Entre Zapallar y el Polo: El superviviente Pablo Alcalde

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Pablo Alcalde, ex gerente de la Polar.

Este nuevo fallo de la Suprema lo encuentra en un momento especial. Tras años de exposición mediática, estaba llegando la calma y el momento para reintentar emprender junto a sus hijos.


Esta mañana se conoció el fallo de la Corte Suprema que confirmó la sanción de 25 mil UF (unos $678 millones) impuesta por la Superintendencia de Valores y Seguros -hoy Comisión para el Mercado Financiero-  a Pablo Alcalde, en el marco del caso La Polar. Así, el máximo tribunal anuló el fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago, que en abril del año pasado había revocado la multa en contra del ex presidente del directorio de la empresa de  retail. Con esta decisión, a Alcalde no le queda otro camino que pagar la multa.

Fue hace exactamente siete años, en este mismo mes, cuando estallaba el caso La Polar y uno de los representantes más eximios del mundo empresarial caía de la posición más alta que podía alcanzar alguien de su especie. Galardonado por sus pares, número fijo en los seminarios y encuentros empresariales más connotados, Pablo Alcalde Saavedra (65 años), lo tenía todo.

Pero el 6 de junio de 2011 todo se terminó. El directorio de la compañía –que se jactaba por no tener controlador- discutió en forma extraordinaria lo que estaba pasando con las irregularidades detectadas en el manejo del negocio del crédito y las masivas repactaciones unilaterales de clientes...

A partir de ese momento todo fue oscuridad para Alcalde. En tres días (9 de junio) un hecho esencial daba a conocer al mundo que La Polar había realizado prácticas impropias en el manejo de su cartera de créditos y que la estrella del parquet no era tal.

Las acciones en la bolsa se desplomaron, pero también Pablo Alcalde. Ya no era el ejecutivo estrella que presidía una compañía que era un ejemplo de hacer bien las cosas, era el verdugo de miles de inversionistas que veían desmoronar sus intereses.

La carrera de Pablo Alcalde se terminó abruptamente. Tuvo que cambiar las reuniones de directorio por encuentros con sus abogados y abocarse por un largo tiempo a la construcción de su defensa, a aguantar la presión pública, el repudio de sus pares y a quedar siempre marcado como el responsable del mayor escándalo financiero. Alcalde, quien estuvo preso en Capitán Yáber 118 días  (desde diciembre de 2011) y luego con arresto domiciliario, logró en 2015 -en la arista penal- un juicio abreviado luego de reconocer su participación en los delitos de entrega de información falsa al mercado, lavado de dinero y entrega de declaración maliciosamente falsa. Por ello, se le concedió una pena de libertad vigilada por un lapso de 5 años, a los que se le descontaba  el tiempo que había estado bajo medidas cautelares.

En estos siete años y tras la presión mediática de los primeros 24 meses de exposición pública, quienes lo conocen señalan que ha ido aquilatando su nueva vida. Ahora puede salir a la calle y no temer que lo increpen, por eso no es raro verlo en el estadio Santa Laura cuando juega la Unión Española. En esa mayor confianza ha cumplido un rol la serie de sentencias favorables en tribunales de primera instancia, aunque aún le quedan cerca de 10 causas pendientes. Pero sin duda lo que más lo tranquiliza es que la arista penal está cerrada. Por esta razón estos últimos años el ex ejecutivo estrella se ha preocupado de rearmar su vida.

Dejó de ir una vez por semana a las oficinas de Bofill Escobar Abogados y retomó hace un tiempo los deportes. Sale a trotar, juega tenis, golf y fútbol en el Club de Polo, y sigue yendo a misa todos los domingos.

Sus amigos de toda la vida -Ignacio Guerrero, Domingo Amunátegui, Pedro Arriagada, José Miguel Jiménez, Felipe Soza, Alejandro Palacios y Fernando Silva - lo siguen apoyando en lo personal. La mayoría ex Verbo Divino, ha estado con él en los momentos más complejos. Con ellos comparte el grupo de WhatsApp "Los idiotas", apodo que se pusieron a raíz de la frase que el ex ministro Nicolás Eyzaguirre –también ex alumnos el Verbo-, dijo en una entrevista: "muchos alumnos de mi clase eran completamente idiotas".

Lo más esquivo en estos años ha sido recuperar la vida empresarial. En este ámbito ha estado "apañado" por su familia, de hecho con algunos de sus hijos está intentando armar un emprendimiento en el área de la innovación.

Cercanos señalan que poco a poco ha ido recuperando su vida. Viaja fuera de Chile, visita Zapallar y su campo, hace más vida social. Pero pese a eso, hay algo que tiene claro: que nunca podrá dar vuelta la página ni volver a sentir la adrenalina de estar arriba de la cima.

Han pasado 7 años del escándalo que derrumbó el mito. Exactamente 7, el número de la supervivencia.

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