“Una cacería despiadada de un ser humano demonizado”: así lanza Rojas hoy el libro de su ministerio flash

Con el Presidente y el canciller en gira por Europa, la duda es si al lanzamiento de esta tarde asistirá su ex jefe en el Segundo Piso de La Moneda, Cristián Larroulet, quien sí fue invitado. Nadie presentará el libro, sino que el autor será entrevistado. En el salón del Ritz (19.30 horas) caben, según los organizadores, 400 personas.


Hasta esta mañana no había certeza científica en el Palacio de La Moneda sobre si va a asistir o no esta tarde. Pero Cristián Larroulet, jefe de asesores presidenciales del Segundo Piso del Palacio de La Moneda, sí fue invitado por su ex subalterno, Mauricio Rojas, al lanzamiento (19.30 horas, Hotel Ritz) de “94 horas de una infamia”. Así se llama el libro flash que éste presentará para contar “lo que me pasó a mí” -como él se lo dijo a La Tercera PM hace exactamente un mes-, es decir, su brevísimo paso de un fin de semana por el Ministerio de las Culturas, del que tuvo que salir (9 de agosto) luego de las críticas por haber tratado de “montaje” el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos.

Otro de los ilustres invitados no podrá asistir. El Presidente Sebastián Piñera -cuyo equipo confirmó esta mañana que estaba entre los convocados- se encuentra en gira por Europa. En el mismo periplo se encuentra otra baja: el canciller Roberto Ampuero, cuyo libro en coautoría con Rojas, “Diálogo de Conversos”, detonó el escándalo. Allí el escritor y hoy ministro era el que abría las críticas contra el mundo de los derechos humanos, exigiendo que “se contara la historia completa”, y que “mientras no lo haga, para mí seguirá siendo el museo de la mala memoria”. En el texto Rojas recién entraba al tema después de él.

Para Ampuero el asunto hoy parece ser lejano: salió bien evaluado en las encuestas que midieron el impacto del triunfo sobre Bolivia en La Haya. Para Rojas el asunto hoy es cercanísimo, y ha pasado los últimos días promocionando su libro en twitter y alentando a reservar una copia en Amazon, donde se vende (según el enlace que tuiteó en fin de semana) a 6.92 euros. Quienes han reservado el ejemplar en papel pagaron $12.500.

Son cien (100) páginas de las que el autor no ha querido adelantar ni una sola coma. No quiso dar entrevistas ni conceder extractos a los medios, ni nada. Sólo se mantuvo activo en Twitter y ayer comenzó a circular un teaser en video (o trailer que en algunos casos precede al lanzamiento de un libro), de cuidada producción, con música de fondo y donde se leen palabras como “racista” y otras ideas del resumen que se lee en Amazon, y en el que queda claro que su apuesta es victimizarse.

Estos son los dos párrafos que ahí aparecen:

“Este libro es la crónica de una infamia y de una persecución sin cuartel, de una turba enfurecida que se lanza a una cacería despiadada de un ser humano demonizado, al cual se le puede hacer y decir cualquier cosa. Lo que Mauricio Rojas vivió entre el sábado 11 y el domingo 12 de agosto de 2018 no tiene parangón en la historia del Chile democrático. En pocas horas fue convertido en un ser aborrecible: un negacionista de las violaciones de derechos humanos cometidas bajo la dictadura militar, comparable con quienes niegan el Holocausto; un impostor de tomo y lomo, cuya historia de vida era, en su integridad, un fraude; un fascista, un racista, un mal hijo, un agente de la policía política de Pinochet o, como dijo el secretario general del Partido Comunista, Lautaro Carmona, “un ser despreciable”.

“Sin embargo, esta es solo la superficie de las cosas. Su trasfondo, así como los valores que se ven amenazados por actos semejantes, son mucho más importantes. Lo que el autor experimentó en carne propia no es compatible con una convivencia civilizada y democrática. Este relato sobre cómo se construye, justifica, difunde y masifica la ruindad humana debe servirnos para estar en guardia contra actitudes que, de tolerarse, terminarán emponzoñando nuestra vida social y minando los fundamentos de nuestra democracia. Pasó ya en los años 60 y 70 del siglo pasado y es de esperar que jamás se repita”.

 

La referencia: “Mi Testimonio de Fe” de Longueira

De lo poco que se sabe hasta hoy: el prólogo es de Mario Vargas Llosa; al contrario de los lanzamientos literarios tipo, Rojas no tendrá presentadores, sino que será entrevistado en vivo por el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda; en el salón caben 400 personas, y se invitó a suscriptores de dicho medio y a “cercanos” del autor.

¿Se puede hacer un libro en tan poco tiempo? ¿Qué clase de libro es? ¿Un testamento, un desahogo, un desagravio, una revancha, una memoria? ¿A qué otros casos se parece? ¿Qué esperar de él?

La Tercera PM conversó con el columnista y doctor en filosofía política, Cristóbal Bellolio -quien ha trabajado, al igual que Rojas, para Piñera- y el periodista, autor y editor Diego Zúñiga, que sabe de sobra cómo se produce un libro.

Ambos coincidieron con que el símil más a la mano es “Mi Testimonio de Fe”, el libro que Pablo Longueira le encargó a Ana Victoria Durruty que escribiera por él contrarreloj los últimos días de 2003, cuando la UDI se debatía entre si salvaba la honra de Jovino Novoa o la campaña presidencial de Joaquín Lavín durante el Caso Spiniak. Longueira mezcló entonces política y religión, molestando a sus compañeros de partido (que le pedían que no lo publicara o que lo retrasara), y salió a las calles con una tapa en que aparecen Jaime Guzmán -quien, decía el líder UDI, le había hablado y dado “pistas” del caso-, Tomás Moro y Cristo crucificado.

“Rojas necesita un acto de desagravio terapeútico para cerrar esto”

“En política es importante dejar un testamento, es como la última palabra antes de que te evalúe la historia. Este libro es la suya, él quiere cerrar este episodo; es súper terapéutico cerrarlos vomitando lo que uno siente, él hoy en política es un hombre muerto caminando”, dice Bellolio. Y acota: “Para ser justos con él, en sus pocas horas como ministro lo escuchamos poco y fue la gente de derecha la que habló por él”.

-Al entrar en el link en Amazon se lee: “Este libro es la crónica de una infamia y de una persecución sin cuartel, de una turba enfurecida que se lanza a una cacería despiadada de un ser humano demonizado, al cual se le puede hacer y decir cualquier cosa” y que “esto mina los fundamentos de nuestra democracia. Pasó ya en los años 60 y 70 del siglo pasado”. ¿Qué implica que Rojas compare su caso con el odio de clases de los ’60?
-Estas personas adquirieron conciencia política en un Chile profundamente dividido, son generaciones traumadas. Y cada vez que el diálogo se crispa dicen que les recuerda los ’70… me da risa porque si esos eran los niveles de crispación entonces, todo parece bastante ridículo.

El también abogado profundiza su descripción: “Es su proceso terapéutico, de sanación, de cerrar esto y muchas veces eso se hace por escrito. En tan poco tiempo debe haber contado con speechwriters. Aparte de la dimensión sicológica está la del testamento político, eso de que ‘esto es mi versión’, muy parecido a ‘Mi Testimonio de Fe’ de Longueira. Y la tercera es que él forma parte de una tribu, de un grupo de gente que piensa parecido -El Líbero, la Fundación para el Progreso-; lo que Rojas necesita es un acto de desagravio, que sus amigos vayan y le digan estamos contigo”.

Bellolio dice que ahí “no son tan poca cosa sus amigos: que el prólogo te lo haga un Premio Nobel como Vargas Llosa no es menor”.

El analista no cree que el evento incomode a La Moneda. Argumenta que “para Piñera, los Ampueros, los Rojas son súper importantes en su narrativa de derecha moderna. Él se lo llevó al Segundo Piso, y llegó un momento donde Rojas pidió minutos en cancha”.

-Como en esa entrevista en El Mercurio de promoción de un libro suyo, pero que dio como asesor del Segundo Piso, cuando dijo “conozco al Presidente desde el 2013, he llegado a penetrar su pensamiento”.
-En el libro se va a deshacer en elogios al Presidente. Cuando leí esa entrevista, eso de “he penetrado en profundidad el pensamiento del Presidente”, es como cuando un jugador le pide al DT minutos en cancha, que está listo para entrar a jugar, quería ser figura. En el Segundo Piso no tenía el brillo que podía tener en un ministerio. Yo, que trabajé con Piñera, recuerdo que cada vez que intentaba brillar con colores propios te pegaban un “tate quieto, que acá hay uno solo que brilla”.

Y subraya que “debe estar cargando con la tremenda frustración de sentir que se preparó por años y que cuando por fin lo logra, dura nada. A los que le va ser un poco incómodo es a los Evópoli, que van a ser sindicados como los que pusieron el primer clavo en el ataúd de Rojas”.

“Sacar un libro en tan poco tiempo ha de haber sido una pesadilla”

¿Se puede sacar un libro de cien páginas en uno o dos meses? “Es una locura”, responde a La Tercera PM Diego Zúñiga, de Editorial Montacerdos, autor y periodista. Explica que “los tiempos de imprenta nunca son menos de tres semanas, excepto que pagues suculentamente para imprimir en una semana o diez días”.

En la industria editorial, dice, “cuatro meses para escribir un libro ya es un caos”.

Zúñiga calcula que “quizás escribió esto en una semana, en un momento de intensidad, no tuvo que entrevistar a nadie” y que “es probable que esté con un tipo de letra grande, diseñado para que sea un texto relativamente breve”.

“Me da la impresión que debe ser como una pequeña columna, como una memoria”, observa. Y ante la “persecución sin cuartel” y “cacería despiadada” que denuncia Rojas en Amazon, Zúñiga cree que “da la sensación de un texto muy personal, que no debe ser tan largo, y que gracias al diseño se convierte en un librito de cien páginas. Con ese margen de tiempo, nadie revisó el texto -salvo que le pagaran mucho dinero al corrector-, no se puede corregir, se mandó a diseñar a imprenta casi en el acto, entonces”.

Por lo tanto, asevera, “desde el punto de vista editorial, va a ser un producto que va a bordear la mediocridad. Trabajar contra el tiempo te lleva al borde del error”.

Y respecto al paralelo con el libro de Longueira sostiene que “tiene mucho de eso, de ese tipo de texto que sucumbe a la urgencia. Lo que Rojas plantea en ese texto de Amazon parece que va en la misma línea: un mesianismo bastante espantoso”.

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