El incierto futuro de Moreno en la ANFP: la rebelión de los clubes toma forma

Sebastián Moreno

Foto: Agencia Uno.

El presidente del fútbol se ganó enemigos poderosos en el último tiempo, que barajan fórmulas para destituirlo de su cargo. Una de ellas es la censura, otra es pedir una intervención del Ministerio de Justicia. Hasta se evalúa denunciar al abogado por administración desleal. Sus aliados, en tanto, intentan apaciguar los ánimos sin mucho éxito.




Son días difíciles para Sebastián Moreno. Muchos de los clubes que lo apoyaron en la elección presidencial de la ANFP a fines de 2018 hoy están en su contra. No solo eso, sino que también buscan la estrategia y los votos necesarios para destituirlo del sillón de Quilín. Una rebelión que se forjó en los últimos meses y que complica el futuro del timonel del fútbol chileno.

El estallido social desató una crisis inesperada en el ente rector. Si antes del 18 de octubre el abogado ya tenía algunos enemigos, después de ese día estos aumentaron a tal nivel, que actualmente una parte importante del Consejo de Presidentes desaprueba su labor.

El manejo de la ANFP durante las movilizaciones sociales es una de las críticas más recurrentes. "Ha faltado liderazgo, conducción y fuerza para tomar decisiones. Hemos ido detrás de todas las determinaciones del Sifup y del gobierno", apunta Jorge Contador, mandamás de Coquimbo Unido.

El punto más negro del último tiempo sucedió en La Florida, el 22 de noviembre, cuando un pequeño grupo de barrabravas de Colo Colo irrumpió en el estadio Bicentenario, en pleno partido entre Unión La Calera y Deportes Iquique, e impidió el retorno de la actividad. "Había que tirar toda la carne a la parrilla ese día, porque si se jugaba ese partido se jugaba toda la fecha, pero no fueron capaces de organizarlo bien. Si no había suficientes carabineros tenían que haber contratado guardias privados. Faltó mucho manejo. El estallido social desnudó las falencias de este directorio", sentencia un presidente de la Primera B.

La crisis social trajo consigo otros problemas. Es más, de los tres ejes principales que tienen a Moreno cuestionado por sus ex aliados, dos fueron consecuencias del 18 de octubre.

Como los torneos terminaron anticipadamente producto de la falta de garantías de seguridad, la Copa Chile y el ascenso de la Primera B quedaron inconclusos. Y aquí Moreno se ganó dos enemigos fuertes que estuvieron de su lado hasta hace poco y que, incluso, votaron por él en 2018: Jorge Segovia y Raúl Delgado.

El dueño de Unión Española no le perdona que el Chile 4 para Copa Libertadores no se le haya dado a su conjunto, pese a que las bases eran ambiguas en este sentido. "Esto es un arreglo entre la ANFP y la U", dijo el empresario español hace unos días en La Tercera. Mientras que el presidente de Unión San Felipe alega que la modificación del artículo 7 para la liguilla de la B se modificó "en la más absoluta informalidad" y fuera de los marcos reglamentarios de la propia entidad.

Los de Santa Laura no se presentaron a jugar las semifinales del certamen ante Universidad de Chile y dicen estar preparando un reclamo ante la FIFA en contra de la Federación. Moreno criticó con fuerza y anticipó duros castigos. Por su parte, los del Aconcagua denunciaron a todos los clubes que incumplieron con el artículo 7 durante la liguilla, ítem referente a qué jugadores estaban habilitados para disputar el minitorneo.

No es todo. San Felipe incluso amenazó públicamente a la ANFP con una intervención de la Justicia, a través de un comunicado oficial firmado por su gerente general Eduardo Olivares, el 11 de enero: "El club que represento, en caso de no ser enmendados en forma inmediata los graves errores cometidos, recurrirá a la entidad fiscalizadora del Ministerio de Justicia a fin de que revise la conducta de la ANFP en la presente materia, sin perjuicio del ejercicio de todas las acciones que consideremos pertinentes a fin de lograr restablecer el imperio del derecho".

La resistencia

Con Segovia y Delgado en contra, Moreno se ganó dos enemigos de peso, sumado a la fuerte oposición que ha tenido desde el principio de su mandato. Varios clubes se reunieron el viernes pasado para conversar del tema. "Lo grave para Sebastián es que la rebelión viene de su mismo lado", apunta otro presidente.

Y la idea de presentar una moción de censura al directorio cada vez es más recurrente en los chats de los presidentes de clubes, sobre todo tras el caso Wiemberg. Resulta que el timonel de Deportes Valdivia, Jorge Salazar, acusó en estas páginas presiones de Martín Iribarne, director de la ANFP y ex ejecutivo de Unión La Calera, para que el jugador Erick Wiemberg se quedara en el club cementero, ante el interés de la U en contar con sus servicios.

Esto provocó un terremoto al interior de Quilín, porque las pruebas que tiene Salazar contra Iribarne (llamadas y audios de Whatsapp al representante de Wiemberg) tienen el suficiente peso para que sea destituido del directorio por malas prácticas.

Este caso es lo más comentado entre los presidentes de club en la actualidad, por la gravedad que reviste. "Lo de Iribarne me parece impresentable. No merece ningún análisis. Por transparencia deberían haberlo sacado ya", dispara Contador, mandamás pirata.

La investigación está a cargo de Miguel Ángel Valdés, el oficial de cumplimiento, pero no hay plazos, por lo que se puede dilatar todo el tiempo que sea necesario.

Este es un problema mayúsculo, porque de salir Iribarne, al directorio le faltarán dos miembros. Es decir, faltaría que uno más se fuera para que se convoquen nuevas elecciones. "Conociendo la distancia que existe entre Moreno y Corradossi (actual secretario general de la mesa), todo puede pasar de ahora en adelante", comentan en Quilín.

La conducta de Iribarne hizo ruido en los clubes. "La verdad es que Sebastián lo ha hecho pésimo. El manejo de la crisis del estallido social fue muy malo, el término de los torneos, las bases, aún no tenemos técnico en la Sub 20 y ahora lo de Martín Iribarne, que fue lo que rebalsó el vaso", agrega otro presidente.

La censura y otras fórmulas

El grupo opositor ya evalúa formas para destituir a Moreno. Una de ellas es la censura, modalidad establecida en el artículo 10 del Reglamento de la ANFP. Esta señala lo siguiente: basta que 10 clubes firmantes planteen una censura para que el directorio convoque a una sesión extraordinaria, cuyo único punto en tabla sea la censura al presidente, vicepresidente o al directorio de la asociación. Para que la censura se concrete, debe ser aprobada por dos tercios de los votos de los clubes afiliados.

"Que los clubes que votaron por él asuman la responsabilidad. Sé que hay algunos que están sondeando a los demás. Vamos a ver si tienen huevos para hacerlo sin darse vuelta a última hora", advierte un timonel de Primera B.

Sin embargo, la censura no es el único camino. La vía ya planteada por San Felipe de pedirle al Ministerio de Justicia que intervenga Quilín es otra de las posibilidades. "Si se interviene a la ANFP será un desastre", admite un presidente.

Otra de las alternativas que se barajan es denunciar a Moreno por administración desleal. "No se han cumplido los reglamentos ni las bases y se ha perdido el estado de derecho", critica el mandamás de otro club opositor.

Mientras comienza a fraguarse un complejo escenario para el actual directorio de la ANFP, aún hay quienes mantienen su apoyo e intentan apaciguar los ánimos en el resto. "Pero está difícil, lo de Iribarne incendió todo y prácticamente estamos defendiendo lo indefendible", dice uno de sus aliados.

Una nube negra está sobre la ANFP y su presidente. El futuro del abogado en Quilín es totalmente incierto.

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