Cecilia González, exjefa del Departamento de Inmunizaciones del Minsal: “Estando de vacaciones me enteré que mi oficina estaba ocupada y que había llegado alguien”

La doctora estuvo a cargo del Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI) desde el 2017 y se perfilaba como una de las funcionarias técnicas del ministerio que permanecería en sus labores bajo la nueva administración del Presidente Boric. Sin embargo, el pasado 30 de junio oficializó su salida de la cartera. En esta entrevista la especilista ahonda en los detalles de su salida.




Con más de 17 millones de habitantes con su esquema completo, la campaña de vacunación contra el Covid-19 en el país es descrita como una de las más exitosas. De hecho, según las últimas cifras publicadas en Our World in Data, Chile es el cuarto país con más personas vacunadas contra el coronavirus por cada 100 mil habitantes, después de Emiratos Árabes, Portugal y Cuba. Eso sí, el país ocupa el primer lugar en el mundo respecto de la aplicación de dosis de refuerzo.

Y una de las figuras clave para lograr estos niveles de inmunización fue Cecilia González Caro, la ahora exjefa del Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI).

La especialista llegó al Ministerio de Salud en 2012, como asesora. Y a finales de 2017 asumió la jefatura del PNI, donde permaneció hasta el pasado 30 de junio.

González fue una autoridad clave para concretar la campaña de inmunización, pues participó desde obtener los suministros hasta coordinar la vacunación a nivel país y evaluar sus posteriores efectos en la población.

Por esta razón es que a finales del año pasado la señalaban como una de las figuras de la cartera que continuaría luego del cambio de administración, pues la idea del ahora Presidente Gabriel Boric era mantener en sus puestos a funcionarios técnicos encargados del manejo de la pandemia para dar seguridad y continuidad. Sin embargo, González no alcanzó a estar más de dos meses en su cargo antes de irse de vacaciones, para luego acogerse al incentivo al retiro.

En diciembre la señalaban como una de las figuras técnicas que seguiría en el ministerio, ¿por qué se fue?

A pesar de lo que el presidente dijo, incluso en su discurso, que los técnicos no se iban a mover, el PNI tomó una relevancia tan grande, es tan estratégico que se abrió la posibilidad de llevar a alguien de confianza y con afinidad política. Cuando uno cumple 60 años puede postular a un incentivo al retiro y yo lo había hecho el año anterior, en 2020, y también se puede rechazar si uno lo gana. Yo lo gané, pero a principios del 2021 lo rechacé y el año pasado en octubre me lo volví a ganar y no lo rechacé en ese entonces porque pensé que había muchas cosas por hacer en el PNI, yo estaba bastante convencida que iba a continuar, pero tenía esta intuición que por lo estratégico que es el departamento, quizás me sacaban.

¿Por qué decidió tomarlo?

En marzo tuvimos una reunión con el subsecretario de Salud Pública, Cristóbal Cuadrado, que no fue muy buena para nosotros, porque nos dijo que no dábamos el ancho. Después en otra ocasión, una persona del gabinete del subsecretario me dijo que iba a ser un enlace entre nuestro departamento y el subsecretario para crear confianza. El mensaje de esa decisión es que no había confianza en nuestra labor, y también las autoridades tienen derecho a poner a las personas que le parece más adecuada, ya sea por confianza política o técnica.

¿Cuál era la tarea de la figura de enlace?

Su tarea era conocer nuestros procesos, supervisar que las cosas se hicieran e informarle al subsecretario para que él estuviera tranquilo. Era un cargo nuevo.

¿Tenía experiencia en el área?

Es ingeniero civil. Me dijeron que era bacán, que sabía de procesos.

¿Tuvo alguna diferencia con el subsecretario sobre la gestión de vacunas?

No alcancé a tener diferencias. Cuando él dice que no damos el ancho tuvo que ver con un embarque de jeringas para usar con la vacuna Moderna, que tenía que llegar en cierta fecha. Estas jeringas las compramos en enero, pero todos los procesos de compras significan meses, porque vienen de China en barco. El puerto de Shanghái cerró en marzo, entonces las jeringas que tenían que llegar en abril no llegaron y nos avisaron unos días antes. Ahí nos llama Cuadrado y nos dice cómo es posible, cómo no tenemos un plan B y que no dábamos el ancho. En ese momento yo le dije: qué pena que no conociera el proceso, quizás ahí estuvo mi error. Comprar insumos es complejo, no es fácil, porque es un proceso que toma tiempo y tiene que ir a licitación.

¿Cuándo se fue de vacaciones?

El primero de mayo. Yo tenía casi 60 días de vacaciones acumuladas. En esta reunión a finales de abril, cuando me dice que voy a tener una persona de enlace, le dije a mi jefe que no necesitaba un intermediario y que en esas condiciones no necesitaba seguir. Ahí me tomé mis vacaciones y a la vuelta iba a regresar a mi oficina para hacer una entrega formal de mi cargo y después me iba a acoger al retiro anticipado. Estando de vacaciones me enteré que mi oficina estaba ocupada y que había llegado alguien.

¿María Paz Bertoglia?

Exacto. Así que cuando volví hablé con mi jefe y le dije que en estas condiciones yo no iba a volver, porque ya no tenía oficina y no me iba a sentar en cualquier lugar si yo era la jefa. Yo hasta el 30 de junio era la jefa oficial. Yo le pedí a mi jefe hacer una entrega con mi equipo, una entrega formal de mi cargo. La hice el 17 de junio con todo el equipo, y también estaba María Paz. Hice la entrega 15 días antes, pero yo era jefa hasta el jueves pasado. No sé cuál fue la figura en la que la pusieron a ella, me imagino que fue a contrato honorario, pero no sé.

¿Cree que su salida fue política?

Vivimos la peor pandemia de los últimos 100 años e hicimos un trabajo espectacular, reconocido por todo el mundo, entonces por gestión no debería ser, podría ser porque no le caigo bien o porque le molestó que yo dijera “qué pena que no sepas del proceso de compra”. Yo creo que tiene que ser político. Llegué al Minsal en 2012 como asesora, después a finales de 2017 asumí como jefa de departamento. Yo estuve 10 años en el Minsal y nunca se cuestionó mi gestión, por eso yo creo que fue más bien político, para tener alguien de confianza política en un cargo de un departamento que es estratégico.

¿Cómo evalúa la nueva gestión de salud?

Yo siento que desde el punto de vista comunicacional no ha sido prolijo. Decirles a las personas que se pueden sacar la mascarilla, pero igual tienen que ir a vacunarse, son mensajes que no van juntos. Hay que insistir que hay que vacunarse, pero ha desaparecido la comunicación. Antes había puntos de prensa, iba el ministro a hablar de las vacunas y ahora los pocos puntos de prensa que yo he visto, no son tan enfáticos con la vacunación. Para mí, lo que no ha estado a la altura es la parte comunicacional.

¿Cómo fue su relación con la ministra?

Nos conocimos cuando estaba haciendo la beca de pediatría, yo estaba en tercer año y ella en primero, había llegado de Cuba. Fue muy amable y cariñosa cuando hice la entrega a la nueva administración en marzo y me felicitó. Después que me informaron que iba a tener un intermediario, yo fui hablar con ella y le dije que me iba por este motivo. Ella dijo que no me podía ir, que quería trabajar conmigo y me dijo que le diera unos días para ver qué podía hacer, pero después nunca más hablamos, se mantuvo la decisión.

Durante 8 años fue la directora médica del laboratorio GlaxoSmithKline Farmacéutica Limitada. El Mostrador señaló que hubo conflictos de interés porque el Minsal compró vacunas a este laboratorio, mientras usted era jefa de departamento.

En 2012 llegue al Minsal como asesora. Antes de eso trabajé tres años en GlaxoSmithKline y me fui, porque quería irme. Lo que ellos señalan como conflicto de interés son unas compras de vacunas del 2019, a esas alturas yo ya había estado siete años fuera del laboratorio. Además, un informe realizado por una abogada que solicitó el Minsal, descartó el conflicto de interés.

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