Pasiones, carretes y combos: diez revelaciones de Johnny Herrera

Jhonny Herrera al inicio de su carrera como futbolista (izquierda) y en sus últimos días como profesional (derecha). Foto: Agencia Uno.

Jhonny Herrera al inicio de su carrera como futbolista (izquierda) y en sus últimos días como profesional (derecha). Foto: Agencia Uno.

El arquero chileno ya no es futbolista. Es la hora de los recuerdos y las emociones. Aquí un extracto de sus reflexiones en su entrevista de despedida con el Deportivo.




Johnny Herrera (39) ya no es futbolista. Lo anunció esta semana. Es el turno de los recuerdos y las emociones de quien llegó a ganar 13 torneos (ocho ligas, , tres Copa Chile, una Supercopa y una Copa Sudamericana) y protagonizó sonoros episodios de frontalidad. En su entrevista más íntima, la que concedió al deportivo, dejó llamativas revelaciones. Aquí una selección.

1. Regalón

Me vine solo Santiago a los 13. Con un bolsito de mimbre. El primer año... si no te digo que fueron todos los días los que intenté volverme a casa te estaría mintiendo. Era el menor de mi familia, regalón de mi mamá…Pero llegaba la hora de entrenar y se me quitaban las ganas. Mi mamá me preguntaba todos los días ‘¿te voy a buscar?, ¿te voy a buscar?’. Me las aguanté nomás. Llegué a llorar un par de veces”.

2. Hincha sureño

De pequeño era hincha de Malleco Unido. Iba a la barra que se llamaba Los de Acá. Veíamos a Los de Abajo. Tenía simpatía por la U por mi hermano. Siempre se ha dicho que me gustaba la UC, pero es mito. Me fui a probar a la Católica porque me iban a echar de la U. El segundo año que estuve en la U me fui a vivir a una pensión en Providencia, con tres compañeros. Estábamos cerca del colegio Carmela Carvajal, que es de puras mujeres. Pasábamos haciendo la cimarra, faltamos casi tres meses a clases, y la asistencia social nos quería echar cuando nos pillaron”.

3. Biotipo

“Decido hacerme arquero por mi biotipo. Era de los mejores para el puesto. A los 12 años más o menos empecé a jugar al arco. Era gordito, pero no guatón. Haciendo atletismo en el colegio era el que más saltaba y caía parado. Tenía condiciones innatas para el puesto”.

4. Samurai

“Mi apodo es Samurái, por lejos. Me molestaba que me dijeran Superboy. Era la herencia que traía de Vargas. Yo no quería saber nada con él porque no tuve buena experiencia cuando peleamos el puesto. Incluso en una entrevista me preguntan ‘¿algún superhéroe?’ Y yo respondí ‘Batman, por lejos’”.

5. Hombreras

Más o menos soy vanidoso, pero lo normal. Fabián Pastene, que aún es el utilero de la U, en esa época del Caracol me cerraba el camarín y decía que iba a almorzar; volvía y yo seguía ahí. Era porque me gustaba entrenar un poco más, me demoraba más en la ducha. Y lo de jugar con hombreras en 2005 no era vanidad. Había cachado que se podían evitar goles con el roce de los hombros. No me pasó nunca, eso sí. Pero también estaba de moda Chilavert con sus camisetas, el Mono Burgos, que para mí fueron los arqueros referentes. También me ponía la polera dentro del pantalón por ellos”.

6. Sampaoli y Caputto

“Fue mi mejor técnico en cancha, pero el que más me decepcionó fue Sampaoli. Me decía que, como estaba atajando, me iba a ir en cualquier momento. Y después cuando me llegaron todas las ofertas me decía ‘no te podés ir, no me podés dejar sin arquero’. Luego tuve hartos malos, chantas pero con personalidad. El entrenador que por lejos no tuvo la personalidad para dirigir a la U fue Caputto”.

7. “Nunca perdí”

“Nunca me agarré a combos con un compañero. Siempre primó la compostura. Sí invité a pelear a un par, hay uno que todavía está en el club. Me pude contener. Nunca se me apagó la tele. Con rivales me arrepiento de pelear con Valdivia. Porque me tiraron como seis o siete fechas y no pegué ni un combo. Podría haber pegado, por último... En la calle me agarré más. En las discoteques un par de veces, pero más por defender a amigos. Buenas mochas. Aprendí a pelear de chico y sinceramente nunca perdí porque sabía hacerlo”.

8. “Mala suerte”

Lo pasaba bien con mis amigos. Salía a darme una vuelta piola, pero nunca me volví loco. Tuve la mala suerte que me pillaron en Maitencillo para un 18 de septiembre. Nunca me tomé todo. De ahí en adelante me empezaron a tildar de carretero. A veces le daba los jueves, pero piola”.

9. “Amigos de Mosa”

“Yo nunca hubiese llevado a dos técnicos a la U al mismo tiempo ¿Cuándo en un club dos personas han dirigido al mismo tiempo? Eran decisiones que tomaban que yo estaba seguro que estos weones de los directores eran amigos de Mosa. No le encontraba otra explicación”.

10. El atropello

“El atropello es una pena que voy a llevar siempre en mi vida. Es algo con lo que se aprende a vivir, pero no se olvida. Estaba en el minuto equivocado, en el lugar equivocado… Lo tengo que llevar, es una pena muy grande. Luego me cantaban ‘asesino, borracho y maricón’, pero no lo tomaba en cuenta porque antes del accidente igual me gritaban. Cuando ocurrió el accidente fue solo otra excusa para que gritaran cosas ofensivas”.

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