Eliminar los aforos en salas de clases, ¿la nueva bandera de Raúl Figueroa?

Mario Tellez / La Tercera

El 70,1% de las comunidades educativas de colegios particulares apoya aumentar el límite de alumnos en aula, según la encuesta que realizó la Federación de Instituciones de Educación Particular. Y hay establecimientos que ya hicieron la solicitud al Mineduc, con miras a erradicar la intermitencia de las clases híbridas y normalizar la jornada escolar. La idea, eso sí, recién comienza a analizarse, de la mano con la mejoría en las cifras y la vacunación de los menores desde los seis años.




Justo en momentos en que la adhesión a la apertura de salas de clases de los establecimientos educacionales va en aumento y se empina hasta un 79,4% a nivel país, las comunidades educativas particulares están dando señales de querer ir un paso más allá.

Así lo refleja una encuesta que realizó la Federación de Instituciones de Educación Particular (Fide) durante la última semana de agosto, de la que participó el 30,3% de sus 696 asociados, quienes se mostraron en un 70,1% de acuerdo con aumentar los aforos de sus respectivas instituciones para desarrollar clases presenciales.

“Es de absoluta necesidad, y así se lo planteé al ministro (de Educación), ampliar aforos, tal como lo revela la encuesta”, señala Guido Crino, presidente de la Fide. ¿Por qué? “La disposición de los padres hacia las clases presenciales es creciente y ¿qué ocurre?, que con los aforos reducidos, en la mayoría de los casos al 50%, se crea una situación crítica, porque los padres presionan para abrir la posibilidad de que sus hijos asistan a la presencialidad y con la información de la vacunación permitida en niños esto se va a hacer más evidente”, expone.

La idea de avanzar hacia una ampliación de aforos no es algo utópico, toda vez que ya es parte de las preocupaciones de las autoridades. Es más, en el Ministerio de Educación ya recogieron el guante. “A medida que van mejorando las condiciones sanitarias, nosotros hemos seguido trabajando con el Ministerio de Salud para ver mecanismos que permitan asistir a la mayor cantidad de niños, sin turnos, lo que está muy vinculado con la evolución de la pandemia”, dice a La Tercera Raúl Figueroa, ministro de Educación, quien cataloga como “positivo” el nuevo debate.

El titular de la cartera, de hecho, ejemplifica con la experiencia internacional: “Es interesante lo que ha ocurrido con los países de hemisferio norte, donde recomendaron distancias entre estudiantes, pero no eran una exigencia y así han logrado darle mayor continuidad al regreso a clases, privilegiando a los niños”.

Es por eso que las gestiones, tal como han ocurrido a lo largo de toda la pandemia cuando a clases se refiere, no han cesado. Desde los ministros de Salud y Educación hacia abajo, pasando por sus equipos de asesores. Y es que aunque la intención de Figueroa, el Mineduc o las comunidades educativas apunten en aquella dirección, lo cierto es que la decisión no depende de esta cartera. El resorte definitivo es del Minsal, quienes zanjan los aforos, restricciones y excepciones del plan Paso a Paso, que ha regulado la crisis sanitaria, tal como ocurrió, por ejemplo, cuando autorizaron las clases presenciales en comunas que se encuentren en cuarentena.

“El ministro nos dijo que la decisión es del Minsal, no del Mineduc, porque son los primeros los que administran la disposición en materia de aforos. Nos dijo que lo encontraba atendible, que se lo iba a hacer presente al Minsal”, detalla el presidente de la Fide.

Pedro Díaz, director del Instituto Alonso de Ercilla y parte de la mesa directiva de la Fide, entrega su mirada: “Desde el primer momento siempre hemos apoyado al retorno a la presencialidad, en la antípoda de lo que plantea el Colegio de Profesores, porque tiene mucha bondad ver a los niños en el colegio”. Sin embargo, agrega que aunque de sus 2.000 alumnos 1.800 están en presencialidad, “por los aforos no pueden venir toda la semana, entonces viene una semana un grupo y la otra semana, el otro”.

Por eso, dice Díaz, y dado que las condiciones están mejorando, en su institución creen que es posible ampliar los aforos. “Se pueden tomar medidas, como recreos diferenciados, por tanto estamos pidiendo derechamente, ahora que viene la primavera que se puedan ampliar los aforos, es lo que le pedimos al Mineduc, o que flexibilice algunas situaciones, porque además son cada vez más las familias que quieren sumarse, vienen las vacunas a los niños, también se nos vendrá una presión de aquellos padres que tienen que volver a sus trabajos”, asegura.

María Teresa Romero, docente y cofundadora de Escuelas Abiertas, señala al respecto que la intermitencia escolar que dan las clases híbridas “para cumplir con los aforos actuales, obliga a usar sistemas de turnos, afecta la continuidad del proceso de aprendizaje y la motivación, incentiva la deserción escolar y estresa a los docentes y apoderados”.

Por eso, cree, “el distanciamiento físico de un metro debe ser recomendado, pero permitiendo a la vez que, en el caso de no poder mantener esa distancia, se privilegie la asistencia del grupo curso completo a clases, manteniendo el resto de los protocolos de cuidado”. Lo anterior porque, según su mirada, “organizar la vida escolar y familiar con los sistemas de turnos actuales es no solo complejo, sino perjudicial para toda la comunidad escolar”.

El deseo de buena parte de las instituciones particulares se da en momentos en que justamente son ellas las que tienen los mejores números de apertura de establecimientos, independiente de la cantidad de alumnos que asistan. Según cifras del Mineduc, 96% de los colegios particulares, 92% de los colegios particulares subvencionados y 93% de los jardines infantiles particulares subvencionados ya tienen sus puertas abiertas. En el caso de los 2.642 jardines particulares pagados, cerca del 90% también retornó a la presencialidad.

Eso sí, Figueroa también señala que antes de pensar en mayores aforos, lo primero que hay que hacer es apuntar a que los colegios maximicen sus posibilidades de recibir alumnos al mismo tiempo, “sacándoles el máximo provecho a sus lugares, maximizando espacios, porque lo que uno ve en terreno es que hay muchos espacios sin usar y que cumpliendo los protocolos podrían tener más niños. Ahí hay un trabajo por hacer de los establecimientos”.

Desde la Fide, además, aportan su idea sobre las diferencias con los establecimientos educacionales públicos, quienes han ido un paso más atrás en la apertura. “Más que depender de la naturaleza de las dependencias, depende de la cultura instalada en distintos grupos sociales para enfrentar esta situación”, asegura Crino, quien ahonda: “Es una cosa de sentido lógico que tienen mayor disposición para presionar por la presencialidad los grupos sociales más acomodados, porque indiscutiblemente tienen mejores condiciones para abordar el tema”.

El otro factor que, dice, de algún modo influyó, es la postura del Colegio de Profesores: “En una disposición propia de naturaleza gremial, que tiene impacto en un 90% en el sector público, tiene que haber generado una influencia que hace que ambos sectores tengan posturas diferentes”.

Desde el Ministerio de Salud están recién ponderando la posibilidad de ampliar los aforos en salas de clase, asociado a la vacunación de los menores de edad, que comienza la próxima semana para quienes padecen comorbiliades y se espera ampliar al resto del grupo en las próximas semanas. Pero todo dependerá de las condiciones sanitarias que registre el país hacia fin de mes e inicios de octubre, pues se teme que las Fiestas Patrias, con la mayor circulación de personas, reuniones sociales y movilidad interregional, puedan causar un repunte en las cifras de contagios. “Cualquier medida que vayamos a evaluar, desde el punto de vista del plan Paso a Paso tenemos que esperar que pase el 18 de septiembre, que es una fecha clave para nosotros”, dijo la subsecretaria de Salud, Paula Daza.

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