. Incluso, en la victoria ante Everton, la hinchada exigió la salida del charrúa, cuando regresó el público al reducto estudiantil.

Pese a las críticas por la tardanza en la salida de Gustavo Poyet y por apostar por un DT que llevaba dos años y medio sin dirigir, y que nunca había entrenado en Sudamérica, el abogado se justificó y relativizó el fichaje del extécnico del Sunderland y del Betis.

“Estamos expuestos y abiertos a las opiniones, comentarios y críticas. No sacamos nada con empezar a reevaluar si se tomó una decisión correcta o no. Gustavo logró objetivos importantes y ahora a seguir adelante. Nosotros tomamos decisiones teniendo lo deportivo en primer lugar. Eso es un principio fundamental. Le podemos apuntar o no a las decisiones, pero ningún club del mundo lo tiene asegurado. Ni siquiera un club millonario o que tenga muchos recursos”, se defendió.

“Las decisiones son colectivas en Cruzados. Nosotros hicimos un proceso como todos los años de búsqueda de técnico. Tenemos todos los antecedentes y hay aspectos positivos y otros que no funcionaron. Esto es fútbol. Nadie tiene la rueda de la fortuna, así que tomamos esta decisión”, agregó el jurista.

Lo concreto es que la UC aún tiene intactas sus opciones matemáticas de lograr el anhelado e inédito tetracampeonato de torneo largo, que sería un hito en la historia del fútbol chileno. No obstante, la pregunta es si le alcanzará o no el tiempo para recuperar el nivel futbolístico, la confianza, la condición física y la regularidad para remontar la distancia con los punteros y superar a sus rivales en la lucha por el título. Si los cruzados no consiguen el tetracampeonato, buena parte de la culpa será del directorio encabezado por Tagle y no exclusivamente de la deficiente campaña de Gustavo Poyet.

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