Chile en la Bienal de Berlín: Obra de Gracia Barrios y artistas mapuches son parte del encuentro

Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Installation view (detail), 11th Berlin Biennale, Gropius Bau, 5.9.–1.11.2020. Photo: Mathias Völzke.

El textil que la artista donó a la colección de la Unctad III y un conjunto de arpilleras viajaron del Museo de la Solidaridad hasta Alemania. En tanto, dos artistas mapuches llevan su cultura a través del arte.




Alcanzó a exponerse durante 275 días en el edificio de la Unctad III antes de su desaparición. El textil Multitud III de Gracia Barrios fue una de las obras que se hicieron en el marco de la inauguración del emblemático edificio para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en el Tercer Mundo, durante el gobierno de la UP. Tras el golpe de Estado las creaciones desaparecieron.

Recuperada en 2001 y donada al Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA) en 2005, el textil es una de las piezas más importantes de la colección, sin embargo hoy no se encuentra en su sala de exposición habitual. Por estos días, la pieza es expuesta en la Gropius Bau, una de las sedes donde se desarrolla la Bienal de Berlín hasta noviembre próximo.

Inaugurada en septiembre de 2019, la 11a Bienal de Berlín realizó de manera secuencial una serie de actividades y finalmente se tuvo que suspender debido a la pandemia. El sábado pasado inauguró su última etapa, titulada The Crack Begins Within, que se articula en torno a temas como solidaridad, vulnerabilidad y resistencia. La curatoría, a cargo de María Berríos, Renata Cervetto, Lisette Lagnado, y Agustín Pérez Rubio tiene un fuerte foco en el arte latinoamericano y femenino.

Este capítulo la Bienal cuenta con obras del MSSA, el artista visual Óscar Fernando Morales Martínez, Francisco Copello, y los artistas mapuches Paula Baeza Pailamilla y Francisco Huichaqueo.

“La participación del MSSA en la 11ª Bienal de Berlín es un reconocimiento al MSSA y su modelo museológico único en el mundo, gestado fuera de los cánones hegemónicos, que se basa en la utopía de formar un museo mediante donaciones de artistas comprometidos socialmente”, dice Claudia Zaldívar, directora del Museo de la Solidaridad Salvador Allende.

La presencia del MSSA en esta edición de la Bienal de Berlín ha tenido dos etapas. En la primera experiencia, cuando recién fue inaugurada la muestra, se exhibió la fotografía El pueblo tiene arte con Allende de Luis Poirot desde el libro A los artistas del mundo... Museo de la Solidaridad Salvador Allende, México / Chile 1971–1977 (Editorial RM/ MUAC).

La segunda es la que tiene lugar ahora en el espacio Gropius Bau donde se expone el gran textil de Gracia Barrios, restaurado especialmente para esta ocasión gracias al apoyo del Ministerio de las Culturas. También forman parte de la muestra un conjunto de de 10 arpilleras de mujeres chilenas “realizadas en talleres de apoyo a víctimas de la dictadura en Chile, cuyas imágenes relatan los conflictos y las luchas solidarias que se dieron durante esos años en el país”, detalla Zaldívar.

Arpilleras All works Unidentified women artist Untitled, ca. 1973–1985, Pieces of fabric sewn together (arpillera) All works Collection Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Chile.

“No hemos sido invitados sólo por las obras en préstamo -que pertenecen a una de las colecciones de arte moderno y contemporáneo más importantes de Latinoamérica-, sino por encarnar, mediante nuestra historia de gestación, la solidaridad y resistencia; que es precisamente el espíritu de la bienal”, añade la directora.

La participación del #MSSAChile cuenta con la colaboración del Ministerio de las Culturas, las Artes, y el Patrimonio a través de la Secretaría Ejecutivas de Artes de la Visualidad y la Unidad de Asuntos Internacionales y el Ministerio de Relaciones Exteriores DIRAC, como parte de la estrategia de internacionalización del sector de las artes visuales que trabajan ambas instituciones en conjunto.

Además de las obras del MSSA, la bienal exhibe también trabajos de Francisco Copello (1936 -2006) y Oscar Fernando Morales Martínez (1951).

El primero, reconocido actor y performer, fue fundamental en el desarrollo de la performance a inicio de los 60, aún cuando gran parte de su carrera la desarrolló en el extranjero. Fue en Nueva York donde tomó clases de danza y pantomima, e incluso trabajó en Andy Warhol. En la Bienal de Berlín se exponen algunos de sus collages de la década de los 90 y trabajo documental de sus primeras performances.

En tanto, Morales Martínez, artista y poeta chileno, se concentró en su producción artística tras ser internado en un psiquiátrico, diagnosticado con esquizofrenia paranoica. Parte de sus dibujos, donde utiliza marcadores y témperas, son expuestos en la selección.

Arte mapuche

A esta parte de la muestra de la Bienal de Berlín también fueron invitados dos artistas mapuches: Paula Baeza Pailamilla (1988) y Francisco Huichaqueo (1977).

Desde 2011 Paula Baeza Paulamilla ha trabajado tanto en performance como en arte textil basándose en su identidad. En la bienal expone la obra Kurü Mapu, “un trabajo textil realizado en torno a la memoria activa de la lamngen Macarena Valdés, asesinada por defender su territorio junto a su familia y su comunidad”, dice en referencia a la activista ambiental cuya muerte en 2016 es investigada por la justicia. La artista se dio a conocer en 2018 cuando fue invitada por el Museo de la Memoria a participar de la exposición Memorias Rebeladaen s/Reveladas.

Parte del proceso de la obra de Paula Baeza Pailamilla. Foto: Lorna Remmele.

“Mi proyecto consistió en tejer colectivamente como mujeres mapuche para confeccionar este tejido negro pensando en Macarena y el territorio como un mapa negro. Creo que la bienales una gran ventana para poder comunicar lo que está pasando el pueblo nación mapuche y particularmente visibilizar el caso de nuestra lamngen Macarena”, añade.

En tanto, el cineasta mapuche Francisco Huichaqueo presenta el proyecto Wenu Pelon. Kuifi ül [Portal de la luz. Sonido Ancentral, 2015/2020], donde a través de una serie de piezas audiovisuales explora la cultura mapuche y los sueños lúcidos inducidos por una Machi. Los filmes y el sonido protagonista de la trutruca conviven con una serie de objetos en suspensión que usualmente están en custodia en un museo alemán, pero que son parte de la vida cotidiana del pueblo mapuche.

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