Disfraces, un motel y traslado de bombas en taxis: Los detalles de la imputación a Solar y Caballero

En abril de este año, el OS-9 de Carabineros dio por acreditada la participación de ambos anarquistas en el envío y colocación de cuatro bombas en la capital. Una serie de seguimientos en cámara, además de perfil genético levantado desde la basura del domicilio del antropólogo, y también desde sus pertenencias, son parte del puzzle que sustenta las sospechas de su participación en los delitos de carácter terrorista que hoy el fiscal regional sur Héctor Barros formalizará ante la justicia. Ya se le denomina Caso Bombas 4.




“Para cuando pienses en lo mal que está siendo el aislamiento y el encierro. Estas fotos son de las celdas de la Cárcel de Máxima Seguridad, miden aprox 2x3 mtrs. En estas celdas hay presxs que viven varios meses e incluso años. En general las celdas de aislamiento son bastantes parecidas entre las distintas cárceles”.

Esta reflexión, acompañada de imágenes del penal, fue lo último que posteó en su Facebook Mónica Caballero Sepúlveda hace 10 días. Hoy a las 7:00 AM la mujer fue detenida en un domicilio en el centro de Santiago, por su presunta participación en la colocación de dos artefactos explosivos en un edificio de Vitacura el 27 de febrero de este año. La orden de detención en su contra, emanada desde el 11° Juzgado de Garantía de Santiago, dio crédito así a la investigación que desde hace un año lleva adelante el OS-9 de Carabineros y el fiscal regional metropolitano sur Héctor Barros.

A la misma hora, pero en la comuna de Quinta Normal, también era arrestado su ex pareja Francisco Solar Domínguez (41), pero bajo cargos aún más graves que hoy formalizará el Ministerio Público ante la justicia. Un informe del 18 de abril elaborado por oficiales del OS-9 lo sindica -mediante análisis de más de 100 cámaras, levantamiento de perfil genético desde su casa y su ropa y peritajes- como el sujeto que el 24 de julio del año pasado acudió hasta las oficinas de Correos de Chile ubicado en calle Gran Avenida, comuna de El Bosque, y envió dos encomiendas.

Los paquetes -que se enviaron bajo el rótulo de “galvanos”- eran dos bombas de alto poder ocultas en cajas de madera. La primera tenía como destinatario al mayor de la 54 Comisaría de Huechuraba Manuel Guzmán, y la segunda, el domicilio laboral, ubicado en Enrique Foster en Las Condes, del ex ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter. Ambas encomiendas llegaron el 25 de julio a sus destinos. El supuesto remitente de los “galvanos” era una funcionaria de la Municipalidad de El Bosque. En el caso de la comisaría, el oficial procedió de inmediato a abrir la caja, estallando en ese preciso instante, lesionándolo de gravedad a él y otros seis funcionarios de Carabineros. La situación causó la alerta y de inmediato la Fiscalía ordenó que se interrogara a personal de correos. Fue ahí donde se supo que el sujeto había enviado una caja también a la empresa Quiñenco. Hinzpeter, debido a una serie de reuniones, nunca abrió el paquete y se fue a almorzar. Personal del GOPE desactivó la bomba que contenía dinamita.

“La sensación es que alguien apretó el gatillo y erró el tiro”, señaló el exministro a La Tercera unas semanas después.

En esa oportunidad, sostiene el informe policial, Solar ocupó un “gorro con orejas” para cubrirse en parte el rostro y, tras enviar las bombas, se trasladó en taxi a calle Beauchef. Ahí estuvo un rato esperando en un paradero, para luego deshacerse del gorro y una bufanda tipo “polar”. Cuando los oficiales del OS-9 detectaron el trayecto de “cariñosito” (como le llamaban sus amigos) y vieron que se desprendía de vestimentas fueron de inmediato a revisar el basurero. De ahí levantaron las prendas y el perfil genético que luego haría “match” con la bomba desactivada en la oficina del ex secretario de Estado y con el propio imputado.

Ex y ahora socios

Algo que llamó la atención a los investigadores tras el ataque a la comisaría y a las oficinas de Quiñenco fue el método de fabricación de estas bombas, que era distinto al que se le habían atribuido meses atrás a grupos ecoterroristas. Esta vez había algo de “vieja escuela” en la composición de los artefactos explosivos. Fue entonces cuando se encendieron las alarmas y las pesquisas comenzaron a apuntar al pasado.

El 27 de febrero de este año, dos bombas de pólvora negra estallaron a plena luz del día en un basurero y un banco del edifico Tánica, ubicado en Vitacura. La revisión de cámaras en Avenida Santa María y los alrededores del Parque Bicentenario daban cuenta de la ruta de dos sospechosos que se trasladaban con un bolso tipo “matutera”, muy parecido al utilizado por Solar y Caballero en 2013 cuando colocaron una bomba en la Basílica de Zaragoza, en España. Por ese hecho ambos fueron condenados y luego expulsados a Chile en marzo de 2017, país al que retornaron luego de ser absueltos -en 2010- en el Caso Bombas I.

Un taxista declaró a la policía haber trasladado a la pareja ese día desde calle Chacabuco, en Santiago Centro, hasta Vitacura. Es así como se estableció que un día antes de la colocación de bombas en el edificio Tánica, los imputados habían pasado la noche en el motel Tropical. La incautación de las cámaras del recinto, analizadas en el informe del OS-9, permite ver a los sospechosos cuando ingresan (ahí se distingue un tatuaje en el brazo de la imputada) y a la mañana siguiente cuando salen con el bolso y ya disfrazados. Solar con una peluca rubia y bigotes, Caballero con tacos. De hecho, el imputado incluso se habría colocado una especie de barriga falsa para verse más robusto.

El día clave -cuando el fiscal Barros y el OS-9 comenzaron a trabajar en la solicitud de arresto de ambos imputados- fue el 15 de mayo, cuando Solar fue detenido por desórdenes públicos al rayar una pared de Mega. Una vez aprehendido, ya siendo el principal sospechoso de los bombazos en Vitacura, Las Condes y Huechuraba, se solicitó a un juez de garantía una medida intrusiva: el levantamiento de cabello y material genético desde el polerón y mochila que portaba ese día. El tribunal accedió y dichas muestras forenses ratificaron la presencia de “cariñosito” en los hechos indagados.

De Solar se sabe que estaba viviendo en una casa en Quinta Normal y que participaba activamente de la coordinadora 18 de octubre. Caballero, en tanto, residía fuera de Santiago, aunque por temporadas habitaba un departamento en el centro de la capital junto a otras personas. Ambos vivían de la venta de productos veganos y trabajaron hace unos meses para una ONG. Una de las principales líneas investigativas es de dónde obtuvieron la dinamita, ya que respecto de la pólvora negra hay indicios en la causa de fabricación artesanal.

A Solar se le imputarán los delitos de entrega de encomienda explosiva, homicidio de carabinero frustrado, lesiones y usurpación de identidad. A Caballero, en tanto, al igual que a su ex pareja, se le atribuirá autoría en la colocación de dos artefactos explosivos. Tras la formalización, dicen fuentes consultadas, nace lo que se denominará el caso Bombas 4. En el que dio origen a esta investigaciones, los imputados fueron absueltos; ahora el Ministerio Público podría tener un resultado distinto.

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