Fact Checking Político XXXIV: Daza, el Covid y la música en restoranes; Desbordes y los chalecos amarillos




1.- Subsecretaria Paula Daza y los contagios por la música

“Hay sustento científico en prohibir la música en restaurantes (...) nos hace hablar más fuerte, aumentando los aerosoles que generamos subiendo el riesgo de transmisión”, dijo el martes de 12 de enero la subsecretaria de Salud, Paula Daza.

La declaración de la autoridad buscaba sustentar la nuevas reglas sanitarias que explicó el subsecretario de Turismo, José Luis Uriarte, y que apuntaban a que dentro de las comunas en Fase 3 hacia abajo los restaurantes no podían poner música, ni en vivo ni envasada.

“Las personas cuando hablan fuerte, cuando gritan o cuando cantan, la posibilidad de contagio es mayor, porque eso produce una mayor liberación de las gotitas y la posibilidad de contagiar y eso está demostrado”, reforzó luego Daza en entrevista al Canal 24 horas.

La medida provocó contundentes reacciones y críticas, como la del alcalde de Valparaíso Jorge Sharp quien en Twitter dijo: “El gobierno prohíbe la música en locales en fase 2 y 3. (…) Es lo mismo que prohibir sentir, disfrutar, alegrarnos, amar, emocionarse, compartir. Una medida inhumana que raya en el ABSURDO”.

Más tarde la Asociación Gremial Industria Musical Independiente (INMI) emitió una declaración en la que señalaron que “la última medida adoptada por el Ministerio de Salud, golpea una vez más a la cultura y a sus trabajadores. Mientras se permiten viajes, ir al mall, a la feria, ir a trabajar, la cultura es cada vez más castigada”.

Ante las críticas, el 13 de enero el gobierno rectificó su decisión. “Es una recomendación. No va a quedar como obligatoriedad. Pero en esas ocasiones es importante que mantengan las medidas sanitarias”, explicó Daza.

¿Pero qué tan fundada estaba la recomendación del Ejecutivo? Según la doctora Claudia Cortés, especializada en infectología y profesora de Medicina en la Universidad de Chile, los dichos de Daza respecto a los efectos del sonido y en la posterior elevación del tono de la voz sí son atendibles.

“¿Hay sustento científico en prohibir la música en restaurantes en tiempos de COVID? Sí, la hay. Y si bien nos encanta la música, nos hace hablar más fuerte, aumentando los aerosoles que generamos subiendo el riesgo de transmisión”, escribió la doctora en su Twitter el 13 de enero.

La experta en infectología explicó que con aerosoles se refiere a las pequeñas gotas que salen de la boca al respirar, hablar, gritar o cantar. “A través de esas micropartículas —de saliva— se transmite el coronavirus”. Aseguró que si hay ruido de fondo, “pueden ser gritos o música” y no se tiene puesta la mascarilla porque se está comiendo en un restorán, hay probabilidad de contagio porque las personas tienden a hablar más fuerte para ser escuchadas.

Cortés, dijo que, aunque sólo estén habilitadas las terrazas en los restoranes, “con música se sigue necesitando hablar más fuerte y el riesgo es más bajo que en espacios cerrados, pero no se llega a un riesgo mínimo”, ya que “los estudios que demuestran que gritar, cantar y hablar en volúmenes más altos aerosoliza más, y hace que hayan más posibilidades de transmisión”. Además aseguró que no permitir la música en sitios de comida es algo que se ha recomendado en otros países. Como en Inglaterra, que se ha prohibido la música por encima de 85 decibeles.

La experta en infectología iría más allá que la iniciativa inicial del Gobierno. Aseguró que “ante la situación crítica epidemiológica yo cerraría la atención a público en los restoranes y los dejaría sólo con atención por delivery y que cada uno vaya a comer a su casa”.

2.- Desbordes asegura que protestas de Francia y Ecuador no tuvieron niveles de violencia de Chile

El 3 de enero el exministro de Defensa y actual pre candidato presidencial de RN, Mario Desbordes, fue entrevistado por el programa Pauta Libre de la Red para analizar el estallido social y las críticas a Carabineros por su actuación en las protestas. En ese contexto, el extimonel de RN aseveró que “en Chile hubo una violencia (por parte de los manifestantes) que no se produjo en París con los chalecos amarillos, no se produjo en Ecuador, no se produjo en Cataluña. Lo único que podemos encontrar parecido es en Estados Unidos en Los Ángeles en los 92”.

Consultada por esa aseveración, Paulina Astroza, abogada con un Máster en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, señala que efectivamente en comparación con Francia, en Chile las protestas tuvieron más intensidad.

“Durante meses los chalecos amarillos sólo se manifestaban los fines de semana, en cambio en Chile fue un estallido real: en todo Chile y todos los días. Las fuerzas especiales francesas tenían tiempo para descansar, las chilenas no”.

Sin embargo, Astroza plantea que el caso chileno y el de Francia no son del todo comparables. Aseguró que es difícil equiparar el nivel de violencia que tuvo cada grupo de manifestantes porque la policía de Francia está preparada, en cambio la de Chile no, “eso hace que se generen más violaciones a los derechos humanos, esa es la diferencia con Francia”.

A su turno, Lucía Dammert, experta en seguridad ciudadana en America Latina, también plantea que no es posible hacer una comparación de casos, como lo hizo Desbordes, porque los contextos son distintos.

“Los procesos que nombra duraron uno o dos días, la policía no recurrió a la violación de derechos humanos, fueron procesos en donde se permitieron las protestas. Si lo ves en la foto final, se puede decir que los niveles de violencia, no de los manifestantes, sino que de la violencia del conflicto en general fueron menores, pero es imposible compararlo”, aseguró.

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