Efectos de otra derrota: la Roja tiene su cosecha más baja en Eliminatorias

Eduardo Vargas, en un intento de finiquito que no llegó a buen puerto. (Foto: Agenciauno).

La derrota frente a Brasil no solo complica aún más la aspiración de clasificarse al Mundial de Qatar. También pone al actual combinado nacional a la altura de otros tristemente recordados. Lasarte es el técnico de menor productividad ofensiva.




Chile cae frente a Brasil y el Mundial de Qatar empieza a verse cada más lejos. La Roja no encuentra la contundencia ofensiva de jornadas que ya parecen pretéritas y, en consecuencia, no suma puntos. Hoy, después de siete encuentros, en un calendario que se ha transformado en irregular producto del coronavirus, se encuentra en el séptimo puesto de la tabla, con apenas seis puntos. Ese número es clave para entender la crítica situación: constituye la peor cosecha que ha conseguido el combinado nacional desde que los cupos mundialistas se dirimen en el formato de todos contra todos, en los primeros siete encuentros.

Basta revisar la tabla para concluir por qué el equipo nacional está en el discreto puesto que ocupa actualmente. En este período, Chile solo ha podido vencer a Perú, en noviembre de 2020. Igualó frente a Colombia, Argentina y Bolivia y cayó ante Uruguay, Venezuela y Brasil.

La escuadra nacional suma tres derrotas, aunque esa cifra de caídas ha sido una constante en los primeros siete encuentros disputados. De hecho, solo en una oportunidad, en el fallido intento por llegar al Mundial de Alemania 2006, la Roja sufrió una derrota menos.

El ataque menos efectivo

Frente al Scratch, una vez más, Chile fue incapaz de traducir en el arco rival el dominio que ejerció durante varios pasajes del juego. Entre la impericia del ataque nacional, naturalmente debilitado por la ausencia de Alexis Sánchez, quien se quedó en Italia recuperándose de los problemas musculares que había sufrido antes de la Copa América, y la buena actuación del arquero Weverton, en Macul se diluyó otra vez la opción de ver el balón en el fondo del área rival.

Nunca antes Chile había marcado tan pocos goles. Otra vez considerados los siete primeros encuentros jugados, la Roja solo ha anotado en ocho oportunidades (uno a Uruguay, dos a Colombia, dos a Perú, uno a Venezuela, uno a Argentina y uno a Bolivia), aunque es primera vez que no consigue vulnerar el arco rival. El ataque más improductivo en el actual sistema, y en el mismo número de encuentros disputados, se había registrado en los procesos previos a los Mundiales de Corea-Japón y Alemania: nueve.

“Está claro que es un déficit que la Selección ha tenido. De verdad, la Selección tiene un juego que domina el partido, pero no lo controla, que no es lo mismo. Hacen creer que tienen controlado el partido, pero no lo tienen. Brasil sí lo hace. Dominar es otra cosa, tener el balón y hacer creer e hipnotizar haciendo creer que somos superiores, pero no es así. Es cero efectividad. Eso tiene que ver con plan de juego, planteamientos, con los convocados”, explica Fernando Vergara. “Controlar un partido es avanzar o retroceder en la cancha cuando el partido lo demande. Es lo que hace Brasil”, remarca, a modo de diferenciar ambos conceptos.

Estamos acostumbrados a una selección técnica, pero que no me maneja bien las llegadas, los retrocesos, la finalización. Hace cinco años que no se gana nada. Nos quedamos con el juego e hipnotizados por el encanto de estos grandes jugadores que hacen asociaciones. En cambio, Brasil retrocede, invade, domina. Chile no es así. Juega a una sola faceta del juego”, profundiza.

Lasarte gesticula durante el partido entre Chile y Brasil (Foto: Agenciauno).

Lasarte, el de peor ataque

Los números también se le vuelven en contra a Martín Lasarte. El técnico uruguayo, quien tomó el mando de la Roja después de la salida de Reinaldo Rueda, también empieza a anotarse tristes registros. Bajo el mando de Machete, la Selección registra su peor productividad ofensiva, considerando el promedio de gol en al menos nueve encuentros dirigidos.

El charrúa alcanza apenas un promedio de 0,78 goles por encuentro en los nueve en que se ha sentado en la banca de la Roja. Así, se ubica por debajo de Pedro García, que registró 0,92 en 12 enfrentamientos, y de Juvenal Olmos, quien alcanzó 0,96 en 25 compromisos al mando de la Selección.

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