Marcos Barraza, convencional PC: “Apruebo Dignidad es una coalición joven y todavía el rodaje no es suficiente”

A juicio del exministro y constituyente comunista, en la conformación de la mesa quedaron expuestas las diferencias sobre el sello que debe tener la Convención. Si bien prefiere “desdramatizar” esas divergencias, admite que hay una “tensión” que atraviesa toda la asamblea, en términos de si la Constitución debe ser neutra o profundizar en términos programáticos.




“Es inmerecido decir que destrabé la votación”, asegura el convencional del PC y exministro Marcos Barraza.

A él se le menciona como uno de negociadores que ayudaron a resolver la elección de la mesa, lo que, además, puede ser la asunción de un nuevo grupo hegemónico dentro de la Convención Constitucional, entre el PC y los movimientos sociales.

Si bien el nombre de María Elisa Quinteros contaba con el respaldo de varios sectores, el sufragio del convencional Luciano Silva (independiente RN) fue clave para llegar al mínimo necesario de 78 para elegir a la nueva presidenta de la Convención. “Fue un acuerdo transversal. Ahora, sí, el voto de Luciano Silva fue determinante. Lo que prevaleció fue su criterio respecto de leer correctamente cuál era el eje de cambio que se estaba consolidando en la conducción de la nueva mesa directiva”.

Luciano Silva dijo que él se acercó a usted también para plantearle que María Elisa Quinteros podría ser un nombre. ¿Es así?

Sí, o sea, distintas personas veíamos en ella un liderazgo importante y él también me lo planteó. Ciertamente, nosotros desde el inicio en la discusión vimos en María Elisa una lideresa con capacidades de conducción. Teníamos una buena evaluación de su función y rol en la Comisión de Ética de la Convención. Eso tiene que haber también prevalecido en la lectura de otros constituyentes, entre ellos Luciano.

¿Por qué el PC y el FA no han podido ponerse de acuerdo en la Convención? En junio-julio, ellos levantaron la candidatura de Beatriz Sánchez, en su primer intento. Luego, propusieron a Jaime Bassa para vicepresidente. Siempre fueron acciones autónomas, no coordinadas con ustedes.

Decir que no ha habido acuerdos en todo también es generalizar. Ha habido entendimiento, por ejemplo, en la discusión sobre la iniciativa popular de ley. Pero creo que en la constitución de las mesas se han expresado visiones respecto de los énfasis que debiese tener cada mesa. Y, en particular, esas diferencias se expresaron con mayor fuerza en esta segunda elección de la mesa. Ahora, quiero desdramatizar la existencia de la diferencia, porque somos parte de la misma coalición y tenemos propósitos comunes, en términos de un gobierno transformador y un programa común.

Llama la atención que ellos sigan actuando como Frente Amplio, ustedes como Chile Digno o Partido Comunista. Tal vez siguen actuando con la dinámica anterior a Apruebo Dignidad.

Puede ser una explicación plausible. Apruebo Dignidad es una coalición nueva, joven, y todavía el rodaje no es suficiente. En ella confluyen trayectorias de lucha e identidades distintas, necesarias mutuamente. Creo que la heterogeneidad le da fortaleza y amplitud a Apruebo Dignidad. Creo que conforme se profundicen los vínculos a propósito de ser gobierno, también se van a ir despejando y madurando las diferencias.

¿Hay miradas distintas respecto de cómo debe ser el texto constitucional? Está la tesis más centrista, dicen algunos, y una visión más ligada a la izquierda, ¿o no es así?

Yo diría que hay una tensión que es transversal a la Convención, en términos de si el texto constitucional es más bien habilitante, neutro. O es un texto que profundiza más en términos programáticos. A nosotros nos parece que debiese profundizar en términos programáticos.

¿El entendimiento que se ha dado en el Congreso es mejor que el que se ha dado en la Convención entre FA y PC?

Tengo la impresión de que en el Congreso hay un trabajo que es de años. La Convención tiene una temporalidad acotada y una conformación distinta. No puede pasar por alto a independientes ni obviar a los movimientos sociales. El eje de conducción de la Convención tiene que tener en su seno esas identidades también.

El FA y el Colectivo Socialista han alcanzado acuerdos con la derecha en su momento. Para ustedes, ¿es eso posible?

Yo no diría que la palabra correcta sea acuerdos. Va a haber normas en las cuales habrá miradas comunes, que es distinto a la construcción de acuerdos entre la derecha y la izquierda. Lo digo porque en la discusión sobre el régimen político, el PC y Chile Digno planteamos presidencialismo atenuado. Y eso va a concitar adhesiones incluso de la derecha, lo cual no implica un acuerdo, sino más bien una mirada común.

A juicio de algunos analistas, esta votación refleja un cambio de eje, que estaba en el PS y el FA, y que ahora pasa al PC y con movimientos sociales. ¿Coincide?

La conceptualización más correcta es que estuvieron en tensión dos visiones: o la mesa directiva transitaba desde la centroizquierda hacia el centro, o desde la izquierda y los movimientos sociales hacia la centroizquierda. Creo que el eje de gobernabilidad está entre la izquierda, los movimientos sociales y la centroizquierda.

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