Guillermo Teillier, presidente del PC: “No vamos a ponernos en una posición maximalista”

Aunque están conscientes de las dificultades para sacar adelante la agenda legislativa del gobierno, el presidente del Partido Comunista insiste en que exigirán el cumplimiento del programa y que, pese a las diferencias al interior del gabinete, todas las fuerzas hasta ahora están cohesionadas en función de esa tarea. Sobre el trabajo de la Convención, no es partidario de que el nuevo Mandatario intervenga.




Tras recuperarse del Covid, enfermedad que tuvo en febrero, cuando recién iniciaba sus vacaciones, el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, retomó las riendas de su colectividad en medio del proceso de instalación del gobierno de Gabriel Boric. Por segunda vez, desde el retorno de la democracia, los comunistas serán parte de la coalición gobernante. “Estar de nuevo no significa una continuidad de lo que fue el gobierno de la Nueva Mayoría, pero sí un avance más en nuestro propósito por construir un sistema más democrático, igualitario, ojalá con superación del sistema neoliberal, lo que es nada fácil, pero al menos las cuestiones más arbitrarias que crea el neoliberalismo en nuestra sociedad y que son las cosas por las cuales se levantó la gente”, asegura el exdiputado.

Teillier, quien participó ayer en el cambio de mando en el Congreso y también estuvo en La Moneda por la tarde, en esta entrevista aborda las tensiones que existen al interior del gobierno debido a las dificultades que enfrentará la nueva administración. Y aunque reitera su advertencia de que no permitirán que el “programa no se cumpla”, señala que “son conscientes de que no se puede exigir lo que no es posible hacer”.

El PC tendrá un rol en el comité político de La Moneda, ¿cambiará la estrategia de tener un pie en la calle y otro en el gobierno?

Eso de “con un pie en la calle y otro en el gobierno” fue más un invento mediático. Pero, en qué sentido creo que cambia, en que nosotros le otorgamos al movimiento social un papel de primer orden en llevar adelante la propuesta que el propio movimiento social ha hecho, porque la nueva Constitución es producto de las protestas sociales. Por eso, ante cualquier amenaza de interrumpir el proceso constituyente, creemos que el pueblo tiene que defender esa conquista, que haya una nueva Constitución. En el programa de gobierno también hay muchas propuestas que surgen de la exigencia popular. Esperamos que el pueblo ayude a que esto se cumpla. No estoy planteando que el gobierno dirija o instrumentalice al movimiento social, no. Es el movimiento social el que, por sí mismo, tiene que tomar la iniciativa, cómo la ha tomado. Otra cosa es la capacidad de gestión que pueda tener el gobierno, y ahí tenemos que ser críticos y autocríticos de inmediato, no esconder los errores, sino ser muy claros frente al pueblo. Vamos a tener problemas, tener rechazo, tener una oposición muy contundente que puede dificultar mucho al gobierno como al proceso constituyente, eso lo tenemos claro y muy presente. Hay problemas enormes que vencer, hay una enorme expectativa por la cantidad de votos que obtuvo Boric, pero que no fue igual para el Parlamento y esa es una contradicción gigantesca que puede que no todos la entiendan.

Sería extraño ver a los comunistas protestando en la calle contra medidas del gobierno del que forman parte y que serán defendidas por una vocera de gobierno que es comunista, ¿qué piensa de eso?

Los comunistas no somos el movimiento social. Así que no nos achaquen eso. No habrá esa contradicción. Tenemos que atender y saber escuchar al movimiento social y comprometernos con sus demandas, que es lo que hemos hecho hasta ahora. Si la traba está en el Parlamento, la gente tendrá que exigirle al Parlamento. Supongamos que en la reforma tributaria hay una oposición feroz en el Congreso, espero que algo diga el pueblo.

¿Cómo harán sentir su voz?

Como estamos integrados a los ministerios, al comité político, la discusión va ser en la primera línea. Sabemos que estamos en un sistema presidencial, donde es el Presidente el que la lleva, ahí está la tensión del poder. Pero hay un programa y lo que tenemos que hacer es cumplir el programa. Para cualquier ministro, subsecretario o el cargo que sea, ese es su único norte. La misma apertura del gabinete a otros partidos de la exConcertación tiene esa finalidad, darle al gobierno una base mayor para poder cumplir el programa. Por eso estuvimos de acuerdo con que ingresaran. Fue una decisión difícil, porque estaban ingresando muchos de los que estuvieron los 30 años, pero claro, ellos apoyaron a Boric en la segunda vuelta.

¿Han pensado crear otras instancias de coordinación, dada la fragmentación de los bloques que sustentan al gobierno?

Son dos bloques los que están en el gabinete y creo que van a seguir existiendo: Apruebo Dignidad y la coalición de los partidos de la exConcertación. Estamos conscientes de que tenemos diferencias, pero que tenemos que encontrar cohesión en que tenemos que llevar adelante el programa. Y creo que estamos todos metidos en el buque. Sobre el programa tuvimos conversaciones previas, desde el término de las primarias. Y los programas eran bastantes similares. No creo que se produzcan las diferencias tan profundas que se vieron en gobiernos anteriores. Sí debo reconocer que en algunas cosas vamos a tener que ir viendo punto por punto.

¿Superaron los resquemores por el ingreso de personeros de la exConcertación al gabinete?

Es obvio que tenemos diferencias. Pero como todos han manifestado que van a apoyar el cumplimiento del programa, eso por lo menos nos une en estos momentos. Suspicacias debe haber de lado y lado, pero el que piense que si al gobierno le va mal en un año más puede convertirse en la pieza clave, está muy equivocado. Creo que si al gobierno le va mal, si fracasa, ninguno de los partidos que estamos en el gobierno seremos clave, la pieza de recambio será la derecha. Lo mejor que podemos hacer es cohesionarnos en torno al programa, la Convención y a la defensa de la nueva Constitución en el plebiscito, eso es lo único que permite que, si tenemos éxito, cualquiera de los que estamos dentro pueda plantearse para el futuro.

¿Cómo califica la relación actual del PC con el PS?

Siempre hemos tenido una buena relación con el PS, a pesar de que pensamos muy distinto en algunas cosas. En otras somos muy cercanos. Después de la derrota de la Nueva Mayoría seguimos trabajando con ellos, pero el PS nos hizo a un lado. Después ellos nos han dicho que era una táctica, no contra nosotros, sino para mantener a otros sectores. Táctica que no les resultó. Ahora hemos estado conversando. No podría decir que las cosas están miel sobre hojuelas, porque no es así, pero estamos conversando en serio con las demás fuerzas.

El PC ha reiterado que no permitirá que el gobierno incumpla el programa. En concreto, ¿cuáles son los temas intransables?

Sabemos que se van a presentar problemas, desde ya está la dificultad del Parlamento. Somos conscientes de que no podemos exigir lo que no se puede hacer. No vamos a ponernos en una posición maximalista. No me gusta ser tan esquemático como para decir que si esto, esto y esto no se cumple vas a ver lo que te va a pasar. Con un presupuesto desfinanciado casi en un 30%, con un país endeudado como no había estado en mucho tiempo, con proyecciones de crecimiento bajísimas, con una pandemia que no ha acabado y que seguirá requiriendo gastos, con la guerra entre Ucrania y Rusia que nadie sabe cuánto durará y que nos tiene en una situación internacional complejísima, y las demandas de acá, es evidente que hay cosas de las que están en el programa que se pueden hacer y otras que no. Algo que sí está claro es que tenemos que avanzar en el fin de las AFP, porque aumentar las pensiones es una cosa y otra es cómo funciona el sistema previsional. También se debe mejorar el sistema de salud, eso es algo muy sentido. Este gobierno tiene que hacerse cargo obligatoriamente de la delincuencia, del tema de los migrantes, que es un problema serio, al igual que la situación de la Macrozona Sur, entremedio el tema de la libertad de los presos políticos, un tema complejo de abordar, pero que hay que hacerlo, es un compromiso.

Cuando fue el anuncio del nuevo gabinete, usted dijo que no conocía a Mario Marcel, lo que se interpretó como un gesto de molestia, ¿se abuenó con el hecho de que él estará a cargo de las finanzas?

Fue una respuesta del minuto, ese día la única pregunta que me hacían era respecto de Marcel. Por eso respondí medio choreado que no lo conocía, lo que era cierto, porque lo conocí ese día. Después hemos tenido oportunidad de conversar, lo hicimos en la reunión en El Arrayán y nos pusimos de acuerdo en volver a reunirnos, pienso en ir a verlo luego a Hacienda. Lo que planteó Marcel en esas conversaciones me pareció válido. Cualquier economista va a decir que se debe estabilizar la economía, eso es evidente; que hay que solucionar el tema del empleo, también es evidente; que hay que ver de dónde se recauda más, evidentísimo. El problema es que diga cómo. Seguramente son cosas que ya están trabajando, por lo que las dirá en el comité político y ahí hablaremos. Con el primer ministro de Hacienda de Bachelet II, Alberto Arenas, tuvimos muy buen filing. Él estaba con el programa. Después vimos que ya no era así. Espero que eso no sea así en este gobierno.

¿Cómo llevarán a la práctica esta idea de ser una suerte de “Pepe Grillo” que le dice al oído del Presidente Boric y al gobierno que cumpla el programa?

En todas las conversaciones con Boric nos ha dicho, antes siquiera que le preguntemos, que aquí no hay ni renuncia, ni modificaciones, que el programa se cumple. En ningún momento el Presidente nos ha dicho que, como entraron tales o cuales partidos al gabinete, se modificó el programa. Además, en la reunión en El Arrayán, todos los partidos tuvieron espacio para plantear que en tal o cual parte el programa les parecía acelerado, ninguno lo hizo. En el gobierno de Bachelet pasó lo mismo hasta la tercera reunión del comité político en La Moneda, ahí empezaron los “matices”.

¿El PC está dispuesto a asumir parte del costo político que tendrá para el gobierno el bajar las expectativas de la gente?

Nosotros no vamos a ser los bomberos del gobierno, por favor, y creo que ningún partido va a asumir ese rol. Ahí lo que corresponde es el manejo del gobierno.

¿Boric debería intervenir en la Convención Constituyente?

Ni el gobierno, ni el Senado, ni la Cámara de Diputados deben intentar intervenir en la Convención. La Convención fue soberanamente electa para redactar una nueva Constitución. En lo único que puede actuar el gobierno es para facilitar el trabajo de la Convención y darle todas las herramientas. Hay capacidad en la propia Convención para ir reflexionando, se ha ido dando una discusión que finalmente ha ido encontrando su centro, porque estoy de acuerdo con que algunas cosas estaban pasadas.

¿Cuán real ve el riesgo de que no se apruebe la nueva Constitución?

En todas las encuestas dicen que se aprueba la nueva Constitución. Pero existe el peligro. Hay un sector que está jugando hace rato con el rechazo y creen que la mejor forma de derrotar a la Convención es hacerle problemas al gobierno. Hacer eso sería dar un salto al vacío.

¿Cuánto impactaría en el gobierno de Boric un fracaso de la Convención Constituyente?

La nueva Constitución va a ser aprobada. En todo caso, la que está haciendo la nueva Constitución es la Convención y no el gobierno. Algunos van a tratar de vincularlos, pero eso no es más que una táctica política. Otra cosa es que el gobierno se va a jugar por la aprobación, si alguien piensa que nos vamos a quedar cruzados de brazos se equivoca.

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