Cambio de gabinete, episodio I: el dilema de Camila Vallejo sobre su permanencia en la vocería

Camila Vallejo, vocera de Gobierno.
Camila Vallejo, vocera de Gobierno.

A doce meses de asumir en el cargo, la portavoz de La Moneda ha resentido los costos que conlleva asumir la vocería de gobierno. Según fuentes de Palacio, la comunista no estaría del todo cómoda en un rol que implica una alta exposición y desgaste para su figura, aunque recalcan que no está por salir de la Segegob. En el PC, por otro lado, ya hay voces que llaman a cuidar su liderazgo de cara a los próximos comicios presidenciales.


“¿Usted, como ministra, quiere continuar en el cargo que está desempeñando? Porque a mí me contaron por ahí, un pajarito, que usted quería quizás explorar en otro ministerio”. Esa fue la pregunta que a primera hora de este lunes tuvo que responder la ministra Camila Vallejo (Segegob).

“¿Quién dijo eso? No, no”, respondió entre risas la vocera de La Moneda en conversación con Buenos días a todos, agregando que “esto depende del Presidente y, más allá de si uno quiere o no quiere seguir en el cargo, en la medida que uno dispone de esa confianza sobre nosotros estamos a disposición de cumplirle a nuestro país”.

En momentos en que el Presidente Gabriel Boric prepara un nuevo ajuste ministerial para los próximos días, la respuesta de la también militante comunista no pasó inadvertida en Palacio. Sobre todo, porque -según fuentes del gobierno- la secretaria de Estado ha dejado ver que si bien está a disposición de lo que el Mandatario decida, el rol de vocera no estaría siendo el más cómodo para ella. Una sensación que es compartida en sectores del Partido Comunista, donde Vallejo asoma como uno de los liderazgos con mayor proyección de cara a los próximos comicios presidenciales.

En la colectividad reconocen que la ministra es una carta proyectable para la continuidad del gobierno de Apruebo Dignidad. De hecho, el apoyo que concita como una posible carta presidenciable -principalmente del lado más “oficialista” del PC, afín al presidente de la tienda, Guillermo Teillier- ya ha generado algunos resquemores internos en el ala más ligada al alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, quien como no puede competir por la reelección podría volver a intentar una candidatura a la máxima magistratura del país.

No es un secreto para nadie que -como ocurre en todos los gobiernos- el rol de alta exposición que enfrentan los voceros de Palacio implica un costo político para esas figuras y, por lo mismo, son de los cargos con mayor rotación a nivel ministerial. En el último gobierno de Sebastián Piñera, Cecilia Pérez, por ejemplo, ostentó el cargo por 19 meses y en el anterior, de Michelle Bachelet, pasaron solo 14 meses antes de que Álvaro Elizalde dejara el gabinete.

La ministra asumió en la Segegob en marzo de 2022 y tuvo una instalación que fue bien evaluada por la ciudadanía y también por el propio Presidente. Desde esa época, y consciente de la exposición que implica su rol, la ministra ha cultivado un diseño cuidado en sus apariciones y, en lo posible, evitando convertirse en el rostro de crisis políticas importantes como ocurrió con los errores no forzados que marcaron el primer año. De hecho, algunos sectores del gabinete han resentido un estilo que califican como poco arriesgado por parte de la secretaria de Estado.

La llegada de las nuevas inquilinas del comité político Carolina Tohá (Interior) y Ana Lya Uriarte (Segpres) tras el triunfo del Rechazo en el plebiscito, además, obligaron a Vallejo a recalcular sus coordenadas y la dejaron aún más expuesta a críticas ante declaraciones desafortunadas que al inicio de su administración parecían inexistentes.

Fuentes del gobierno aseguran que si bien Vallejo se sintió cómoda en el rol de la vocería inicialmente, la falta de agenda propia (y por ende la poca posibilidad de “brillar”) que tiene la Segegob, es un factor que hoy le pesa. Si bien es ella quien muchas veces comunica buenas noticias, el rol de la cartera la obliga también a salir permanentemente a dar explicaciones y a enfrentar situaciones complejas que podrían tener efectos en su capital político para el futuro.

En el gabinete, de hecho, algunos ministros llaman la atención sobre el despliegue territorial que priorizó Vallejo el segundo semestre del año pasado, cuando -por ejemplo- organizó cuentas públicas de participación en la Región Metropolitana y también en Los Ríos, convocando a cientos de dirigentes sociales. Ese activo, dicen las mismas fuentes, es algo que debe cuidarse.

“Las comunicaciones del gobierno no están hechas para hacer brillar a la ministra”, repiten en el entorno de Vallejo, desde donde -sin embargo- admiten que la vocería es un rol de primera línea que tiene potencial para desgastar su figura. Sin embargo, según las mismas fuentes, es un costo asumido para la militante comunista.

En Palacio recalcan que una posible intención de Vallejo por salir del cargo “no tiene asidero alguno”. Además, agregan, “ella es un soldado del gobierno, va a estar donde diga el Presidente”.

“Yo tengo la mejor evaluación de ella como lideresa del mundo progresista, de la izquierda. Lo ha confirmado en distintos tiempos de su vida, y este año con una gran instalación en las tareas de gobierno. Que yo vaya a imaginarme que ella pudiera asumir una nueva misión dentro del gobierno, es entrometerme en algo que sería lo menos eficaz, poco oportuno y poco respetuoso (…). Yo creo que el PC va a encontrar, en su momento, cuando corresponda, para discutir la fórmula más eficaz (para encontrar una eventual carta presidencial)”, sostiene al respecto el secretario general comunista, Lautaro Carmona.

Gabriel Boric: “No he recibido presiones”

Esta mañana, además, Vallejo aseguró, sin precisar a qué se refería, que cualquier cambio de gabinete debe poder hacerse sin presiones. “Son análisis que el presidente hace responsablemente”, afirmó la vocera.

Sus dichos, sin embargo, fueron matizados por el propio Jefe de Estado, quien tras participar de una conmemoración del crimen de Tucapel Jiménez en el Cementerio General, abordó el ajuste ministerial. “Los cambios de gabinete no se anuncian antes, el gabinete está funcionando y si es que llegase a haber, eso sucede y no se anuncia”, dijo a la vez que descartó estar sometido a presiones de los partidos políticos.

Y agregó: “Es que no ha habido presiones de los partidos, con los partidos estamos permanentemente conversando, los partidos han sido muy respetuosos de la autoridad presidencial de poder elegir a nuestros colaboradores. Mi intención e interés es proyectar esta alianza de gobierno en el largo plazo, por lo tanto, siempre estoy conversando con ellos y no en una lógica de presiones, yo no me he sentido así por lo menos”.

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