Linda McCartney en su aniversario: su último show junto a Paul fue en el Estadio Nacional

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Paul y Linda McCartney. Foto: Gunther / MPTV

La activista, música y fotógrafa hoy hubiera cumplido 78 años de vida. Un libro con sus fotografías aparecido esta semana recuerda su legado. Pero también hay otro relato: la última vez que estuvo en un concierto masivo con el ex Beatle fue en Santiago.


Paul McCartney guarda intensos recuerdos de su primera vez en el Estadio Nacional, el jueves 16 de diciembre de 1993. Así al menos lo ilustró una década después, en un tour book –el habitual libro de giras que se vende como merchandising en los shows- donde escogía sus recitales más memorables del último tiempo.

"(De la gira de 1993) lo que más recuerdo es Santiago. Fue el último show de ese tour. Además, el estadio era donde Pinochet había encerrado a todos los presos políticos, así que fue escalofriante estar en el vestuario donde sabíamos que habían disparado a todos los poetas y artistas. Y tuve la sensación de tener que exorcizar el demonio, así que me sentí muy bien cantando ahí Let it be. Hay un lugar similar en Frankfurt donde Hitler había hablado, y cuando sabes que Hitler o Pinochet han estado en estos lugares y han hecho un trabajo sucio, hay una especie de bendición cuando entras y cantas una canción pacífica. Y ese fue un espectáculo particularmente bueno, una gran multitud de 70 mil personas. La gira les encantó a todos. Fue como un gran espectáculo familiar, nuestra última parada en ese tour, y todos estaban felices de irse a casa. Pero esa cosa del camarín es lo que me queda en la mente".

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PAUL MC CARTNEY - 1993 - CONCIERTO GIRA - CHILE[/caption]

Puede que en esa noche de los 90 Sir Paul se haya remecido con el pasado más dramático del recinto de Ñuñoa. Pero había algo que no sabía: ese concierto fue su última vez con su esposa y el gran amor de su vida, Linda McCartney, en un escenario masivo. La fotógrafa, activista y compañera que conoció en 1967, con la que integró la fundamental banda Wings en los 70 y que lo secundaría desde los teclados en gran parte de los recitales de su trayectoria, no estuvo más después de esa escala en la capital: fue diagnosticada de cáncer de mama en 1995 y su condición empeoró rápidamente. Se retiró de la actividad pública y finalmente falleció el 17 de abril de 1998, a los 56 años.

El ex Beatle retornó de modo muy paulatino a las presentaciones, sólo retomando las grandes giras en abril de 2002, para el Driving World Tour.

Su periplo anterior, el New World Tour, se extendió desde el 18 de febrero de 1993 en Milán hasta el 16 de diciembre de ese mismo año, precisamente en Santiago. El músico venía sacudiéndose sus fantasmas más tormentosos: unos años 80 cruzados por la irregularidad discográfica, el desdén insolente con que el mundo miró a los grandes dinosaurios del rock durante ese decenio y, sobre todo, el brutal crimen de John Lennon, no sólo la feroz pérdida de su gran amigo, sino que también la tragedia que ensombreció a todo el resto de los Beatles.

En los 90, McCartney se recuperó con lo de siempre: melodías efectivas, radiales y masivas, entrelazadas esta vez en el álbum Off the ground (1993), donde había hits como Hope of deliverance.

En ese contexto aterrizó en Santiago, precisamente con un espectáculo que balanceaba el ayer y el hoy. Partió con Drive my car, esa composición cruda que en 1965 anunciaba la madurez Beatle, para luego ir por éxitos solistas (Coming up, Peace in the neighbourhood, la propia Off the ground), hasta rematar en I Saw her standing there y Hey Jude.

Como en las dos décadas anteriores, Linda siempre fue activa protagonista del concierto: en panderos o teclados, su silueta y su contribución eran parte habitual de la performance. "Tengo muy buenos recuerdos de ese show. Nadie sabía lo que sucedería posteriormente", ha dicho el cantante en varias entrevistas al recordar ese momento y el hecho de que nunca más se subiría a un escenario junto a su esposa.

En efecto, muchos coleccionistas de la obra de McCartney en el mundo buscan audios e imágenes de esta presentación precisamente por lo mismo: para atesorarla como un hito, un instante único e irrepetible.

Eso sí, Paul estuvo lejos de olvidarse de su pareja. En las giras posteriores, siempre le dedicaba el tema My love (1973), mientras imágenes de ambos se proyectaban en las pantallas gigantes. Por su parte, la huella de Linda Louise Eastman –su verdadero nombre- también ha seguido asomando a través de diversas expresiones. Sobre todo en lo suyo, la fotografía.

La semana pasada –justo en la previa al aniversario de hoy, cuando hubiese cumplido 78 años- llegó al mercado The Polaroid Diaries, un libro que muestra las imágenes cotidianas capturadas por la estadounidense; ahí se puede ver al ex Beatle con sus hijos, en su casa, leyendo cuentos, paseando mascotas o riendo con sus amigotes. Una leyenda en plan pagano y terrenal.

Es parte de la herencia de Linda. La mujer que se abrazó por última vez con el amor de su vida en un escenario por aquí muy cerca, en el Nacional de Ñuñoa, aquella noche que también marcó el primer cara a cara de uno de los Fab Four con nuestro país.

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