¿Chaqueteo o delirio de persecución? El fantasma que revive Arturo Vidal en medio de la alocada celebración con Flamengo

A poco de llegar a Río de Janeiro, el Rey ya cumplió buena parte de sus sueños. Además de vestir la camiseta de uno de sus equipos favoritos, ganó la Copa Libertadores y la Copa de Brasil. En medio de un festejo, literalmente, pasado de copas, el volante se acordó de sus detractores y hasta lanzó una encuesta para preguntar si seguía defendiendo a la Selección.


Arturo Vidal es el alma de la fiesta del Flamengo. El equipo de Río de Janeiro celebra con sus hinchas los dos títulos que obtuvo en la reciente temporada. En orden de importancia, la Copa Libertadores y la Copa de Brasil. El Rey, seguramente, también comparte esa priorización. El trofeo continental era uno de sus sueños y, en atención a su abultado palmarés, que lo convierte en el jugador chileno más ganador de la historia, uno de los pocos que le bastaba agregar. Esa felicidad explica, muy probablemente, el desborde en los festejos, que lo mostraron especialmente efusivo y, evidentemente, bajo la influencia de las bebidas alcohólicas que se consumían a vista y paciencia de todos.

En medio de la algarabía, sin embargo, Vidal se tomó un espacio para la reflexión. “Creo que llegó el momento Chile. Hay que decidir que es lo mejor para todos!!! Seguimos o seguimos!!!”, planteó, a modo de enigmática consulta, en su cuenta en Instagram. Luego, fue más específico. “¿Me retiro o no de la selección???”, preguntó, adjuntando una encuesta que incluía dos opciones: sí y no. La segunda se impuso, aunque la votación estuvo repartida. “Yo sé que hay gente que me sigue, pero siempre hay quienes escriben tonteras, pero un saludo y bendiciones. Limpien su corazón y disfruten la vida que es corta”, plantea luego, a modo de llamado a meditar. “Cuando tengan el respeto que tengo afuera, me avisan. El respeto que se tiene acá en Brasil, no se gana por ser chileno, se gana por hacer historia”, termina lanzando, en su habitual y confrontacional estilo.

La encuesta que posteó Arturo Vidal en Instagram.
La encuesta que posteó Arturo Vidal en Instagram.

De cualquier forma, al margen de lo llamativo que resulta la oportunidad, considerando que Vidal viajó después a Europa para sumarse a la Roja en los amistosos ante Polonia y Eslovaquia, lo concreto es que su intervención revive una postura que ha sido recurrente en la Generación Dorada. El Rey no es el único que ha puesto en entredicho su continuidad en el equipo nacional ni tampoco que ha cuestionado el respaldo que recibe. También lo han hecho otros referentes, como Alexis Sánchez y Claudio Bravo. Ambos han reclamado gratitud cuando es, precisamente, lo que más reciben, al menos de parte de los hinchas, que les suelen ser incondicionales.

¿Chaqueteo o delirio?

La conducta no pasa inadvertida. En las redes sociales hay críticos, pero también incondicionales que lo avalan, con cierto grado de resignación. Asumen que el King ha sido así durante toda su carrera. Vidal, en todo caso, les habla más a sus detractores. Es ante ellos frente a quienes pretende validarse. O, más concretamente, renovar la validación.

El punto es que le pasa a un Arturo Vidal que está en la última etapa de una carrera súper exitosa, que debe validar que todavía está activo. Que esté en Brasil es parte del declive. Las figuras históricas pierden protagonismo. Aparecen otras figuras, aunque ellos siguen. La necesidad de validarse es parte de la retirada”, observa el sicólogo deportivo Fernando Azócar. Para el profesional, es inevitable vincular esa consideración con el otro fenómeno. “Siempre que ha tenido excesos, pasa esto. Claro que puede sentir persecución”, sostiene. “El tema es cómo él percibe las amenazas que ve en esta última etapa. El va a tratar de que el prestigio dure por más tiempo. Su estilo de vida no lo va a cambiar”, sentencia.

Su colega Alexi Ponce asiente. “Ellos están en el proceso de transición en que lo incuestionable de algún momento ya no lo es. Es súper entendible que no les gusten las críticas. Sacan una conclusión. La gente no los persigue, dice lo que observa. Ellos hacen una lectura que puede hacer válida, pero es incorrecta. No sé si alguien querría perseguirlos. Están en un proceso de transición, de cambios, de final de carrera”, afirma.

Sin embargo, Azócar sostiene que ningún análisis puede obviar la particularidad del sujeto que está en revisión. “Las defensas que hace de su perfil van en esa línea. Deportivamente, siempre responde. Y luego viene la defensa de su vida privada, que hace rato decidió hacer pública. Tiene que hablarles a dos líneas de seguidores. A los que buscan al deportista y a los del personaje de redes sociales. Entonces, se protege, escuda, justifica en función de dos mundos que maneja con pinzas. El punto es que el mundo del deporte opina de la vida privada y al revés, porque una persona es vista como un ser integral”, puntualiza.

Ponce complementa. “Es complicado. Él pone los estándares, los criterios en un nivel medio indiscutible, pero le falta manejo de las situaciones. Eso hace complejo resolver. En lo futbolístico no hay discusión de todo lo que ha logrado. Al ser una figura pública, con la visibilidad que tiene, debe aprender a jugar en esta otra cancha. Tiene que formarse. No basta con decir algo, con tener una opinión. Con los méritos no le va a alcanzar”, expone el presidente de la Asociación de Psicología y Coaching Deportivo de Chile.

Arturo Vidal compartió con sus seguidores en Instagram a través de una transmisión en vivo.

El aval

Por el momento, el principal aval de Vidal siguen siendo sus condiciones deportivas. “Estamos hablando de un fuera de serie”, sostiene Azócar. “En cualquier empresa, a un muy buen ejecutivo lo echarían por este tipo de situaciones. En el mundo del deporte, en cambio, todo se minimiza un poco. Lo hacen los cuerpos técnicos, la ANFP o el país, en general”, apunta Azócar.

El otro es, naturalmente, el peso del nombre. “A veces se pone paranoico porque lo joden más de la cuenta, pero ese es Vidal. Y cada entrenador ve si lo acepta, con sus pros y sus contras”, apunta el profesional. En ese plano, la respuesta es inherente. “No ha aparecido ningún liderazgo que lo pueda remover. Eso le permite cierto relajo”, dice Azócar, aunque con una última observación, al menos tratándose de la Roja. “Es Berizzo el que tiene que decidir qué acepta y qué no “, concluye.

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