Simon Rattle, director de la Sinfónica de Londres: “El sector cultural británico tiene una economía vibrante, pero el coronavirus lo ha impactado”

El conductor Sir Simon Rattle dirige tres de los 12 conciertos de la temporada Always Playing de la Orquesta Sinfónica de Londres a través de la plataforma de la Fundación CorpArtes. Foto: Oliver Herbig

El conductor inglés más importante de los últimos años habla sobre sus esperanzas en un mundo con y sin pandemia, destaca la labor artística en su país y se refiere a los conciertos que la Fundación CorpArtes transmitirá por su plataforma desde este lunes.




Se podría aventurar a decir que el director de orquesta inglés Simon Rattle (o Sir Simon Rattle, para los que gustan de anteponer los títulos de honor) tiene un innato carisma evangelizador. No es un predicador a la vieja usanza de los pregoneros que no aceptan diálogos, sino que es más bien un músico coloquial, cercano, moderno, amable, cívico. Es la antítesis de Arturo Toscanini, Fritz Reiner o Herbert von Karajan, acostumbrados a que su palabra fuera la ley y a que se tocara sólo lo que consideraban digno. Por el contrario, Simon Rattle (1955) es un inquieto practicante de la democracia musical y de los acuerdos a la hora de elegir repertorio. Es, para ponerlo en otras palabras, el mejor maestro y motivador para quienes quieran acercarse a la llamada música clásica, docta, seria, selecta, de repertorio escrito o como quiera etiquetársela.

Su semblante afable, una voz profunda y su abundante cabello ondulado son marcas físicas características de quien por 16 años fue director de la orquesta más prestigiosa del planeta, la Filarmónica de Berlín (desde el 2002 al 2018), y que ahora está al mando de la Orquesta Sinfónica de Londres, la agrupación clásica más relevante de Gran Bretaña y una de las 10 mejores del mundo de acuerdo a una reciente elección de BBC Music Magazine. Desde este lunes, el conjunto estará disponible en la plataforma de la Fundación CorpArtes con su temporada de 12 conciertos llamada Always Playing: acá se alternan directores como el propio Rattle, el ruso Valery Gergiev, el estadounidense Michael Tilson-Thomas o el británico John Eliot Gardiner.

El abono a los 12 conciertos tiene un valor de 50 mil pesos (poco más de 4 mil por presentación), pero desde diciembre también habrá venta individual de cada uno de ellos. Su repertorio es amplio e incluye desde Igor Stravinsky (del que el próximo año se cumplen los 50 de su muerte) hasta el contemporáneo John Adams, pasando por los clásicos Gustav Mahler, Giuseppe Verdi y Claude Debussy. La temporada Always Playing de la Sinfónica de Londres viene acompañada de dos secciones gratuitas en la misma paltaforma de CorpArtes: LSO Play y Sesiones de Café, de carácter didáctico, con cápsulas de músicos de la London Symphony y con la posibilidad interactiva de ver familias de instrumentos dentro de la ejecución de una pieza orquestal.

Nacido en Liverpool y probablemente el más importante y mediático de los directores de orquesta británicos vivos, Simon Rattle respondió una serie de preguntas a La Tercera PM. Su entusiasmo habitual parece no ceder en tiempos de confinamiento y aún recuerda con memoria alerta su paso por Chile en mayo del 2019, cuando junto a la Orquesta Sinfónica de Londres ofreció dos conciertos en el Teatro CorpArtes.

En medio de la pandemia, parece que a las orquestas les llevará mucho tiempo volver a hacer una gira mundial, ¿Se perderá esa misión de educación musical presencial de alguna manera?

Antes que nada, creo que hay que decir que este es un momento extraordinario. Sé que ahora se siente como si no pudiéramos hacer una gira nuevamente. Y cuando la hagamos seguramente ya no será como antes. Sin embargo, ha sido tan alentador y estimulante ver cómo los músicos y técnicos no se han visto intimidado por la pandemia y se han adaptado rápidamente para seguir haciendo música en nuestros hogares o en el estudio de grabación. También es grato ver cómo la Orquesta Sinfónica de Londres ha trasladado con éxito gran parte de su trabajo educativo al sistema online, ampliando enormemente nuestra presencia digital. Hemos encontrado formas de seguir haciendo lo que mejor hacemos.

¿Tal vez al final de esta crisis habrá al menos más público conocedor de la música clásica a través del streaming?

Podría perfectamente ser así. La Sinfónica de Londres y otras orquestas han logrado grandes avances para acercar la música clásica a través de la educación y el trabajo de divulgación. Pero lo que es alentador en este período es que el interés, la curiosidad y el amor por la música de la gente no se ve disminuido. En estos tiempos difíciles la música se ha convertido en una fuente de consuelo, alegría y estímulo. Me sorprendió este fin de semana el desfile anual del Domingo de la Memoria en el centro de Londres cuando, como nación el Reino Unido recuerda a aquellos que han perdido la vida en un conflicto militar. Es una ocasión noble y digna conducida puramente a través de música en vivo, el profundo impacto de dos minutos de silencio y el sonido de un cañón. Sin palabras. Música y sonido comunicando todo.

Simon Rattle y la Orquesta Sinfónica de Londres en el Teatro CorpArtes de Santiago durante sus conciertos en mayo del 2019. Foto: Fundación CorpArtes.

En medio de la pandemia, algunos gobiernos en el mundo tienden a reducir el gasto en cultura, ¿Cuál es su opinión al respecto?

El gobierno de cada país tendrá inevitablemente un enfoque diferente sobre la cultura y las artes. En el Reino Unido, en los últimos años, los sectores creativos y culturales han respondido al deseo del gobierno de que la industria se vuelva más autosuficiente. Las organizaciones culturales británicas han desarrollado modelos de negocios que proporcionan fuentes de ingresos desde una variedad de fuentes, ya sea taquilla, derechos de películas, derechos de transmisión, restaurantes, bares y venta al por menor que pueden funcionar junto con eventos culturales. El gobierno proporciona dinero para el semillero artístico, lo que a su vez genera múltiples ingresos secundarios. El sector cultural ha demostrado ser hábil para adaptarse a esto y ha dejado en claro que es un sector bien administrado, altamente emprendedor y capaz de proporcionar contribuciones muy significativas a las finanzas de la nación en declaraciones de impuestos. También es un imán para otras empresas en tecnología, y hotelería, creando una minieconomía vibrante. De hecho, alimentar y hacer crecer la economía no es una carga para la cultura. Pero esa es también la razón por la que el impacto de la pandemia ha sido tan profundo en el sector cultural y en las industrias asociadas. La respuesta del gobierno del Reino Unido ha sido ayudar financieramente donde sea posible para posibilitar que el sector sobreviva. Porque creen que una cultura vibrante y robusta contribuye a una sociedad saludable.

La Sinfónica de Londres siempre ha sido muy versátil y entre otras actividades ha grabado bandas sonoras de películas famosas para autofinanciarse: ¿Cómo ha lidiado con la pandemia en relación con sus orquestas hermanas en Europa continental?

Cuando el calendario de conciertos y giras lo permite, la London Symphony continúa en los estudios grabando junto a otros artistas, pero también para películas y videojuegos. Son experiencias que brindan oportunidades a los intérpretes, importantes ingresos adicionales, pero también colocan a la orquesta frente a nuevos públicos que, a su vez, pueden querer explorar más la música de la agrupación. Igualmente importante es el trabajo de enseñanza y tutoría que muchos músicos realizan para el programa LSO Discovery o para estudiantes privados o en conservatorios en Londres y en el extranjero. Este cóctel de creación musical enriquece a todos e informa nuestro trabajo sinfónico.

Entre los conciertos disponibles en Chile a través del convenio entre la Fundación CorpArtes y la orquesta se encuentran los tres principales ballets de Igor Stravinsky dirigidos por usted. ¿Qué es lo que todavía hace que su música sea tan atractiva para nosotros?

Escribió obras maestras en casi todos los géneros y su capacidad para reinventarse continuamente le aseguró que la música que compuso cuando tenía 80 años sonara tan nueva como cuando cuando sorprendió a todo el mundo en 1913 con La consagración de la primavera. Sabía exactamente hasta dónde llegar con nuevas ideas para sus audiencias sin perderlas por completo. Su influencia fue enorme, desde Aaron Copland y Carl Orff, hasta Maurice Ravel y Francis Poulenc. Al escuchar la música de Stravinsky, uno se deja llevar por su deslumbrante invención por encima de todo. Liberó el ritmo como una fuerza organizadora, construyendo música a partir de pequeños bloques de sonido ingeniosamente tejidos en combinaciones que hacen cosquillas en los oídos.

¿Cree que Beethoven se merece otra oportunidad en su 250 aniversario el próximo año teniendo en cuenta que en el 2020 no se pudieron realizar los conciertos homenaje por la pandemia?

La cuestión es que la música de Beethoven será relevante y resonante en todos los años y épocas, no sólo en el aniversario. De alguna manera me alegro de que la pandemia haya impedido un exceso de Beethoven. Así podremos seguir explorando cómodamente sus obras en programas de conciertos en el futuro: su influencia está en todas partes. Dicho esto, estoy encantado de haber tenido la oportunidad de dirigir por primera vez su oratorio de Cristo en el Monte de los Olivos, un gran éxito entre el público de toda Europa en enero y febrero.

En los conciertos de Always Playing también estará Harmonielehre de John Adams, un verdadero clásico de nuestro tiempo y que evidentemente has tocado y grabado. ¿Cuándo y cómo se da cuenta un músico de que está frente a una obra que durará para siempre?

Harmonielehre, que significa Lección de Armonía y fue compuesta en 1985 cuando Adams tenía casi 30 años está llena de sueños surrealistas y ritmos post-minimalistas, de brillo y energía. Se abre con varios acordes en mi menor. Las 39 repeticiones en mi menor al comienzo de Harmonielehre se inspiraron en un sueño que Adams tuvo a partir de un gran barco petrolero en la Bahía de San Francisco. Al contemplar a este auténtico monstruo marino, Adams soñó que de repente despegaba “como un cohete con una enorme fuerza de levitación”. A la mañana siguiente, Adams concibió la apertura de la pieza, el propulsor explosivo de su propio cohete sinfónico, que era un encargo de la Orquesta Sinfónica de San Francisco. La gran escala y la ambición de esta pieza la convierten en un clásico moderno. John Adams y yo somos realmente una familia. Lo conozco desde hace mucho tiempo y estoy emocionado de verlo ahora reconocido como el gran compositor de Estados Unidos, aunque él nunca se comportará como tal. Harmonielehre podría ser en términos musicales similar a la sensación de estar despegando en una avioneta, pero al mismo tiempo muy cerca del suelo, palpando la emoción de lo que sucede debajo.

Las palabras de CorpArtes

La temporada Always Playing se compone de conciertos recientes de la Orquesta Sinfónica de Londres, con un repertorio amplia ambición tradicional (la Segunda Sinfonía Resurrección de Mahler dirigida por Semyon Bychkov o el Réquiem de Verdi conducido Gianandrea Noseda), pero también con espacio a obras más cercanas en el tiempo como la mencionada Harmonielehre de John Adams, la Sinfonietta de Leos Janacek o el Concierto en Fa de George Gershwin.

Esta temporada es pagada, pero además están las secciones LSO Play Sesiones de Café, de carácter más didáctico e interactivo y totalmente gratis. Los tres espacios son parte del acuerdo de la Fundación CorpArtes con la Orquesta Sinfónica de Londres. “Son conciertos que hemos buscado poner a disposición en toda Latinoamérica, para poder acompañar a través de estas grandes interpretaciones en tiempos en que sigue todo muy incierto”, dice Francisca Florenzano, directora ejecutiva de Fundación CorpArtes.

Corpartes es de esta manera una embajadora latinoamericana de la orquesta más importante de Gran Bretaña. “Con la Orquesta Sinfónica de Londres compartimos la convicción que las artes y la educación artística son fundamentales para el desarrollo integral de todas las personas. En el contexto de la pandemia por el Covid-19, Fundación CorpArtes concretó una alianza que nos permitiera acercar contenidos de alto nivel a las personas de toda la región, pero que fueran a la vez un aporte en el aprendizaje y conocimiento de diversas obras musicales de todo el mundo", agrega la ejecutiva.

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