"Ley Hinzpeter": El día en que Piñera intentó aprobar una ley Antiencapuchados

Hinzpeter

El exministro del Interior Rodrigo Hinzpeter. Foto: AgenciaUno

El proyecto que aumenta las penas para quienes cometan delitos ocultando su rostro no es nuevo: es la tercera vez que bajo su Gobierno se habla del tema. La primera fue en 2011, en la gestión anterior, cuando la iniciativa llevó el nombre del ministro del Interior de aquel entonces, Rodrigo Hinzpeter.




Una vez más, los encapuchados volvieron a ser tema en la agenda del Gobierno. Con el anuncio del Presidente Sebastián Piñera de establecer discusión inmediata al proyecto de ley que busca aumentar las penas para quienes cometan desórdenes públicos ocultando su rostro, la ley Antiencapuchados reflota por tercera vez en sus mandatos. La más reciente fue en agosto de este año, cuando a propósito de los incidentes en el Instituto Nacional, Piñera comunicó que ingresaría la iniciativa.

"En Chile no queremos encapuchados y aquí hay que tener muy claro de qué lado estamos. Bienvenidas las personas que quieran expresarse protestar a rostro descubierto, a la chilena, pero no queremos, ni vamos a tolerar la cobardía y la vileza de aquellos que lo hacen encapuchados para ocultar su identidad y que atentan contra lo más sagrado de nuestras vidas", dijo el Mandatario en ese momento.

Finalmente no lo hizo el Ejecutivo, sino los senadores Felipe Kast, Andrés Allamand, Felipe Harboe, José Miguel Insulza y Víctor Pérez a principios de septiembre. Esta es la moción parlamentaria que el Gobierno patrocinará y que consiste en una modificación al Código Penal para establecer mayores penas para quienes cometan delitos en actos públicos o contra las personas cubriendo su rostro.

Pero la discusión se había instalado originalmente en 2011, en medio de las protestas estudiantiles que movilizaron a todo el país. El 4 de octubre de ese año, el Ejecutivo ingresó a la Cámara de Diputados la llamada "Ley Hinzpeter" nombrada así por el ministro del Interior de ese momento, Rodrigo Hinzpeter. El documento incluía una serie de puntos para "fortalecer el resguardo del orden público", entre los cuales se contaban normativas antiencapuchados y antisaqueos. Uno de ellos agravaba las sanciones a quienes cometieran delitos cubriendo su rostro.

"Hoy la disposición que sanciona el orden público es una norma de 1874, absolutamente obsoleta e inservible a objeto de tutelar la paz social en nuestra sociedad contemporánea", dijo en ese entonces Hinzpeter. "Hoy los jóvenes menores de edad, frente al derecho penal, tienen bastante internalizada esta suerte de incapacidad normativa que actualmente tenemos para que el sistema judicial les aplique sanciones, y en consecuencia, día a día ellos mismos van sintiendo menos temor en su actuar", señaló a La Segunda.

Su anuncio provocó las críticas inmediatas de los dirigentes estudiantiles del momento. "No puede ser que una toma de un colegio o de una institución pública sea entendida como un acto de vandalismo que es condenable", dijo la entonces vocera de la Confech, Camila Vallejo. "Es mucho más difícil hoy día ver al Ejecutivo como un actor o un interlocutor válido en esta instancia, donde nuevamente se nos pone la pistola en el pecho", afirmó.

La ley durmió el sueño de los justos en el Congreso hasta julio de 2012, cuando Hinzpeter declaró que estaba dispuesto a hacerle modificaciones.

Recién en 2013 -cuando Hinzpeter había dejado Interior y con dos indicaciones de por medio-, la Cámara de Diputados aprobó en general el proyecto con 57 votos a favor y 54 en contra, más una abstención. Sin embargo, los puntos icónicos de la iniciativa fueron rechazados: no prosperó sancionar a los manifestantes que acudieran a las protestas cubriendo su rostro ni agravar las sanciones para aquellos encapuchados que cometieran delitos o desórdenes graves.

"Los encapuchados no son solo delincuentes, son signos de estos tiempos. Si no somos capaces de adoptar otras medidas que no sean solo establecer más represión, esto se seguirá replicando. Si no somos capaces de entender la frustración y la rabia que tienen los jóvenes hoy, pregunto de qué estamos hablando", declaró la diputada Alejandra Sepúlveda durante la sesión.

El 30 de octubre de 2013 fue el turno del Senado. La cámara rechazó la "Ley Hinzpeter" con 12 votos a favor y 16 votos en contra, de los senadores Isabel Allende (PS), Soledad Alvear (DC), Ximena Rincón (DC), Camilo Escalona (PS), Eduardo Frei (PS), José Antonio Gómez (PR), Ricardo Lagos Weber (PPD), Juan Pablo Letelier (PS), Jorge Pizarro (DC), Jaime Quintana (PPD), Fulvio Rossi (PS), Mariano Ruiz-Esquide (DC), Eugenio Tuma (PPD), y los DC Ignacio Walker, Patricio Walker y Andrés Zaldívar.

"Voy a rechazar esta iniciativa, pues, en definitiva, criminaliza la protesta social y las movilizaciones, y no resuelve el problema de la delincuencia. ¡No es eficaz ni eficiente, y su objetivo es solo un asunto publicitario!", declaró el senador Tuma en la sala.

Los parlamentarios oficialistas Lily Perez, Ena Von Baer, Francisco Chahuán, Juan Antonio Coloma, Alberto Espina, José García, Alejandro García-Huidobro, Carlos Kuschel, Carlos Larraín , Jaime Orpis, Víctor Pérez Varela y Baldo Prokurica votaron a favor.

"¡Vivan los encapuchados!" exclamó el senador Espina al finalizar la votación.

Para destrabar el impasse, la comisión Mixta elaboró un informe que se votó en la Cámara Baja. Fue rechazado también con 43 votos a favor y 51 en contra.

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