Caso Kena Lorenzini: su “cancelación” en evento feminista en Santiago y la molestia de la ministra Orellana con RD

El sábado 12 de marzo, la Coordinadora Feminista de Apruebo Dignidad organizó el Encuentro Feminista Internacional “Macarena Valdés”. Al evento asistió la ministra de Igualdad de España, Irene Montero; la activista de República Dominicana, Minou Tavárez Miraba, y la escritora argentina Rita Segato; la ministra de la Mujer y de Igualdad de Género, Antonia Orellana, y la alcaldesa Irací Hassler. Las dos últimas fueron las más molestas con la presencia de la concejala de Ñuñoa, acusada y sumariada por maltrato laboral contra su exasesora.




“¿Qué hace aquí?”. “¿A qué viene?”. “Su presencia nos incomoda”.

Sábado 12 de marzo. Tras una intensa semana, que tuvo su apogeo 24 horas antes, con la asunción de Gabriel Boric a la Presidencia de Chile, distintas agrupaciones feministas -nacionales e internacionales- se reunieron para debatir e intercambiar puntos de vista en el Liceo 1 Javiera Carrera, de Santiago Centro.

Pero la presencia de una asistente, que llegó muy temprano, incomodó a varias invitadas: María Eugenia Lorenzini (RD), concejala de Ñuñoa, estaba sentada junto a otras autoridades en la primera fila del evento.

“¡Le pedimos que no viniera, no estaba invitada y lo sabía!”, le explicaron dirigentes del Frente Feminista de Revolución Democrática a Irací Hassler (PC), la alcaldesa de Santiago, y a Antonia Orellana (CS), la nueva ministra de la Mujer y Equidad de Género. “Pídanle que se retire, por favor”, fue la instrucción que se oyó. Y así se hizo. Pero Lorenzini, acusada y sumariada por maltrato laboral contra una exasesora en Ñuñoa, no quiso prestar atención.

La solicitud se tuvo que hacer en tres ocasiones; cada una, por distintas personas. Pero en todas la fundadora de Humanas y La Morada -instituciones que promueven el respeto a los derechos de las mujeres- se negó tajantemente, explicando las razones por las que creía que sí debía estar allí.

“Fue algo muy incómodo, porque cada vez que se le pidió que se retirara, la situación fue subiendo un poco más de tono. Al final, ya era evidente que su presencia no le gustaba a nadie”, cuenta una de las presentes en la actividad.

El evento, llamado Encuentro Feminista Internacional “Macarena Valdés” (en homenaje a la activista medioambiental fallecida en 2016), fue organizado por la Coordinadora Feminista de Apruebo Dignidad. Y a él asistieron personalidades como la ministra de Igualdad de España, Irene Montero; la activista de República Dominicana Minou Tavárez Miraba y la escritora argentina Rita Segato.

La molestia de Orellana

En el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género el caso ha generado incomodidad y molestia. En los últimos días, la propia ministra Antonia Orellana manifestó a Revolución Democrática (partido donde militan Lorenzini y la alcaldesa de Ñuñoa, Emilia Ríos) que habían manejado incorrectamente lo ocurrido, considerando que la víctima recurrió en primera instancia al partido para denunciar los hechos y que, durante varios meses, no fue escuchada.

En la municipalidad ñuñoína se abrió un sumario municipal, el que acabó reconociendo el maltrato laboral y “degradación del ambiente laboral” por parte de Lorenzini. Sin embargo, solo recomendó dictar talleres antimaltrato para todos los concejales, tras lo cual la denunciante renunció a la municipalidad, decisión que se hizo efectiva la semana pasada, tras comenzar a trabajar en otra organización.

Por eso, RD quiso apoyar a la denunciante (quien también militaba en el partido, pero renunció frente a la inacción por su caso) con un tratamiento sicológico, además de abrir una causa en el Tribunal Supremo, donde podría determinarse incluso la expulsión de Lorenzini de la colectividad. “Entiendo que ella tiene dos causas abiertas, una en el Tribunal Regional de la RM y otra en el Supremo”, responde escuetamente la presidenta, Margarita Portuguez.

Ayer, consultada por esta situación en la Comisión de Mujeres e Equidad de Género de la Cámara de Diputados, la Ministra Orellana fue más enfática frente al caso: “Por supuesto que repudio cualquier forma de acoso o maltrato laboral. Creo que esto evidencia un problema que hay, en particular, en las municipalidades, que no están reguladas (…), pues, efectivamente, los municipios no tienen las herramientas para sancionar y perseguir las conductas descritas en el sumario”.

El enigmático tuit de Alejandra Valle

Ayer, las miradas volvieron a posarse en Lorenzini y la Municipalidad de Ñuñoa. Esto, porque la presidenta de la Comisión de Género de esta última, Alejandra Valle (Independiente), posteó en Twitter un enigmático mensaje:

Consultada por el destinatario de este posteo, la periodista declinó referirse a quién es su supuesta hostigadora.

“Prefiero dejar mi tuit sin nombre, porque no lo estoy pasando bien. Y sé que no soy la única que lo ha pasado mal con la situación. Pero los que importan aquí son los vecinos y vecinas de Ñuñoa. En ellos y ellas prefiero concentrar mis energías. El tuit fue un desahogo, que me permite tomar aire para seguir adelante con el programa que propusimos en campaña”, explica Valle.

Conocedores de la situación, en cambio, aseguran que las rencillas entre Valle y Lorenzini se vienen sucediendo desde hace tiempo, pero se agudizaron tras la postura que la periodista, junto a otros concejales, tomó frente al caso.

Esta se materializó en una carta que cinco ediles -incluyendo a Valle- firmaron en febrero de este año, en la que criticaron las “implicancias éticas” del sumario contra la concejala. “No podemos quedar indiferentes al resultado del sumario administrativo realizado a raíz de la situación que afecta a una exasistente de la concejala María Eugenia Lorenzini, el que además de acreditar el maltrato laboral hacia la funcionaria, indica que esta concejala genera un mal ambiente laboral”, comienza la misiva.

El municipio se escuda en que no tiene autoridad y la ley lo limita. Pero ¿dónde está la ética feminista de un gobierno local proclamado como tal por la actual administración? ¿Depende ésta sólo de una declaración por parte de la alcaldesa? ¿Una edil cuya imparcialidad, además, puede verse cuestionada al compartir partido con Lorenzini?”, plantearon en la misma.

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