Los huevos de moscas, el desconocido origen de la controversia entre Chile y Bolivia por el río Silala

Evo Morales en una visita al río Silala, en el departamento de Potosi, en marzo de 2016.

En la Corte de La Haya se iniciaron los alegatos por el caso. La defensa chilena reveló una carta de 1928 que señala que la canalización parcial del río -obra que es la raíz del cuestionamiento boliviano- se realizó con el fin de evitar que los insectos contaminaran el agua que servía para el consumo humano.




Razones sanitarias fueron el motivo por el cual fueron construidos, en 1928, los canales en territorio boliviano que alteraron parcialmente el cauce del río Silala y que derivaron, décadas después, en una controversia entre Chile y Bolivia.

Este es uno de los nuevos antecedentes revelados por la defensa chilena en su demanda contra el Estado boliviano ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde este viernes comenzaron los alegatos del caso.

Puntualmente esas obras de canalización llevaron, en 2016, al entonces Presidente de Bolivia, Evo Morales, a acusar a Chile de “robar” esas aguas, desviando artificialmente el caudal del Silala, que tiene su origen en el altiplano del vecino país.

Sin embargo, según la demanda presentada por Chile, el Silala siempre fue un río internacional, que -por la pendiente y la gravedad- escurría naturalmente hacia territorio chileno.

En las exposiciones de este viernes, la defensa chilena -que encabezan la agente Ximena Fuentes (subsecretaria de Relaciones Exteriores), la coagente Carolina Valdivia y la jurista holandesa Johanna Klein Kranenberg, coordinadora ejecutiva del caso- mostró documentos que acreditan que la canalización del río fue realizada, con la venia de las autoridades bolivianas, con el fin de “evitar la contaminación del agua con huevos de moscas verdes que se estaban reproduciendo en la vegetación alrededor del Silala”.

El antecedente -que fue incluido en la memoria presentada por Chile y que recién este viernes salió a la luz- fue mencionado por Klein.

La coagente Carolina Valdivia, la agente Ximena Fuentes, y la jusrista holandesa Johanna Klein, coordinadora ejecutiva del caso.

Según su relato, a inicios del siglo XX, la empresa inglesa de ferrocarriles “Antofagasta and Bolivia Railway Company (FCAB)” había obtenido la concesión de las aguas del Silala o Siloli en 1906, por parte de Chile, y en 1908, de Bolivia, en vista de que por ser un río internacional ambos países tenían derechos.

El objetivo de FCAB era tener un suministro para sus máquinas a vapor, pero también abastecer de agua potable a Calama, Antofagasta y otros poblados chilenos, para lo cual se realizaron trabajos para generar tomas de agua, dado que Bolivia sólo podía darle un uso marginal debido a las condiciones geográficas y las consiguientes dificultades técnicas.

Esas primeras obras, en todo caso, no afectaban el paso del río por un humedal en territorio boliviano, donde crecía vegetación y se desarrollaban animales e insectos.

Los canales en territorio boliviano, en los que Bolivia se apoya para su defensa legal, fueron excavados (posteriormente) en 1928, por razones sanitarias”, explicó la abogada Klein.

En carta de 1928, dirigida a la junta de directores en Londres, el director general de FCAB (la compañía concesionaria de las aguas) explicaba que se habían descubierto ciertos huevos de moscas, bajo el examen microscópico en el agua de Antofagasta. La causa fue rastreada hasta las obras de cabecera en el valle del Siloli (Silala), donde hay un considerable crecimiento vegetal, a través del cual esa agua tiene que fluir antes de llegar a la toma”, comentó la jurista ante la Corte.

Estos huevos eclosionan en una especie de pequeña mosca verde (...) Los esquemas para superar esta dificultad han sido preparados por el primer ingeniero de obras hidráulicas, de limpiar el curso del agua a través del valle, cortando un canal de tierra desde los manantiales superiores hasta las existentes obras de tomas, y también una zanja de bifurcación del manantial el Cajón, cerca de la toma”, dice la carta de 1928, aludida por la representante nacional.

Esto pone fin a cualquier teoría de Bolivia sostenida en el pasado de que los canales fueron construidos para desviar las aguas de Bolivia hacia Chile”, declaró Klein, quien añadió que esa canalización, en la que no tuvo injerencia el Estado chileno y sólo alteró un tramo en territorio boliviano, no afectó el curso internacional del río.

Estos trabajos de construcción obviamente eran conocidos por Bolivia y no fueron objetados. Estos cauces no cambiaron ni desviaron el curso del río a Chile”, dice, por su parte, la memoria presentada a la Corte.

Los alegatos ante La Haya comenzaron a las 10 de la mañana (hora chilena) con la exposición de la agente chilena y actual subsecretaria de Relaciones Exteriores, Ximena Fuentes, quien señaló que en la contramemoria de Bolivia (documento en respuesta al texto chileno), por primera vez las autoridades del vecino país presentaron estudios científicos que ratifican que el Silala es un río internacional.

Existen estudios geológicos y geomorfológicos que indican, de forma concluyente, que un río ha fluido desde lo que hoy es Bolivia a lo que hoy es Chile a lo largo de al menos 8.400 años”, añadió Fuentes.

La fase oral del juicio se extenderá hasta el 14 de abril y el próximo lunes serán los alegatos de la contraparte boliviana.

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