Patricio Zapata, abogado constitucionalista: "Espero que esta vez seamos más visionarios"

Foto: Juan Farías




El abogado constitucionalista y militante de la DC Patricio Zapata dice que está viviendo un "déjà vu". Hace cuatro años, en diciembre de 2015, la expresidenta Michelle Bachelet le pidió que asumiera como presidente del Consejo Ciudadano de Observadores, encargado de garantizar la transparencia del proceso constituyente que empujó la Mandataria a través de encuentros locales (Elas), cabildos provinciales y regionales.

Por dos años, Zapata estuvo enfocado en su tarea, que finalmente derivó en dos proyectos de ley que hasta ahora descansaban en el Congreso. Pero todo dio un giro el viernes 18 de octubre, cuando el país entró en una compleja crisis social y el tema de modificar la Carta Magna se reactivó no solamente para la actual oposición, sino que también para algunos parlamentarios de Chile Vamos.

Desde entonces, el académico de la Universidad Católica se ha dedicado a repasar la materia.

Esta discusión es conocida para usted que presidió el consejo observador del proceso constituyente. Sin embargo, entonces no fue posible cambiar la Constitución, ¿qué paso?

Cuando se echa a andar el proceso constituyente, a fines de 2015, tienes una oposición que decidió restarse y es difícil hacerlo si los opositores están diciendo "no me interesa", "es una maniobra". El esfuerzo que se hizo estaba constantemente cuestionado.

También hubo dificultades desde el propio oficialismo de esa época.

Dentro del oficialismo había distintos niveles de entusiasmo por la fase participativa. Yo me entusiasmé mucho y reconozco que algunas personas no le veían tantas bondades a los Elas o cabildos. A mí siempre me pareció una cuestión súper importante; hay cosas que se podrían haber hecho mejor desde el punto de vista del gobierno, pero es muy difícil hacer una cosa de esta envergadura si la oposición se excluye de la manera como se excluyó, a mi juicio, muy miope. Era una oportunidad de haber podido trabajar en un cambio, pero primaron la desconfianza, el temor. Realmente espero que cualquiera sea el camino que podamos encontrar, la actitud de la derecha sea distinta, de largo plazo. Excluyo de esto a Evópoli, donde teníamos como integrante a Hernán Larraín Matte y, en general, la actitud de Felipe Kast era de cooperación. Pero en la perspectiva de apelar, desde el amor común que tenemos por el país, espero que esta vez seamos más visionarios.

¿Cree que cambiar la Constitución es la solución para salir del conflicto?

Si dijera que tengo claridad de lo que pasa y si digo que tengo la solución estaría pecando de una arrogancia intelectual enorme. Sí quiero pensar que este ejercicio nos puede ayudar en varios planos, incluso en la falta de civismo que uno observa. Una conversación constitucional en donde ojalá se puedan sentar a la mesa personas que piensan distinto, que se miran la cara, que se escucharan por turno, nos ayudará muchísimo.

Espero que Evópoli y RN demuestren no ser clones de la UDI en materia constitucional, que tengan su propia visión.

¿Ve condiciones políticas para cambiar la Carta Magna?

Siempre ha estado la necesidad de cambiar la Constitución, esto no es artificial. De lo que no estoy seguro es que seamos capaces de tener la suma de generosidad, talento y rigor que supone una tarea de esta envergadura. Si uno mira la historia, la UDI, por ejemplo, ha sido el principal obstáculo para que vayamos profundizando nuestra democracia. La actitud de la UDI ha sido siempre decir que no, al Presidente Piñera eso le complicó en su primer gobierno: la UDI siempre estaba al lado diciendo no. En el tema constitucional es evidente que el gobierno tiene que abrirse y espero que Evópoli y RN demuestren no ser clones de la UDI en materia constitucional, que tengan su propia visión. Ahora, en Chile tenemos elecciones el próximo año, en octubre, me parece una buena alternativa aprovechar la elección para hacer la pregunta. Les da tiempo a todos los sectores para evaluar sus posturas, nos da tiempo para conversar y no hacerlo sobre caliente.

¿Qué pregunta se debería hacer en la próxima elección municipal de 2020?

Si es que nos logramos poner de acuerdo para un plebiscito, la pregunta es: "¿Estaría usted de acuerdo para que se formara una convención constituyente para proponerle al país una nueva Constitución?". Si la gente contesta sí, aprovechemos la elección siguiente, si es que hay que elegir gente para esto. Mi punto es que no me parece buena idea comenzar a improvisar elecciones para dos o tres meses más.

¿Qué pasó con el material del proceso constituyente que usted fiscalizó?

Las conclusiones de los encuentros locales y cabildos fueron ordenadas, digitalizadas y sistematizadas, ese material está y ha sido objeto de estudio en el mundo de la academia. Ese material habría que aprovecharlo de todas maneras, con base de ese material podríamos reiniciar la conversación a partir de las propias ideas que surgieron. Ahí hay un material valiosísimo. El proyecto de reforma, o de Constitución, que ingresó la Presidenta días antes de dejar el poder, a mi juicio es un insumo más, pero creo que es más potente como material lo que nació de los cabildos y encuentros locales.

No tuve ninguna injerencia, así como ninguno de los demás miembros del consejo, en ese proyecto. Fue hecho en alguna oficina de La Moneda, de manera hermética y fue ingresada al Congreso cuando quedaban días de gobierno.

Usted señaló no haber quedado conforme con el proyecto de Constitución que ingresó al Senado.

No tuve ninguna injerencia, así como ninguno de los demás miembros del consejo, en ese proyecto. Fue hecho en alguna oficina de La Moneda, de manera hermética y fue ingresada al Congreso cuando quedaban días de gobierno. Si hay que retomar algo con valor real es lo que las 200 mil personas nos dijeron y eso, afortunadamente, no se perdió. Como consejo nos aseguramos de que ese material fuese preservado en la Biblioteca del Congreso, en la Biblioteca Nacional. Y me atrevo a decir que el proyecto no refleja suficientemente aquello que reflejan los Elas, para mí fue una decepción la forma con que se presentó el proyecto y no ayudó a la validación del proceso en su conjunto. Ahora, el material que salió del proceso constituyente del 2016 es muy valioso y se puede usar.

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