Amnistía Internacional advierte que escalada del conflicto en Ucrania tendría “consecuencias devastadoras” para los DD.HH. en la región

Soldados ucranianos participan en un ejercicio para el uso de misiles antitanque NLAW en el campo de entrenamiento militar de Yavoriv, cerca de Lviv, en el oeste de Ucrania, el 28 de enero de 2022. Foto: AP

Sin embargo, el Presidente ruso, Vladimir Putin, y su par francés, Emmanuel Macron, concordaron hoy en "la necesidad de una desescalada”, según informó el Palacio del Elíseo. En tanto, el canciller ruso, Sergei Lavrov, envió un mensaje conciliatorio: “No queremos guerras”.




En medio de la escalada de tensión con Occidente, Rusia dio hoy las señales más contundentes hasta el momento de que está dispuesta a seguir hablando sobre la situación en Ucrania, reiterando que no quiere una guerra. Sin embargo, un informe de Amnistía Internacional advirtió que cualquier incremento del conflicto existente en el este de este último país, donde Kiev ha estado luchando contra los separatistas respaldados por Moscú desde 2014, tendrá “consecuencias devastadoras para los derechos humanos en la región”.

En el plano diplomático, los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y de Rusia, Vladimir Putin, concordaron hoy en “la necesidad de una desescalada” y en proseguir el “diálogo” para resolver la crisis internacional relacionada con Ucrania, informó la Presidencia francesa. “El Presidente Putin no manifestó ninguna intención de ofensiva” contra Ucrania y “dijo muy claramente que no buscaba la confrontación”, indicó el Palacio del Elíseo en alusión a la conversación telefónica que ambos mandatarios sostuvieron durante la jornada.

Antes en el día, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, envió un mensaje conciliatorio, aunque también afirmó que las respuestas occidentales no satisficieron las principales demandas de Moscú. “Si depende de Rusia, entonces no habrá guerra. No queremos guerras. Pero tampoco permitiremos que se pisoteen nuestros intereses de forma grosera, que se ignoren”, afirmó en una entrevista con radios rusas.

Aunque las respuestas no se han hecho públicas, Washington y la OTAN han declarado que están dispuestos a dialogar con Moscú sobre el control de armas y las medidas de confianza. Han descartado, sin embargo, acceder a otras exigencias, como que nunca se permita a Ucrania entrar en la OTAN. Rusia, que también ha exigido a la Alianza que retire sus tropas y equipos militares del este de Europa, ha concentrado decenas de miles de efectivos cerca de la frontera ucraniana, mientras presiona para que se rediseñen los acuerdos de seguridad posteriores a la Guerra Fría en Europa.

Un militar ucraniano limpia su posición en una trinchera en la línea del frente en la región de Lugansk, en el este de Ucrania, el 28 de enero de 2022. Foto: AP

En medio de este escenario, Amnistía Internacional advirtió hoy que un repunte de la violencia en Ucrania amenazaría “las vidas, los medios de subsistencia y la infraestructura de los civiles” y provocaría una grave escasez de alimentos, así como un posible desplazamiento masivo de personas.

“La amenaza del uso de la fuerza militar por parte de Rusia ya está afectando los derechos humanos de millones de personas en Ucrania y más allá”, dijo Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional. “Es probable que las consecuencias de la fuerza militar real sean devastadoras. La historia reciente de Ucrania está marcada por conflictos que involucran a las tropas rusas en Donbás y la anexión ilegal de Crimea”, agregó, citando la guerra en el este de Ucrania y la toma de la península de Crimea por parte de Rusia en 2014.

Estos episodios, apuntó Callamard, “han desgarrado comunidades y vidas, ya que las fuerzas militares han pisoteado los derechos de los civiles con impunidad; es hora de romper ese círculo vicioso”. Según Amnistía Internacional, en 2014-2015, en el punto álgido del conflicto armado en Donbás, en el este de Ucrania, todas las partes violaron el derecho internacional humanitario y provocaron el desplazamiento de más de un millón de personas. Murieron más de 13.000 personas y el número de víctimas sigue aumentando.

En un comunicado, Amnistía Internacional destaca que, habida cuenta de la falta de respeto por el derecho internacional por parte de las tropas rusas en otros escenarios en los últimos años, que ha quedado impune, la ONG “está sumamente preocupada por la probabilidad de que la historia se repita”. “La historia de las intervenciones militares de Rusia, ya sea en Ucrania o Siria, o su campaña militar en Chechenia, está contaminada con un flagrante desprecio por el derecho internacional humanitario”, afirmó Callamard.

La organización también dijo estar particularmente preocupada por la perspectiva de la creación de nuevas milicias en territorio ucraniano. Estos grupos armados respaldados por Rusia en Donbás son conocidos por su incumplimiento de las normas del derecho internacional humanitario y su falta de rendición de cuentas, al igual que los paramilitares progubernamentales ucranianos, apuntó.

Posible crisis de refugiados

Según el Ministerio de Política Social de Ucrania, alrededor de 1,45 millones de personas siguen desplazadas internamente después de huir del conflicto en Donbás y de la Crimea ocupada. “Es aterrador imaginar la escala que podría alcanzar la crisis de los refugiados en caso de una escalada de las hostilidades en Ucrania. Será un desastre humanitario en todo el continente con millones de refugiados que buscan protección en los países europeos vecinos”, dijo Callamard. “Ucrania es actualmente el destino de quienes buscan protección cuando huyen de Rusia, Bielorrusia y los países de Asia Central. Si Rusia usa la fuerza militar contra Ucrania, este ya no será el caso y tendrán que buscar refugio en otros países”.

El Presidente ruso, Vladimir Putin, encabeza una reunión con miembros del Consejo de Seguridad a través de una videoconferencia en la residencia estatal de Novo-Ogaryovo, en las afueras de Moscú, el 28 de enero de 2022. Foto: AFP

El conflicto, asegura Amnistía Internacional, socavará aún más los derechos humanos en la región debido a la probabilidad de una guerra de guerrillas prolongada en Ucrania, acompañada de salidas ilícitas de armas, una afluencia de contratistas militares privados que no rinden cuentas y un aumento general de la violencia y la impunidad. La devastación económica y sus repercusiones para la región, incluida una Europa más amplia que depende del gas ruso que pasa por territorio ucraniano, pueden ser enormes.

“Otro conflicto armado en el mismo centro de Europa que involucre a una potencia nuclear y potencialmente atraiga a otros países amenaza con interrumpir todo el sistema de controles y equilibrios geopolíticos con implicaciones impredecibles en los derechos humanos a nivel mundial”, advirtió Callamard. “Si Occidente y Rusia entran en una confrontación más encarnizada, esto podría conducir potencialmente a una intervención más activa de las partes en conflictos regionales en todo el mundo, una militarización de la política energética y más países preparados para usar la fuerza como parte de su política exterior”, concluyó.

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