Renovación en el arbitraje y apuesta por las mujeres: el análisis de Castrilli en sus primeros días en Chile

Javier Castrilli, en su asistencia al Superclásico, en Rancagua

Javier Castrilli, en su asistencia al Superclásico, en Rancagua (Foto: Agenciauno)

El nuevo jefe de los árbitros del fútbol nacional ha desarrollado una exigente agenda desde que llegó al país, hace casi una semana. Planea una revolución en el arbitraje, que contemplará la salida de jueces. Busca darles tiraje a los jueces más jóvenes.




Javier Castrilli llega al estadio El Teniente de Rancagua para presenciar el Superclásico entre Universidad de Chile y Colo Colo y los hinchas lo aplauden. Los fanáticos ven en el ex juez argentino, quien hace seis días asumió la presidencia de la Comisión de Árbitros, a una personalidad del fútbol sudamericano, que marcó una escuela con un estilo inconfundible. Pero también distinguen en su figura la esperanza de que el referato nacional recupere el nivel que alguna vez tuvo y que en el último tiempo se extravió notoriamente.

El transandino agradece el cariño, pero no pierde el foco. A Rancagua, como a todos los lugares que ha visitado, llega a evaluar el arbitraje y así lo hará. Y, en la línea de lo que se le conoce, no le tiembla la mano para reconocer que hubo errores en la conducción de Roberto Tobar, aunque tampoco dudará en ungirlo. “Hace un año y medio, más o menos, que emití un juicio de valor de lo que significa para el resto de América. Es el más grande, pero también, obviamente, comete sus errores, como todos los hemos cometido. Entonces, sí, el arbitraje no alteró el desarrollo, mucho menos el resultado y creo que, en líneas generales, más allá de las posibles equivocaciones que haya tenido, es importante que no haya influenciado en el desarrollo ni en el resultado del juego”, evaluó. El mismo ejercicio ha repetido con todas las actuaciones que ha visto en vivo o que ha revisado en registros audiovisuales.

Castrilli llegó a trabajar. Su día parte cerca de las 7 de la mañana. Está alojado en un hotel en Vitacura, cuyo gimnasio aprovecha para realizar actividad física antes de que un móvil dispuesto por la ANFP lo pase a llevar y lo traslade hasta su oficina en la sede del fútbol chileno. En ese lugar pasa el resto de la jornada. En sus primeros días, considerando la necesidad de interiorizarse del medio al que llega y de revisar la mayor cantidad de material posible, su permanencia se ha estirado hasta la medianoche. Ahí recibe una alimentación rígida, pues una de sus preocupaciones es mantener una óptima condición física.

Su oficina se transformará en uno de los ejes de su gestión. Ya se ha reunido de manera individual y grupal con algunos jueces. Por lo pronto, una de las primeras certezas es que la puerta estará abierta para dialogar con los timoneles de los clubes, sobre todo si pretenden traspasarle quejas y sugerencias. Este lunes, se presentó formalmente ante el Consejo de Presidentes.

Javier Castrilli, en su primera conferencia como nuevo presidente de la Comisión de Árbitros de la ANFP.
Javier Castrilli, en su primera conferencia como nuevo presidente de la Comisión de Árbitros de la ANFP.

Castigos públicos

Las extensas jornadas de trabajo que ha desarrollado Castrilli ya le han permitido formarse una imagen inicial del referato chileno. Y, en esa línea, esbozar las primeras estrategias para comenzar a solucionar los problemas que ha detectado. El ex juez argentino pretende desarrollar un trabajo personalizado al momento de corregir elementos técnicos que vaya observando en el transcurso de los partidos, a diferencia de sus antecesores, que solían optar por rutinas generales. Así, por ejemplo, trabajará conceptos específicos como apreciación y manejo, buscando transferir algo de la impronta que lo caracterizó en su paso por los campos argentinos e internacionales.

Marcar y sancionar los errores será, naturalmente, parte de su tarea. En ese contexto, en la mente de Castrilli figura una modificación de fondo: que las sanciones a los jueces que cometen equivocaciones durante los partidos sean públicos, a diferencia de lo que ha ocurrido tradicionalmente. La magnitud de los errores determinará, proporcionalmente, la de la pena. De esta forma, también existirá la posibilidad de que el juez en cuestión sea convocado a una capacitación para enfatizar en los aspectos técnicos que descuidó en el partido específico.

En ese mismo contexto figura otra iniciativa: que en los castigos se establezcan límites conocidos. De esta manera apuntará a reducir al mínimo las especulaciones. “La premisa del trabajo de Javier es la transparencia absoluta”, recalcan desde la sede del fútbol chileno, en Peñalolén.

Renovación y apuesta por las mujeres

Castrilli buscará la renovación total del arbitraje chileno, lo que va desde la erradicación de los errores que han marcado al arbitraje hasta que asumió su control hasta la desarticulación de eventuales focos que expliquen las variadas equivocaciones que se han cometido. En ese contexto, apelará a darle ‘tiraje a la chimenea’, apostando fundamentalmente por los elementos jóvenes que han surgido en los últimos años y los que pretende ir descubriendo y promoviendo. Ese proceso, irremediablemente, conllevará otro: el de la salida de los árbitros que considere que no tengan el nivel de competencia al que aspira. Se da por hecho de que impondrá cambios de nombres, como los que instruyó este fin de semana, cuando, salvo excepciones como la de Tobar, optó por mandar a la cancha a la nueva camada.

Una señal potente en este sentido podría producirse, específicamente, en octubre. A Castrilli le corresponderá la responsabilidad de despachar el listado de los jueces que detentarán la condición de árbitros FIFA. Vale decir, los que estén habilitados para vigilar el cumplimiento del reglamento en competencias internacionales. Será la primer oportunidad del argentino para apostar verdaderamente por el recambio.

El transandino ya definió, en todo caso, una apuesta particular: respaldará considerablemente la labor de las juezas María Belén Carvajal y Cindy Nahuelcoy, al punto de darles constantes opciones de dirigir en Primera División. Para el argentino, la presencia femenina es un capital considerable del arbitraje chileno. Una ventaja comparativa que, según ha comentado a algunos cercanos que ya ha generado en la asociación, lo pone al nivel de Brasil.

Como el trabajo de Castrilli tiene carácter federativo, otra de sus funciones será reunirse con los cuerpos técnicos de todas las selecciones, incluida la adulta. La intención es explicar todos los aspectos reglamentarios que puedan darse en determinados compromisos, incluidas las respectivas actualizaciones.

Sigue en El Deportivo

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.