Muerte de icónico líder indígena brasileño desnuda drama de pueblos amazónicos por Covid-19

(Foto: Reuters) El líder indígena Paulinho Paiakã participa en una protesta en Brasilia, en abril de 2017.

El cacique Paulinho Paiacã ganó reconocimiento mundial por liderar la lucha contra la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte en los años 80.




Considerado un guardián de la Amazonía, el cacique Paulinho Paiacã se convirtió en una de las últimas víctimas del Covid-19 en Brasil. El deceso del icónico líder indígena, que ganó reconocimiento mundial por liderar la lucha contra la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte en los años 80, puso de relieve la dramática situación que enfrentan los pueblos indígenas amazónicos ante el avance de la pandemia.

Paiacã, de la etnia Kayapó, murió el miércoles después de permanecer varios días ingresado en un hospital de Redenção, en el sur del estado amazónico de Pará (en el norte de Brasil), donde el coronavirus sigue avanzando con fuerza, indicó Gert-Peter Bruch, fundador de Planeta Amazonía. Paiacã “trabajó toda su vida para construir alianzas en todo el mundo para salvar la Amazonía”, dijo Bruch a France Presse. “Estaba muy adelantado a su tiempo. Hemos perdido un guía de mucho valor”, agregó. El cacique fue diagnosticado con el nuevo coronavirus el 8 de junio después de visitar su pueblo natal, A-ukre (a 280 km de Redenção).

Paiakã en la portada de Parade Magazine, en abril de 1992.

La Asociación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) expresó su luto. “Su legado deja en la historia y en la vida de los pueblos una construcción de mucha fuerza”, afirmó esa entidad en un comunicado.

Paiacã, de 67 años, era un cacique del pueblo Kayapó, en el norte de Brasil. Junto con su tío, el histórico cacique Raoni Metuktire, fue uno de los principales nombres de la lucha indígena contra la construcción de Belo Monte, una inmensa hidroeléctrica levantada en el corazón de la selva amazónica en Pará.

Como uno de los principales líderes del Encuentro de los Pueblos Indígenas del Xingu, en 1989 reunió en la ciudad de Altamira a indígenas de diversas etnias, activistas internacionales y celebridades como el cantante Sting para discutir medidas contra el proyecto de infraestructura, en el papel desde 1975, y la defensa de los bosques. El movimiento ayudó a convencer al Banco Mundial de retirar recursos para Belo Monte, aunque el proyecto continuó en 2011. En noviembre pasado, el Presidente Jair Bolsonaro inauguró la 18ª y última turbina de la cuestionada represa, la cuarta mayor hidroeléctrica del mundo.

(Foto: Archivo Instituto Raoni) Paulinho Paiakã (al centro) con su tío Raoni y Sting.

Pero la vida del cacique también se vio salpicada por diversas polémicas. En 1992 fue acusado, junto a su esposa Irecrã, de violación y abusos por la estudiante Sílvia Letícia da Luz Ferreira, de 18 años de edad. El caso tuvo repercusión mundial, en momentos en que Brasil recibía la Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente ECO-92. Fue absuelto en 1994, pero tras un recurso de la Fiscalía, el caso volvió a juicio y fue condenado en 1998 a seis años de arresto domiciliario.

En los últimos años, Paiacã se mantuvo activo en su lucha a favor de la Amazonía, manifestando, también, su preocupación por la visión de Bolsonaro que defiende la explotación minera y agrícola en tierras protegidas.

Preocupación por pueblos amazónicos

Diversas organizaciones han alertado del riesgo de un etnocidio en caso de que el Covid-19 siga avanzando por el interior de la Amazonía junto con el aumento de los invasores de tierra y llegue hasta las comunidades aisladas. A comienzos de mes, las Oficinas de ONU Derechos Humanos para América del Sur, junto a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), expresaron alarma por los contagios y fallecimientos que han afectado a los pueblos indígenas amazónicos.

“Habitada por más de 420 pueblos indígenas -al menos 60 de ellos en aislamiento voluntario-, la Amazonía es una de las regiones natural y culturalmente más diversas del mundo. Allí la propagación de Covid-19 ha crecido de manera exponencial, afectando a pueblos que viven en la región amazónica (…) El Covid-19 ha puesto en grave riesgo la supervivencia y los derechos de los pueblos indígenas de la cuenca del Amazonas”, advirtieron las entidades en un comunicado.

Cementerio de Nossa Senhora Aparecida, en Manaos, Brasil AFP

Una de las principales preocupaciones es el Vale do Javari, situado en el extremo occidental del estado de Amazonas, cerca de la frontera con Perú, y una de las regiones con mayor número de indígenas no contactados del mundo. La región, de 85.444 km2, posee una población de aproximadamente 7.000 indígenas de seis etnias diferentes. Con el fin de contener el avance de la enfermedad, el gobierno brasileño inició este miércoles una expedición hasta el Vale do Javari para realizar el seguimiento médico de un parte de la población y trasladar equipo sanitario necesario para el combate a la pandemia.

Se considera que los indígenas korubos, al igual que otros grupos no contactados de la Amazonía que han sido recientemente contactados, corren mayores riesgos de contagio de enfermedades infecciosas porque carecen de defensas inmunológicas contra los patógenos que pueden ingresar las personas del exterior. Por eso son tan susceptibles a enfermedades respiratorias como el Covid-19, reportó la revista National Geographic.

El coronavirus ya afectó a 103 pueblos indígenas en Brasil, según un balance de la APIB, que contabiliza 5.484 contaminados y 287 fallecidos. Conjuntamente con los números obtenidos por los departamentos de salud pública de todo el país, las estadísticas de la APIB revelan que el 9,1% de las personas indígenas que contraen la enfermedad mueren, casi el doble de la tasa del 5,2% que se obtuvo para la población general de Brasil.

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